sábado, 20 de septiembre de 2008

Solos en la madrugada



Como testimonio de la transición de la dictadura franquista a la democracia a finales de los 70, el cine español nos regalaba "Solos en la Madrugada" de José Luis Garci, justo en los 80, cuando todo parecia renacer en Argentina.

Ví la película entonces, con mis veinte años y toda la vida por delante y todavía recuerdo la emoción, lo perturbador del monólogo final diciendo: "... hay que comprometerse con uno mismo". En ese momento, me llegaba más el mensaje a Ale individuo creciendo, que a Ale ciudadana.

Ahora, a la distancia, reveo el monólogo y le llega más a Ale ciudadana. Con calidad, no envejece con los años, y como los años no pasan en vano, (y aprendí a comprometerme conmigo esforzadamente) estoy más sensible a otras líneas. Hoy, un poco cansada de ver como, una y otra vez, los argentinos suponemos que somos víctimas de conspiraciones ancestrales, y que la responsabilidad por lo que nos pasa siempre es de los "otros", que nada podemos hacer para cambiar, se me ocurre que tal vez algunas afirmaciones nos ayuden a despabilarnos aunque sea, un poco. Si España pudo reinsertarse en el mundo, por qué nosotros no?

José Sacristán dice en algunos párrafos: "Se va a acabar la lástima por nosotros mismos, somos adultos, ...Somos huérfanos gracias a Dios y estamos maravillosamente desamparados ante el mundo ...pues hay que enfrentarse al mundo. Tenemos que convencernos de que somos iguales a los otros seres que andan por ahí...No debe preocuparnos si cuesta al principio porque lo importante es que al final habremos recuperado la convivencia, el amor, la ilusión...Pues no cabe duda, al vegetar estamos acabando. Vamos a vivir por algo nuevo. Vamos, vamos a cambiar la vida por nosotros. Vamos."

Vamos?

2 comentarios:

camilo dijo...

"… Vamos, vamos a cambiar la vida por nosotros. Vamos.", y cómo fue. España fue. Y pasó por la Moncloa, por el destape, por el "con Franco estábamos mejor". Y ahí está.
Hoy un taxista me decía "cómo nos verán en otros países, qué dirán de nosotros, se reirán", y le contesté: "no, para ellos no existimos; afuera, para tener noticias hay que ir a la computadora y leer los diarios argentinos". ¿Cuándo vamos a ir? ¿y quiénes vamos a ir? ¿y adónde vamos a ir? Mil nueve setenta y siete, treinta y un años… de la dictadura a la vergüenza. Si a veces hasta dan ganas de parafrasear a Groucho: "no me gusta ser ciudadano de un país con ciudadanos como yo" ¿o la culpa es de los otros? No, no ,no, ni se le ocurra. La culpa no es de los otros, es nuestra, de todos. Escuchó bien: "de todos".

"… En setiembre ya no vamos a reunirnos solos en la madrugada para contarnos nuestras penas, para mirarnos el ombligo, para seguir siendo mártires, para sufrir. No, a partir de ahora y aunque sigamos siendo igual de minusválidos vamos a intentar luchar por lo que creemos que hay que luchar, por la libertad, por la felicidad…."; agreguémosle "de todos" y pensemos que justamente estamos en septiembre, en primavera ¡y que no tenemos ombligo! Es casi imposible, pero sólo casi.

Ale, te adoro por traernos este recuerdo en tu cumpleaños.

Ale dijo...

Solo casi... eso me gustó. A poco de cumplir años, no puedo menos que pensar en positivo.
Gracias por el aguante!!! Beso!
PS. tenés razón fue al comienzo de mi cumple, solo que la fecha que aparece es el 20 porque fue el día en que comencé a trabajar en el documento borrador.