domingo 10 de enero de 2010

Todos los Presidentes del BCRA que tuve el gusto de conocer, todos …



Todos los Presidentes del BCRA que tuve el gusto de conocer, todos, han tenido situaciones de tensión y desinteligencias con el Poder Ejecutivo Nacional. Invariablemente, los conflictos han quedado atrás o con la pérdida de personas que todavía tenían mucho talento para desplegar (por destituciones, renuncias o mandatos no renovados) o con importantes quitas en el patrimonio del Banco. Siempre pérdidas: en el capital humano, en los números.

Roque Fernández, tuvo que lidiar con las tensiones por las depuraciones de activos inexistentes acumulados luego de años de disparates monetarios. Sólo como ejemplo, vale recordar que un Bono que durante varios años se expuso en el balance del BCRA como “en trámite de emisión” un buen día tuvo que ser “borrado” (USS 3.000 millones). Sencillamente, el Poder Ejecutivo se negó a emitirlo, qué tanto.

Pedro Pou, terminó destituido cuando sus convicción por mantener los principios de la convertibilidad fueron inaceptables para el por entonces, muy crispado Ministro Cavallo (que, paradójicamente, los había planteado en sus orígenes). Esa destitución se documentó con un decreto que consideró un informe de la Comisión Especial del Congreso creada para tal fin (como indica la ley…). Él siguió batallando en la justicia reclamando, no satisfecho con los fundamentos de la medida. Si mi memoria no me falla llegó a la Corte Suprema.

Para completar el mandato de Pedro Pou, circularon por el despacho presidencial de Reconquista 266 … ¡cuatro presidentes! Roque Maccarone, Mario Blejer, Aldo Pignanelli, Alfonso Prat Gay. Cuatro presidentes, dos años. Recordemos que la ley, para asegurar su estabilidad, define para los presidentes del BCRA mandatos de seis años no coincidentes con la renovación de las autoridades nacionales. Por lo visto, nos cuesta cumplir con la ley. Y vaya cuánto nos cuesta.

Hoy, el turno es de Martín Redrado. Pelea ( y cómo!) por lograr terminar por primera vez el mandato de 6 años. Era demasiada normalidad. Casi, casi. Iba por los 5 años y cuatro meses cuando ¡zás!, se topó con el Fondo del Bicentenario (a propósito, el Bicentenario merecía otros honores…).

Todos lidiaron y lidian… de alguna u otra manera con las desinteligencias de siempre: peleas por medidas intempestivas y arbitrarias, peleas por la sinrazón de pesificaciones asimétricas, peleas por diferencias de interpretación en la medición de los márgenes de financiamiento del BCRA al Tesoro, peleas por diferencias en la medición de las utilidades que el BCRA puede transferirle al Tesoro, peleas por quién ocupa las sillas del Directorio, peleas por el uso de las reservas internacionales… Siempre peleas.

¿Cuánto más tendremos que ver para entender que el problema no es el BCRA sino la voracidad de los gobiernos de turno? Por la presidencia del BCRA han pasado mentes preparadas, de distinta extracción, pero igual convicción y compromiso. Del otro lado de la Plaza de Mayo también hubo siempre mucha coherencia: voracidad.

“Nosotros tenemos la deuda, ustedes tiene la plata” me dijo una altísima funcionaria cuando la discusión era por el pago al FMI con reservas del BCRA en el 2005. Caramba, eso sí que es claridad de pensamiento.

El tema de fondo no es tan complicado: el BCRA es el ente emisor monopólico de moneda. También tiene capacidad para acumular reservas internacionales. Dos cajas, pesos y dólares. Sueño dorado para mentes febriles de deudores díscolos en búsqueda de financiamiento… Todos ello hace del BCRA un botín único e irresistible cuando los números aprietan. Y los números parecen empecinarse en apretar recurrentemente. Por eso, recurrentemente, presenciamos este tipo de crisis que sólo se analizan desde la repetidísima frase: “el BCRA no puede abstraerse de la política económica general… ¿qué es eso de la independencia?”

Por eso mi propuesta es pensar el tema de fondo. Para que no sea un acto heroico terminar un mandato presidencial en el BCRA. Hoy le toca a Martín Redrado. Aporté mis vivencias profesionales. También podría remontarme a 1820 con la creación del primer Banco de Emisión del país y les aseguro que sería capaz de ofrecerles otros tantos ejemplos de voracidad fiscal. Siempre lo mismo. ¿Cuándo entenderemos que la Constitución Nacional y las Leyes deben ser nuestro norte y sólo cuando nos dignemos a cumplirlas podremos hacer un país en serio?

Como dice la Carta Orgánica del BCRA, ley 24144 de la Nación, es misión primaria y fundamental del BCRA preservar el valor de la moneda. Responsablemente, en el marco de la ley, de manera transparente, en beneficio de todos los argentinos, no de los gobiernos de turno. Eso, sencillito. Ni más, ni menos.

PS. Profundizo en las raíces de los disparates monetarios desde 1820 en el libro que escribí en co-autoría con Homero Braessas: “La Realidad Financiera del BCRA”, Editorial de Belgrano, 1997. Como ven, estos temas hace rato que me vienen obsesionando.

lunes 21 de diciembre de 2009

Feliz Pequeña Navidad





Dice el economista alemán Ernst Friedrich "Fritz" Schumacher (1911-1977), en su adorable libro: “Small is Beautiful” (“Lo pequeño es Hermoso”), que cuando la humanidad es conducida por la codicia y la envidia, los seres humanos perdemos la capacidad de ver las cosas tal como son, en su verdadera dimensión. Afirma que, si bien la sociedad moderna ha alcanzado sofisticados métodos de producción y avances tecnológicos sorprendentes, no es capaz de resolver los más elementales problemas de la existencia diaria.

La existencia diaria se nos revela a menudo compleja, ya sea por codicia, envidia, intolerancia o egocentrismos de los unos, los otros y nosotros. Su sórdido ruido suele impedirnos disfrutar de las cosas simples, las que nos permiten recuperar lo esencial.

Viene a mi memoria, Julie Andrews y su inolvidable “Novicia Rebelde” cuando les cantaba a los siete hermanos Trapp, su canción “Mis cosas Favoritas”. Ella les decía que esas cosas eran las que recordaba cuando estaba triste: "simplemente las recuerdo (…) y no me siento tan mal”.




Otra canción, esta vez folklórica argentina, de Armando Tejada Gomez y Cesar Isella nos alerta: “Demórate aquí, en la luz mayor de este mediodía, dónde encontrarás con el pan al sol, la mesa tendida...”. Hermosa Canción de las Simples Cosas.



No dejemos que el tiempo devore nuestras simples cosas... Ok. Empiezo yo, escribo mi lista: la tabla de madera del abuelo, la foto color sepia de la abuela, la espumita del mate, las nubes, el canto de los pájaros, el ruido de la lluvia, el tibio sol, los árboles en otoño, el fuego contenido, un asado en familia.

Que sean esas pequeñas y simples cosas nuestro cable a tierra. Que lo irracional, lo sórdido y, por sobre todas las cosas, lo que no podemos cambiar, no nos hagan perder de vista lo esencial. Ese es mi deseo en el inicio del nuevo año para todos nosotros. Tengamos Felices Pequeñas Navidades, como la clásica canción.




¡Bailemos!¡¡¡Feliz Año Nuevo para todos!!!

viernes 6 de noviembre de 2009

La Explicada





Nada resulta más incómodo que contar un chiste entusiasmado pensando que los demás van a divertirse tanto como nosotros y que, al terminar, en lugar de una carcajada, se produzca un cri cri. Si los chistes necesitan explicación, no tienen gracia.

Sin embargo, en otros temas, explicar sirve para revelar nuestro ser, nuestro sentir y, de esa manera, poder ser reconocido por lo que somos, no por lo que los demás ven anteponiendo sus propias lentes, sus prejuicios. Dicen los diccionarios que prejuicio significa: “Opinión previa y tenaz, acerca de algo que se conoce mal” (dice también que tal opinión es por lo general desfavorable, pero no viene al caso). Algo que se conoce mal, puede ser mejor conocido si es explicado.

A lo largo de mi vida me he encontrado explicando tantísimas cosas que para mí eran muy claras, sin embargo para los demás no lo eran tanto. Me divierte decir que yo debiera ir por el mundo subtitulada.

De chiquita, yo era de las pocas que tenía una mamá que trabajaba muchas horas, al colegio me llevaba mi abuela Laura. Era el mundo ideal para mí, mamá me mimaba, me traía al regreso chocolates Jack con sorpresas, me arropaba a la noche en la cama, me ponía bolsa de agua caliente!!!, la abuela se pavoneaba orgullosa con su nieta, que por ser tan joven (tenía sólo 39 cuando yo nací), pensaban que era su hija (pobre, ella también se tenía que explicar…).

Eso fue solo el comienzo. Cuando me hicieron el test vocacional en la secundaria, concluyeron que iba a ser una buena bibliotecaria. Les expliqué que yo soñaba con viajar y que no me imaginaba enclaustrada, que para eso me había capacitado en inglés y francés. Me ofrecieron seguir profundizando los tests. Desistí. Opté por la economía y viajé. A veces, volando, otras sin moverme de la oficina.

Debo reconocer que las cosas se pusieron más difíciles de explicar en mi etapa de mamá. No tuve buena lactancia con ninguno de mis dos hijos. Yo sentía que debía explicar que los adoraba y que no les iba a fallar, aunque la leche se empeñara en no aparecer. Qué manera de llorar. Imposible que surgieran las palabras. Igual, hubiera sido en vano. Todos los libros, charlas, programas decían que yo debía darles la teta. Sí o sí. No había explicación que valga.

Mientras fueron al jardín maternal, se portaron realmente muy bien. Fueron chicos muy adaptados, dejaron sin mayores traumas, chupetes, mamaderas, pañales. Disfruté mucho ese tránsito. Sin embargo, me sorprendía escuchando en reuniones que otros chicos, no dejaban la mamadera “porque están enojados con sus mamás porque trabajaban”. Y yo pensaba: ¿por qué a mí no me hacen esos planteos, es que acaso no les importo? Me enojaba, y trataba de explicarles a las psicopedagogas que con amor y contención los chicos crecían felices con sus circunstancias familiares, pero…

Cuando comencé a trabajar y ellos eran bebitos, lo mismo. El tema era explicar que yo sabía que podría ser buena madre y buena profesional. Si mamá había podido, yo era su testimonio, sabía que era posible. Sin embargo, los jefes siempre desconfiaban. Nada genera más desconfianza que una empleada embarazada o con un bebito, “faltan mucho”, “unas líneas de fiebre y desaparecen”, “no sabés si contás o no con ellas”. No había mejor explicación que la evidencia de que no era así, que trabaja con responsabilidad, lo mismo que criaba a mis hijos con responsabilidad. Sin embargo, la exigencia era el doble. Como mínimo.

Siguiendo con la saga maternal, un tema que merece siempre explicación es el tema de los apellidos. Caramba. “No soy la Señora de…”. Una y mil veces, en reuniones de padres, cuando pedía la palabra (y sí, yo era de contestar…) y la maestra me daba la palabra diciendo: “sí, como nó, Señora de…”, yo empezaba diciendo: “hola, soy Alejandra, mamá de Leandro y Facundo…. “. Presencié casos absurdos en donde una misma mujer era tratada como “de” dos hombres por tener en un grado al hijo de una pareja anterior, y en otro grado al de una pareja actual. ¿Hace falta explicar que es muy duro no sentirse reconocida en su identidad?

Más recientemente, nos hemos animado con Julio a compartir un proyecto juntos. Construir un lugar en el mundo que nos pertenezca a los dos en el que compartiremos nuestro tiempo libre (sí, el resto del tiempo cada uno estará en su casa, con sus rituales.. ¿hace falta explicar más?). Una elección de un camino en común. Codo a codo.

Parece claro, pero… también necesita explicación. Hace poco, tuvimos que mandar un mail al consejo de administración del club de chacras, Julio escribió: “para que quede claro que somos dos que vamos juntos por decisión, que hacemos cada uno de nosotros un esfuerzo económico importante para ganar el mejor tiempo juntos: nuestra chacra es la chacra de NAUGHTON ALEJANDRA / SIRI JULIO C.”. Aún así, la correspondencia siguió viniendo de tiempo en tiempo mal, entonces yo tomé la posta y reforcé en otro mail: “… a repetición, aparece Siri sólo, o bien en las expensas, ahora en la lista de votantes para la Comisión, en el control de acceso, yo sé que tres letras (2 consonantes, 1 vocal) pueden más que ocho (5 consonantes -encima una "h" en el medio-, 3 vocales) y siglos de convenciones sociales pero, como sé que este es el inicio de un promisorio camino en común, nos gustaría que esté en orden desde el comienzo. Siri, afortunadamente, no está solo”. Julio en su primer mensaje terminaba con una postdata provocadora: “traten de ser diferentes, nos la pasamos con Ale peleando contra las visiones machistas de la realidad”. Él, de esa forma, también se sumaba al grupo de “explicados”.

Conciente de la problemática, con mucha lucidez y en tono de broma, me propuso que nuestra chacra de descanso se llame “La Explicada”. Yo acepté feliz. No existe nombre que nos refleje mejor.

lunes 26 de octubre de 2009

¿Cuántos talentos como Lionel Messi existen pero en lugar de promoverlos, los sofocamos?

Cuando una persona tan icónica como Maradona, está en escena no hay manera que algo crezca a su alrededor. Todo es él, él, y él. Hace ya semanas que debatimos que fue un grosero, que dijo, que no dijo, que nos representa, que no, que debe renunciar, que no, que es una víctima, que no. Evidentemente, es imposible mantenerse indiferente. Y ese es el problema. Encandilados por los grandes individualismos, nos olvidamos de nuestra torpeza colectiva.

Se me ocurre que Messi es un buen ejemplo de lo que siento. Aunque no sea futbolísticamente correcto (es claro que no soy una experta…), hilvané algunas ideas que creo apoyan lo que quiero transmitir. Disculpas de antemano por cualquier error futbolístico. Decididamente, no es lo mío…

Messi en Argentina es la sombra del que brilla en Barcelona.el fenómeno del Barcelona, fue un opaco jugador en la selección Argentina. ¿Quién es Messi? Este que brilla:



O este cabizbajo:





¿No será el ambiente de trabajo lo que lo sofoca? ¿No será que las habilidades individuales por sí solas no lo pueden todo? Veamos el caso, sólo como disparador para proyectarlo a otros ámbitos:

El Barcelona es un Club modelo. Los entrenamientos son rigurosos. Dice sobre su sello distintivo La Global Fitness Comunity en un post del pasado 19/8: “La técnica y conocimiento del balón son fomentados y por lo tanto ejercitados excesivamente, pasando a segundo plano la fuerza. No importa qué tan fuerte sean los jóvenes, sino cómo manejan el balón, cómo se mueven y qué tan hábiles se comportan en el partido”, sobre la condición física de Messi puntualmente dice “no viene como por obra de magia de su habilidad para manejar el balón, un entrenamiento duro está también por detrás. El drill en el entrenamiento juvenil del Barcelona y el trabajo constructivo profesional en equipos de primera han llevado a Messi a la cima..."

Repasemos las estrategias argentinas: equipo que se reúne esporádicamente, designaciones de unos para mandarle señales a otros, incumplimientos de contratos televisados por cadena nacional, sesiones de entrenamiento que se hacen a escondidas o no se hacen, arengas emotivas, arengas egocéntricas, caprichos, arbitrariedades, groserías. En estas condiciones ni un talento como Messi puede desplegarse.

Creo sinceramente que esto nos pasa en muchos órdenes de la vida, tanto a nivel familiar, como organizacional, y nacional. Y que muchos Messi están impedidos de surgir. El respeto por el otro, el método de trabajo, la coordinación de los equipos, el delicado equilibrio entre la creatividad individual y el conjunto son fundamentales para que pueda surgir lo mejor. En cambio, el impulso, la prepotencia, el desorden, la segmentación y falta de consideración por los individuos nos sofocan. ¿Con cuál de los dos Messi nos identificamos cada uno de nosotros en nuestra labor cotidiana?

El holandés Johan Cruyff, ex jugador y ex DT del equipo catalán futbolista que brillara en el Mundial de Alemania en 1974 considera que “El fútbol es un juego de equipo por más calidad que tú atesores. Y para que esta se destaque, los jugadores que te rodean tienen que hacer lo máximo para aprovechar lo mejor de ti. Argentina no lo hace con Messi y lo peor es que o no lo ven o no quieren verlo", dijo el holandés en "El Periódico de Catalunya".

Esto último, es lo que más me preocupa, nuestra inhabilidad para ver a tiempo que podemos alcanzar mejores resultados con respeto, trabajo y tolerancia, reconociendo en la contribución de los otros, un factor que multiplica la nuestra. Así, la suma será mucho más que lo que cree cada uno de los egos. Hay los egos… cuánto entorpecen.

Me quedo con esta foto, que refleja equipo, alegría, orden, persistencia. Tal vez así, promovamos más talentos.

domingo 18 de octubre de 2009

Microfinanzas, herramienta para la Movilidad Social

Comparto con ustedes, una columna de opinión de mi autoría que se publicó en el día de hoy en la edición impresa del diario Buenos Aires Económico. Fue incluída en una nota sobre Responsabilidad Social Empresaria (RSE). El tema: Microfinanzas.

Microfinanzas, herramienta para la Movilidad Social (*)

(*)Alejandra Naughton
Gerente Coordinadora de Compliance de Banco Supervielle S.A

El concepto de Responsabilidad Social Empresaria está asociado con el desarrollo de un contexto de negocios que considere especialmente al interés público, y la inclusión social. La actividad financiera tiene, a través de las microfinanzas una herramienta muy potente para lograr esos objetivos.
El BCRA emitió la Comunicación “A” 4891 donde definió qué es un microcrédito. Según la norma son préstamos con destino a personas de bajos recursos para atender la actividad productiva, comercial y de servicios, la capacitación para microemprendedores y el mejoramiento de la vivienda única familiar.
Algunos rasgos distintivos: En el análisis de la capacidad de pago de los deudores se privilegia su potencial en lugar de la calidad de las garantías que puedan (o no) ofrecer, el ciclo del microcrédito se realiza in situ, los otorgamientos pueden ser a grupos de personas promoviendo la solidaridad grupal lo que posibilita abordar proyectos más complejos (refacción de viviendas, cloacas, redes de gas).
Hay interesantes experiencias que confirman que esta tecnología crediticia es capaz de resolver necesidades básicas que mejoran la condición de vida de los sectores de menores ingresos. Grupo Supervielle a través de sus empresas Banco Supervielle, y Cordial Microfinanzas se encuentra desarrollando productos para quienes, por falta de posibilidades están expuestos a los canales informales, posibilitando el acceso a servicios financieros más seguros, de mejor calidad y a precios más bajos y transparentes. En ese contexto, acaba de firmar con auspiciosa perspectiva una alianza estratégica con la Fundación Pro Vivienda Social para el otorgamiento microcréditos para mejoramiento de viviendas.
Queda por delante promover estrategias para apoyar la movilización del pequeño ahorro. Llegar a ello implicará diseñar los productos adecuados e innovar en los canales de distribución, por ejemplo con la provisión de servicios bancarios a través de locales comerciales tal como se observa en la experiencia de Brasil o Perú.
Todos estos temas son de enorme relevancia para la base de la pirámide poblacional que se esfuerza para lograr su inclusión social. Curiosamente, son también de difícil asimilación en el entorno bancario que tiende a analizar el pasado de las personas, sin poder avizorar su potencial y promover su movilidad social. El desafío está planteado, está en nuestras manos abordarlo con responsabilidad.

domingo 4 de octubre de 2009

Microfinanzas: innovación al servicio de un mundo mejor.




Entre el 30 de Septiembre y el 2 de Octubre pasado tuvo lugar el Foro de Microfinanzas (FOROMIC) en la ciudad de Arequipa, Perú. Se trata de un evento que viene organizando hace 12 años el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a través del brazo del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN).

Es un evento que convoca a distintos sectores involucrados con las microfinanzas y se amplía constantemente al ritmo impactante y sostenido de la actividad microfinanciera. Durante el evento escuché decir que las microfinanzas son el esfuerzo más sostenido que jamás se haya puesto en funcionamiento para la promoción de la inclusión social. Recordé entonces, a la Fundación Nobel que en el año 2006 otorgó el Premio Nobel de la Paz al Banco Grameen y a quien lo fundara en 1975 en Bangladesh, Muhammad Yunus “por sus esfuerzos para crear desarrollo económico y social desde abajo”. Con mirada visionaria, la Fundación Nobel logró inéditamente combinar las palabras finanzas y paz, con el siguiente razonamiento: “La paz duradera no puede ser alcanzada a menos que grandes poblaciones encuentren la manera de escapar de la pobreza. Los microcréditos son uno de esos medios. El desarrollo desde abajo, también contribuye al avance de la democracia y los recursos humanos”. En otro párrafo afirma: “Todo individuo en la tierra tiene el potencial y el derecho de vivir una vida digna. A través de las culturas y la civilizaciones, Yunus y Banco Grameen han mostrado que aún los más pobres entre los pobres pueden trabajar para generar su propio desarrollo”

Fue hasta el año 2006 que la actividad microfinanciera se desarrollaba silenciosamente en distintas partes del globo y fue desde entonces que diversificó sus caminos para que, estos esfuerzos que en su mayoría se habían iniciado de la mano de organizaciones no gubernamentales, lleguen a adquirir dimensiones industriales con las oportunidades y riesgos que ello conlleva. Hoy, Latinoamérica se constituye en una región clave, siendo la que lidera el ranking mundial cuya lista es encabezada por Perú, y Bolivia quienes son seguidos por Filipinas y la India (para mayor información ver Microscopio Global sobre el Entorno de Negocios para Microfinanzas, año 2009 de la Economist Intelligence Unit).

El intercambio del foro fue muy rico y, vistas las oportunidades y los riesgos, muy relevante para contribuir a los planes de acción, aprendiendo de las lecciones de quienes han avanzado y teniendo en cuenta, las particularidades de cada institución en cada país. Eso, es fundamentalmente importante por cuanto en microfinanzas si bien hay tendencias, cada experiencia es única. Con las microfinanzas se asocian palabras como: pobreza e informalidad económica. Ellas varían según las etnias, sus culturas, la localización geográfica, marco legal y regulatorio, entornos socioeconómicos. Curiosamente, ambos conceptos no siempre coinciden en las unidades económicas en las que se focalizan las microfinanzas: la pobreza siempre es informal, la informalidad no siempre denota pobreza.

Algunas reflexiones luego del Foro:

• Rentabilidad e inclusión social: la rentabilidad suele ser presentada como reñida con los objetivos de inclusión social. Sin embargo, solo la rentabilidad consolidará a las microfinanzas como industria sustentable, lo cual a su vez hará que los esfuerzos que hoy reposan en muchos casos en esfuerzos de organismos internacionales o iniciativas filantrópicas, se mantengan estables en el tiempo ofreciendo a la base de la pirámide productos a menores tasas de interés. Dijo uno de los expositores: “la misión empresarial y la misión social se necesitan dramáticamente”.
• Las microfinanzas lejos de haberse visto impactadas por la crisis financiera internacional, contribuyeron a suavizar el ciclo de recesión. Demostraron carácter innovador y capacidad de cambio también en tiempo de crisis.
• Las microfinanzas, son una herramienta que ayuda a la gente humilde a independizarse del clientelismo político, permitiéndoles alcanzar su desarrollo por mérito propio, inequívocamente, contribuyendo a afianzar sus libertades individuales. “No hay tasa de interés más alta que la que no se paga” dijo una valiente representante de un país limítrofe comentando sobre la manipulación política y el fenomenal alivio para enfrentarla que han aportado las microfinanzas.
• ¿Pueden los sistemas de scoring mejorar la productividad de las microfinanzas? Es una pregunta que tiene una sola respuesta “sí”. Sin embargo, hay que tener en mente que el contacto entre los evaluadores y los microempresarios provee matices no cuantificables y por lo tanto, no capturados por los modelos.
• Las microfinanzas no son solo microcréditos. El ahorro, (herramienta para estabilizar el consumo, atender situaciones planificadas o inesperadas), es la gran asignatura pendiente en el segmento de bajos recursos. Pocos resultados se han obtenido y por lo tanto es indispensable trabajar en mecanismos para promocionarlo. La tecnología crediticia del microcrédito tiene sus rasgos característicos, y con igual singularidad la ausencia del microahorro parece estar demostrando que requiere especialización. Me pregunto si no habrá que profundizar la construcción de alianzas entre sociedades que sepan de microcréditos y los bancos, receptores naturales del ahorro para juntos, desarrollar productos específicos y poder lograrlo.
• Regulación: La regulación de las microfinanzas es muy dispar dependiendo de los países. Hay algunos, donde las empresas ya han devenido en bancos y, su actividad está regulada totalmente. En esas empresas, se llega incluso a reflexionar sobre cómo implementar Basilea II y la administración integral de riesgos. Se los percibe preocupados… ¿Cómo estar regulados, estandarizados y a la vez no perder la mística original? Tal vez la mística original se pueda mantener en mente completando los complejos modelos de Basilea II con indicadores de desempeño social también. En otros países, la hoja está casi en blanco y toda la actividad se circunscribe a esfuerzos aislados.
• Regulación en Argentina: en Diciembre de 2008 el BCRA ha comenzado a dar pasos para posibilitar que los bancos: hagan un downscaling y exploten directamente ese segmento, o bien se constituyan en bancos de segundo piso financiando a sociedades que se dediquen a microfinanzas o se asocien con tales empresas. Todos son buenas maneras de construir vasos comunicantes entre los fondos que los bancos pueden captar y los que las microfinancieras pueden (y saben mejor que nadie) prestar.

Para terminar comparto un concepto de Alan García, presidente del Perú en el discurso de apertura del FOROMIC 2009: las microfinanzas son una revolución privada, sostenible y descentralizada al servicio de la lucha contra la pobreza y la promoción de la inclusión social. Agrego: una luz en el camino que nos reconcilia con la ilusión de que las finanzas puedan proveer de una posibilidad de vida digna para todos.



jueves 3 de septiembre de 2009

Sir Charles Goodhart disertó en el BCRA



Sir Charles Goodhart nació en la década del 30 en medio de la Gran Depresión. Es un economista, reconocido mundialmente, formado en Eton College, Trinity College Cambridge, y Harvard. Ocupó posiciones en el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra entre 1997 y 2000, y es actualmente Profesor Emérito de la London School of Economics. Integra la elite de expertos que está repensando el mundo posterior a la crisis que sólo puede compararse a la que lo vió nacer.

Acuñó una ley monetaria que lleva su nombre. Dice la Ley de Goodhart “tan pronto una magnitud se transforma en objetivo de la política monetaria, su comportamiento tradicional experimenta movimientos anómalos".

¿Por qué estoy escribiendo sobre Sir Charles? Tuve la suerte de poder escucharlo esta semana en su paso por Buenos Aires en las prestigiosas Jornadas Monetarias y Bancarias que año a año organiza el BCRA. Me atrajo su simplicidad para plantear temas evidentes pero poco explorados como por ejemplo su afirmación acerca de que mientras que las finanzas se internacionalizan, los conflictos y costos que de las crisis financieras se derivan se resuelven con estructuras jurídicas nacionales. Ni hablar de su porte de hombre sabio, su humildad, su acento inglés, su frescura al contar cómo le explicaron a la Reina en la London School of Economics que la crisis había sido impredecible o su ironía acerca de la soberbia de los CEOs de los Bancos.

El documento publicado en el sitio del BCRA a propósito de su presentación es inquietante. Bajo el título de: ¿Es alcanzable un sistema financiero menos procíclico?, sintetiza: “la actividad bancaria, la intermediación financiera como un todo, es inherentemente procíclica. Las ganancias y los precios de los activos suben en etapa de crecimiento. La mora y la incobrabilidad baja. La volatilidad y los riesgos estimados disminuyen. Las calificadoras de riesgo mejoran sus revisiones. Los bancos entonces, tienden a expandirse. Exactamente, lo contrario pasa cuando la curva de crecimiento se contrae, aunque con mayor ferocidad”.

Dice Goodhart que la incapacidad de los bancos, de los hacedores de política y los reguladores para suavizar estos ciclos financieros suele atribuirse “a la miopía y/o a los ciclos recurrentes de codicia seguida de miedo”. Si la codicia y el miedo son condiciones inherentes a la naturaleza humana, los ciclos son inevitables... Lo que nos queda entonces es intentar diseñar mecanismos para suavizarlos.

Ve en el marco de Basilea II, una herramienta que profundizó el ciclo. Señala que: “los actuales métodos de evaluación de riesgos, Basilea II y la valuación contable a precios de mercado vía aplicación de IFRS son más procíclicos que sus antecesores, Basilea I y la contabilidad valuada a precios de costo histórico”. No propone su remoción, sino la aplicación de nuevos instrumentos contracíclicos.

Un especial párrafo merecen sus pensamientos acerca del efecto de los mecanismos de remuneración bancaria en la crisis reciente y la alineación de incentivos y riesgos. Afirma cosas tan desafiantes como que el perfil de riesgo de un banco está más afectado por los mecanismos de remuneración que por las regulaciones bancarias. Dice que “el riesgo moral surge cuando aquellos que toman decisiones están asegurados contra sus errores, en consecuencia, tienen incentivos para apostar. La furia del público general contra los bonus, recompensas y pensiones de los ejecutivos de los bancos que colapsaron, si bien es de alguna manera una caza de brujas, está fundamentada en la percepción de que la expectativa de muy elevadas ganancias no solamente estuvo en la génesis de esta crisis, sino que nos llevará a la próxima crisis también”. Ironiza: “los reguladores han vacilado en involucrarse con asuntos relacionados con las remuneraciones por razones obvias, pero, es allí donde reside el riesgo moral, quizás, debieran superar su aprensión y sus dudas…”

Al cierre de las jornadas, Martín Redrado, presidente del BCRA, notable anfitrión, fue hilando las distintas reflexiones que habían dejado los expositores componiendo rigurosamente la síntesis del evento. A su momento, le tocó el turno a las contribuciones de Sir. Charles, y sobre ellas, dijo: “Fiel a su estilo desafiante, nos propinó una paliza a los reguladores, en especial, a los del mundo desarrollado, con su detallado listado de errores. Incluso fue mucho más allá y adelantó cuál cree será nuestra incapacidad para avanzar seriamente en un mejor funcionamiento. Profesor Goodhart: Espero que no tengamos un caso de profecía auto cumplida”.

Coincido con Martín Redrado. Ojalá que sólo en esto último, Sir Charles no tenga razón.