miércoles, 3 de septiembre de 2008

Pago total al Club de París. Con reservas del Banco Central.

Hace ya rato que llegué a la conclusión que la política no está en mi naturaleza. La política parece ser un fenómeno que no entiende de toma de decisiones racionales y tal vez sea esa la razón de mi desorientación.

Desde ayer cuando el gobierno central anunció que había resuelto pagar la totalidad de la deuda externa con el Club de París con reservas internacionales del Banco Central un aluvión de interpretaciones cubrieron los titulares de los diarios. La mayoría, de alguna u otra manera coincidió en destacar, al igual que en el 2005 cuando se canceló la deuda con el FMI, la determinación, la proactividad, el posicionamiento, la firmeza de la decisión.

Que la regularización de la deuda con el Club de París era un tema que ya no resistía postergaciones es algo que nadie discute. Quien pide prestado debe honrar sus deudas. Claro como el agua. El "fin" de la decisión es claramente compartido. Pero... ¿el "fin" justifica los "medios"?

La última materia que dí en mi carrera fue "Teoría de la Decisión". Apasionante. Allí aprendí cuestiones más o menos sofisticadas pero que, en general, giraban siempre en un concepto: un proceso de decisiones eficiente debe basarse en la evaluación previa de las alternativas posibles. Solo luego de sopesarlas, se opta por una de ellas. La más conveniente para el alcance de los objetivos buscados. En actos de gobierno, los objetivos deben dimensionase en tiempo pasado, presente y futuro.

¿Cuál habrá sido el proceso decisorio para terminar concluyendo en que pagar la totalidad de la deuda, y con reservas del Banco Central era lo más conveniente? Si se siguió el procedimiento que me enseñaron, entonces, en el camino deben haber quedado muchas alternativas hasta llegar a la conclusión que lo adecuado era descartar la vía de la negociación con los acreedores. En vez de negociar, se entendió que era preferible cancelar todo y listo. Pragmático. También se definieron las prioridades: primero anunciar la decisión, luego ver cómo se instrumenta. Los análisis de escenarios parecen haberse situado solo en el presente.

Debí etiquetar el post con el rótulo de “política” pero decidí hacerlo como “banca/gobierno corporativo”. Es mi humilde reconocimiento al Banco Central y a sus estructuras de gobierno corporativo que por estos días, deberán lidiar con los riesgos legales, financieros, operacionales, estratégicos y reputacionales de la decisión adoptada. La buena noticia es que lo hará con su equipo de profesionales altamente capacitado que, a esta altura de la historia monetaria argentina, acumula amplia experiencia organizándose espontáneamente para apagar impredecibles incendios.

2 comentarios:

Marce dijo...

Ale, parece que fuimos a la misma escuela, acabo de escribir algo al respecto y me entré a tu blogg; totalmente de acuerdo, y antes que las reservas se usen para otra cosa... bienvenido sea, pero a qué costo? eso es lo grave...
Y como siempre; el titular justifica los medios.

camilo dijo...

"organizándose espontáneamente", maravilloso. ¡Cuántos que no tienen nada que ver están tratando de ayudar! Felicitaciones.