sábado, 29 de noviembre de 2008

La probable iliquidez y el prestamista de última instancia que no quiere ser.

El prestamista de última instancia es aquel que presta a un deudor cuando ese deudor acude a él luego de haber fracasado en obtener crédito en su ámbito de operación habitual, cuando ya nadie le quiere prestar. Típicamente, se trata de los Bancos Centrales, ya que, por su capacidad de emitir moneda, pueden generar crédito en situaciones en la que el crédito desaparece. Con el objetivo superior de mantener la estabilidad del sistema financiero, ante una corrida de depósitos, mitigan la iliquidez circunstancial de un Banco y administran la incertidumbre ya que un default puntual puede influenciar las decisiones del resto de los depositantes. Es sabido que la información vuela. El miedo se contagia. Y el pasado institucional argentino abruma.

Desde hace un año que estamos aprendiendo mucho acerca del tema, y especialmente revisando conceptos. Tal vez, el mas destacado es que problemas de regulación financiera, debilidades en la supervisión bancaria, sinrazones de las calificadoras de riesgos debieron ser (y todavía lo están siendo, y cómo...) reparados con política monetaria. Hasta el esquema inglés de separación del Bank of England (Banco Central) y la Financial Authority (Superintenencia)tembló, las cuentas impagas de la última debieron ser pagadas por el primero. ¿Juntos o separados?

La arquitectura financiera argentina prevé la existencia de la Superintendencia dentro de la órbita del Banco Central. El Superintendente de Bancos es un miembro del Directorio del Banco Central, con algunas facultades específicas. Argentina no tiene superintendente de Bancos desde Septiembre de 2008 cuando venció el último mandato. Y eso que estamos en tiempos turbulentos.

Tan turbulentos perfilan, que el BCRA resolvió modificar algunas normativas para potenciar su capacidad para actuar como prestamista de última instancia. A través de la Comunicación "A" 4868 creó una ventanilla de precalificación de garantías. La idea parece ser ampliar el espectro de activos que los bancos pueden presentar como garantía a los préstamos que solicite como última instancia al BCRA. Entre ellos ahora pueden presentar préstamos hipotecarios, prendarios, préstamos personales, cheques diferidos y obligaciones negociables con oferta pública (cuyos deudores estén en situación normal en la Central de Deudores). Ser transparentes y explícitos en cuanto a qué activos y su calidad el Banco Central está dispuesto a aceptar, es razonable, ya que de la calidad de esos activos depende el recupero de los fondos públicos que se inviertan en la asistencia crediticia a los bancos en caso de eventos de riesgo crediticio. En cambio, precalificar formalmente suena riesgoso.

Según la norma, las precalificaciones deben estar autorizadas por los Directorios de los Bancos (con una serie de documentación fehaciente que incluye el dictámen de los auditores externos diciendo que efectivamente los activos existen y están correctamente valuados)y de ser autorizadas, tienen una vigencia entre 90 y 60 días desde la autorización por parte del BCRA. Armar toda esa documentación no sólo es oneroso, sino, especialmente, demanda tiempo. La calidad de los activos de los bancos podría analizarse de manera mucho más discreta y eficiente si se utilizara toda la información que el Banco Central cuenta en su calidad de supervisor bancario. ¿Juntos o Separados?

La iniciativa luce ordenada, especialmente para mitigar el riesgo operacional y riesgo legal del Banco Central, que en crisis anteriores (Tequila, o salida de convertibilidad) estuvo muy estresado. Sin embargo, para los bancos.... La experiencia nos enseña que la iliquidez no se anuncia (y si alguien tiene alguna duda, que relea como se decidieron las asistencias de última instancia en sistemas financieros mas maduros institucionalmente). ¿Y si la precalificación funciona en sentido inverso, entendiéndose cómo una preocupación en lugar de entenderse como un instrumento de estabilidad financiera? ¿Qué suponemos que pensarán los depositantes si saben qué bancos precalifican?

El costo reputacional de ir a la ventanilla del BCRA es "alto" para ir "por si acaso". Hace muchos años, la oficina de créditos del BCRA estaba en un edificio sobre la calle Cerrito. Allí, eran pocos los que podían observar a los bancos que tramitaban créditos. Allí, no eran tan perturbadores a los ojos de la city como lo hubieran sido entrando por la icónica puerta de Reconquista 266.

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