sábado, 16 de agosto de 2008

Gorda, de Neil Labute




Hace unos días ví el final de la serie Tell me you love me (Decime que me querés) que reflexiona con crudeza, y en el denominado lenguaje "adulto" en su máxima expresión, que para ser feliz en pareja hay que tener mucho coraje. La obra de teatro Gorda, de Neil Labute nos muestra en otro tono mucho más relajado pero igualmente lúcido exactamente lo mismo.

Mientras que la serie de HBO nos habla del coraje que necesitamos para superar diferencias con nuestra pareja, diferencias sutiles, escurridizas, mimetizadas en lo cotidiano al extremo que nos cuesta reconocerlas, la obra de Labute nos habla del coraje para superar diferencias evidentes para el ojo de quien nos mira.

En Gorda el tema de la tolerancia o mejor dicho, intolerancia a la diferencia se enmarca en el relato de las dificultades que un hombre encuentra para elaborar la contradicción que le provoca, por un lado disfrutar de una relación con una mujer chispeante, con gustos comunes y por el otro el saber que en "su" mundo no lo entenderán al extremo de sentirse quienes lo rodean con derecho a reclamarle, cómo podés estar con esa mujer???? El problema? Unos cuántos kilos de mas desafían la concepción de belleza convencional. Belleza exterior, por supuesto. De la interior parece que nadie se ocupa.

El relato se articula en base a varios episodios que se nos develan con recursos creativos. En un banner luminoso se nos anuncian los nombres de los episodios: el primer encuentro, la primer cena, de vuelta a la oficina, aquella noche, etc (por qué habrán dejado esos títulos en inglés?). También en una destacada escenografia con doble plataforma giratoria que con juegos de luces y excelente música nos va llevando con naturalidad de una situación a la otra. El desplazamiento a un plano inclinado de una parte del escenario crea una auténtica sensación de que estamos todos en la playa, ubicación de la última escena.

Los diálogos son reconocibles, los personajes y sus prejuicios también. Notablemente, el autor ha tocado un tema con inserción y relevancia global. Él es norteamericano, y el título original de la obra: "Fat Pig" (Gorda Chancha). Decía que son reconocibles, y completamente humanos. Porque cada uno carga con sus limitaciones. De qué se defiende Juanita con su furia, Nacho con su crueldad, Tommy con sus contradicciones, de qué la rescata la comida a Helena??

Con cierto sabor amargo me deja el tempo final de la obra. Llega y nos sorprende, no por la resolución, sino por cómo se desenlaza. Quedamos todos esperando algo más. Tal vez por el recurso de los episodios en los que se descompone la obra (uno supone que a ese sigue otro y otro), o porque el autor quiso dejarnos sólos casi acusándonos por ser parte de una sociedad que sólo observa y no hace nada para cambiar.

Empecemos entonces por reconocer a la excelente actriz que personifica a Helena y sus circunstancias. No es "la Gorda". Se llama Mireia Gubianas. Española, catalana, actriz, cantante de opera y licenciada en Lengua y Literatura egresada de la Universidad Autónoma de Barcelona. El resto del elenco es notable, son viejos conocidos nuestros y los identificamos por sus nombres: Maria Socas, Jorge Suarez y Gabriel Goity.

No hay comentarios: