miércoles, 27 de agosto de 2008

Maria Elena Walsh tenia razón: ay que miedo que me dá...


Por favor, si tienen un minuto, lean sin tomarse respiro las siguientes noticias:

*Existen laboratorios dedicados a fraguar medicamentos oncológicos. Se venden en farmacias habilitadas. Son proveedores del Estado.

*Un grupo de rock alienta el uso de bengalas. Lo hace para dar identidad a sus shows aún cuando se desarrollan en lugares cerrados.

*Se comercializan paneles acústicos que en caso de incendiarse generan sustancias tóxicas. Se encuentran aprobados por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial.

*Un grupo de jóvenes encendió bengalas en un lugar cerrado repleto de gente. Provaron un incendio que tuvo como saldo 193 víctimas fatales.

*Un empresario resolvió anular una puerta habilitada para salida de emergencia en un lugar público con amplia capacidad. Lo hizo para evitar que entre gente a un recital sin pagar su entrada.

*Policías están sospechados de haber cobrado coimas para permitir que ingresaran a un concierto de rock más cantidad de personas que las que estaban permitidas.

*Un triple crimen fue cometido por un detenido que gozaba de libertad condicional monitoreada con pulsera electrónica.

*Tres asaltantes que fueron beneficiados con salidas transitorias, prisiones controladas con pulseras electrónicas y sobreseimientos, fueron detenidos por la policía cuando asaltaban una panadería, robaban en una carnicería y mataban a un policía.

*Empresas financian campañas políticas. Lo hacen a cambio de recibir prebendas y protección política para ampliar sus negociados más allá de los límites legales.

*Nueve alumnos y su profesora perdieron la vida en un choque entre el micro en el que viajaban, conducido por alguien sin experiencia ni habilitado para hacerlo y un camión, cuyo conductor estaba alcoholizado.

*Los gobiernos nacionales, provinciales y municipales no tiene capacidad para controlar que se cumplan las normas de seguridad.Se supone que este hecho justifica incumplimientos a deberes de funcionarios públicos.

Me pierdo, como también dice Maria Elena en la misma canción.¿Me parece a mí, o aparentemente nadie se hace responsable de nada?? ¿Me equivoco, o esta obsesión por burlar la legalidad debiera ser inaceptable? ¿No luce todo esto muy mal, muy incorrecto, muy inconsciente, muy mezquino, muy corrupto?

Vidas destruidas, jóvenes que no llegarán a ser adultos, adultos que no llegarán a ser ancianos. Sueños arrebatados. Vacío estremecedor.

Me pregunto si no nos estamos acostumbrando a ser testigo de todos estos hechos con una sensación de estar viendo una película de terror, que podemos decidir, en cualquier momento detenerla si nos asusta mucho. Pero no, no es una película, esto nos está pasando, en nuestro país, y es la sociedad a la que pertenecemos la que no está encontrando la manera de entender que no se puede priorizar el interés personal a costa del arrebato de la vida del prójimo. Me niego a aceptarlo. Tenemos que hacer algo, no sé bien qué. Tal vez, empezar por revisar nuestras antenas para que estas cosas no nos dejen de horrorizar nunca. Tambien por detectar si inconscientemente participamos (sin asumirlo como tal) en hechos que injustamente perjudican a otros. Finalmente para proponernos, desde nuestro espacio, por más pequeño que sea, contribuir a que las cosas cambien. Si no lo hacemos nosotros, quién?


En el pais del no me acuerdo, de Maria Elena Walsh

En el pais del no me acuerdo
Doy tres pasitos y me pierdo.
Un paasito para alli,
no recuerdo si lo di.
Un pasito para alla !
Ay, que miedo que me da!
En el pais del no me acuerdo
Doy tres pasitos y me pierdo.
Un pasito para atras,
y no doy ninguno mas,
porque yo ya me olvide,
donde puse el otro pie.
En el pais del no me acuerdo,
Doy tres pasitos y me pierdo...

Nota: Ilustra este post la imágen del cuadro "El grito", de Eduard Munch, pintor noruego que vivió entre 1863 y 1944.

7 comentarios:

camilo dijo...

Tengo hace mucho una solución para los ferrocarriles: vendérselos a una empresa japonesa con la condición de que le sigan pagando el sueldo a los empleados hasta su jubilación, pero que ocupen todos los puestos con japoneses, los que deberán ser cambiados cada 3 meses como máximo, porque de lo contrario aprenderían nuestra idiosincracia, que es más fácil, cómoda y decontracté. Vale subsidiarlos, como en todo el mundo. Pero tuve una desilución. Compañeros míos que viajan a diario en tren me dijeron que los pasajeros también tendrían que ser japoneses, para que no corten los asientos o rompan el vagón de alguna otra manera; el ingenio argentino es mayúsculo, ya lo sabemos. Pero además, los vecinos a las vías también tendrían que ser japoneses, para que no tiren piedras y rompan las ventanillas y cada tanto maten algún chico sentado desafortunadamente de ese lado.

Creo que deberíamos mudarnos de a poquitos a Japón (¿Inglaterra, Alemania, Finlandia?) cambiando nuestras casas y departamentos por la de ellos. Será difícil, la vida allá, en cualquier allá, es más ordenada y se vé un sentido de pertenencia y de consideración hacia los demás que nosotros no tenemos.

Creo, y me duele, que las probabilidades de que el profesosr alemán de Tato tenga razón, son altísimas; ¡bienvenido el hueco! (¿qué le vamos a decir, que no lo queremos, si es nuestro destino manifiesto?)

¡Ah! para evitar confusiones: cuando somos solidarios en inundaciones, terremotos, poblaciones indígenas o del interior indigentes, etc., sólo es nuestro deseo de figurar y alimentar nuestro ego. Los realmente solidarios que parecen argentinos, son extraterrestres que tratan de conservar la armonía mundial haciéndonos aparecer menos horribles. Si les parece raro todo esto, párense en Tucumán y Florida y vean cómo los transeuntes pasan en rojo y no dejan transitar a los autos, taxis y colectivos, o traten de entrar al estacionamiento del Tokio en coche con los peatones transitando por la vereda como si esa bajada no existiera y la larga fila parada en Corrientes no fuera un problema para el tránsito. Creo que nunca vamos a aprender a compartir el esfuerzo.

Cuando tenga otro comentario gratificante y esperanzador como este lo cuelgo.

¡Good show!

Ale dijo...

Camilo, sos un lujo de lector y escritor. Beso!

Flo3,4 dijo...

No sé hasta que punto Camilo tiene razón....apuesto que cualquier argentino "que corte asientos o rompa el vagón de alguna otra manera"...no sería capaz de hacerlo en Japón, Inglaterra u otro país... seguramente se comporte como un caballero...seguramente sea responsable...seguramente no actuará como argentino desconsiderado...
Somos para muchas cosas mal aprendidos...pero nos educaron bien.El consumismo masivo y la falta de compromiso social y educacional, (tanto en el ámbito familiar como escolar)lleva a que no exista un sentido de pertenencia inherente a cada uno...y no sé a que tipo de pertenencia hace referencia Camilo, puesto que su solución aparente es ser japones..mudarse a japón...construir hogares como los del primer mundo...así no hay pertenencia que valga...comencemos creyendo que podemos construir mejores hogares y formas de vida...con nuestras raíces..que superarán a los otros y serán ellos quienes miren La Argentina y no nosotros Europa...
Cito a Sarmiento cuando dijo: "Argentino e ignorante se escriben con las mismas letras, tratemos que no sean sinónimos."

Ale dijo...

Gracias por los comentarios!!Claramente somos muchos los que estamos preocupados. La preocupación sigue el ritmo de nuestras emociones y las emociones suben y bajan. A veces nos sorprenden doloridos y desesperanzados (camilo), otras creyendo que podemos construir mejores hogares y formas de vida con nuestras raíces(flo3,4). Lo que es claro es que solo reflexionando juntos sobre lo que nos pasa encontraremos alguna chance de superar lo que nos angustia.
Constribuir desde nuestro espacio, el que nos pertenece para que algo cambie. Ese me parece que es el desafío que tenemos por delante.

camilo dijo...

Sí Flo, la esperanza es maravillosa, pero en condiciones normales; con nosotros ha demostrado largamente ser inconducente.

¿Sabés cuánto hace que escucho esto? Que en realidad somos maravillosos, pero no nos damos la oportunidad; que si nos ponemos de acuerdo construiremos un extraordinario país; que no seremos desarrollados pero somos divertidos y amistosos; ¿sabés qué hacen los insípidos ingleses cuando salen de la oficina? Se juntan a tomar cerveza en las puertas de los pub (porque los lugares son chicos o no se puede fumar, no sé) y dejan los enormes vasos de vidrio de diferentes formas en el alféizar de la ventana; acá en San Patricio los vasos de cerveza son de plástico barato ¡de plástico! ¿Y los franceses? Disfrutan de la vida exagerando el detalle de presentación de sus comidas de mediodía, panaderías, queserías y lo que sea, aunque como son latinos, también hacen huelgas y son un poco desprolijos.

También sé que los yanquis prefieren a los universitarios argentinos porque tienen una preparación más generalista y comprensiva; y que triunfamos en el exterior como científicos y que le ganamos al truco a esos tontos europeos que no entienden que hay que mentir.

Son todas mentiras o verdades que sólo usamos para consolarnos porque somos un desastre. Porque cómo no hacemos nada bien, peor, hacemos casi todo mal, necesitamos vivir de ilusiones. Como cuando éramos campeones morales de casi todo, especialmente de futbol (¡Rattin sentado en la alfombra de la reina!).

En los primeros setenta no se podía cenar después de la función de trasnoche (1:00, 1:30 de la madrugada) porque había cola en todos los restaurants de Corrientes, pero los autos no tenían aire acondicionado ni dirección asistida y no teníamos teléfonos aún pagando bárbaras coimas. En los segundos setenta y primeros ochenta, podíamos caminar por cualquier lugar a cualquier hora sin que nos robaran, pero no podíamos besar a una chica en la calle, ni salir con más de dos amigos a la vez, o estornudar fuerte a la intemperie o que alguien anotara tu dirección en su agenda, porque tal vez no volvías, sin saber por qué. En los segundos ochenta nuestros ídolos eran gobierno, los milicos fueron presos, la calle se llenó de cantantes, mimos y ferias artesanales, pero nos fuimos a la mierda y la inflación minorista de marzo del '89 fue 95% ¡mensual! En los noventa dejamos de envidiar al primer mundo y los free shop perdieron sentido, pero igual no funcionó. Después es reciente, así que lo conocés, aunque seas muy joven. Es decir, nunca se dieron todas juntas. Pero ¿fue casualidad o tiene razón el chiste de que Dios llenó este país de argentinos para compensar? Porque mirá que tenemos cosas para compensar: terremotos, huracanes, tornados, nevadas urbanas, lluvias torrenciales e inundaciones, sequías devastadoras, guerras internas, falta de materias primas ¿qué más?

Si suponemos que es sólo cansancio y un poco de fiebre y revoltijo de vientre, morimos de neumonía por falta de tratamiento oportuno. Llevamos setenta u ochenta años pensando que sólamente no queremos, cuando en realidad tal vez no podemos. Somos como el escorpión, nuestro desastre está en nuestra naturaleza, no podemos superarlo.

Hagamos algo: pensemos la realidad, no nos engañemos más, digámonos con toda naturalidad y rabia: somos una mierda y no servimos para nada, nuestro destino es un pozo donde había un lugar llamado Argentina, nuestros amados hijos y nuestros futuros y adorados nietos van a vivir como el culo en un horrible país, con miedo, miseria, frustración. Vamos, pensémoslo un rato, una hora, quince minutos.

¿Ya está? Bueno, ahora pensemos en el Chino: "todos los incurables tienen cura cinco minutos antes de la muerte" ¿Tendremos esos cinco minutos? No los desperdiciemos; una gangrena se cura cortando la pierna; un cancer, con suerte, sacándolo con cirugía y luego quimio y rayos. Supongamos que todo está perdido y veamos si viene alguien a entregarnos el corazón, pero sobre todo, explotemos, volemos por los aires, saquemos jugo de las piedras y pensemos que es imposible, que no vamos a poder porque está en nuestra naturaleza ser unos fracasados de mierda y veamos si podemos tomar nuestra propia orina para cruzar el desierto, escalar el Everest con piernas ortopédicas, aunque más no sea jugar al futbol con un solo brazo como Casita; sólo así, en el extremo, tenemos una muy, muy, muy mínima luz de esperanza. A mí llámenme cuando se vea aunque más no sea la luz de una vela de noche de esperanza. Por ahora sigo con mis donaciones para sillas de ruedas, escuelas y hogares para pobres niños, teléfonos para perdidos en la montaña; todo inútil para cambiar un país, pero me calma los nervios.

Flo ¡cachá la antorcha y dale pa' lante, que empujan atrás! Cuando tengas algo positivo para contarme (¡positivo, eh! no boludeces de las que escucho hace cuarenta años), tenés un socio viejo y desesperanzado que te va a ayudar. ¡Ah! si va en serio, Ale también es una buena socia, muy inteligente y con mucho empeño.

No te entregués, pero peleá conociendo el terreno, si no, te van a cagar a tiros desde la loma.

¡Ah! Me olvidaba, lamentablemente Sarmiento tenía razón.

Camilo Fans Club dijo...

Ufffff
Que sensación de desazón! Yo tengo mis días “Camilos” sin intención de ofender, please. Y últimamente los tengo recurrentes….

Aunque… no todos los días son “Camilos”, a ver, la realidad que planteas es la de todos los días, pero el ánimo de cada uno, la disposición para enfrentar cada nuevo día, o complejos y efectivos mecanismos de negación, simple optimismo, fe, como cada cual quiera llamarlo, no. A veces funcionan, a veces no.

Mi pequeño aporte: voto por clases de urbanidad (o educación cívica como la llamaban en mi época escolar) pero pa’ todo el mundo! obligatorias, con premios por asistencia (sorry, es que alguna zanahoria tiene que haber…sino como hacemos que se bajen de los colectivos que paga el gobierno y desistan del pancho y la coca para tomar la clase de urbanidad), y sumemos estupendos diplomas de ciudadanos con vocación de aprender valores.

Y voto por la educación como pilar base. No soy tonta, se que primero esta el alimento, abrigo, salud, pero si además de colaborar con lo básico nos volcamos concientemente a revalorizar la importancia de la educación, del respeto por el vecino, por la vereda, por el medio ambiente que habitamos… quien te dice dentro de algunas generaciones, el panorama cambie.

Mejor termino aquí, me cuesta articular un mensaje no digo positivo, pero neutro?

Ale dijo...

Qué grande Camilo ya tiene club de fans!
El mensaje aporta ideas, así que, sin dudas es positivo. Gracias!!!