sábado, 10 de enero de 2009

Bailando al ritmo del Blackberry



El correo electrónico es una herramienta fenomenal que aumenta indiscutidamente la productividad de las empresas. Marcó un hito en la comunicación empresarial, acelerando el flujo de información y optimizando la toma de decisiones. Cuando ya suponíamos que estaba todo dicho en la materia, hace unos años, con la aparición del Blackberry el tema ha retomado nuevo impulso y, tal vez, las conclusiones no sean las mismas.

El correo electrónico encuentra en el Blackberry una motor para alcanzar a los destinatarios donde sea que estén, lo cual no está nada mal si es verdad que nos proponemos tener vida personal además de la corporativa. Con estos equipos, ya no hace falta permanecer largas jornadas en la oficina, la oficina va con nosotros donde estemos. Si superamos ciertas barreras culturales, la oficina ya no debiera ser un obstáculo entre nosotros y esa fiesta de colegio de nuestros hijos que no queremos perder, o el turno con el médico o ese partido de tenis que nos gusta jugar antes de que anochezca. Teóricamente, si algo requiere nuestra atención, el Blackberry nos lo hará saber y podremos actuar en consecuencia.

Sin embargo, la realidad parece estar dejando en evidencia que no resulta sencillo administrarlo. Requiere un enorme esfuerzo distinguir entre todo los mensajes que recibimos, qué es lo verdaderamente impostergable. Ni hablar, de qué es lo que estamos en condiciones de poder contestar en ese mismísimo momento adecuadamente.

Inundados por suscripciones, alertas rutinarias o larguísimos mails que es prácticamente imposible leer en la mínima pantalla con la que disponemos (ya es bastante contra-intuitivo leer de “abajo para arriba” las cadenas de mensajes… y parece que nos estuviéramos acostumbrando…), perturbados por los archivos adjuntos que son aún más confusos en la correspondiente descarga y apremiados por querer contestar “ya”, el Blackberry es capaz de hechizarnos y hacernos bailar a su ritmo. A su ritmo decidimos, expresamos nuestra posición, de manera autómata sin filtros y lo que es aún peor sin analizar adecuadamente qué y cómo escribimos. Es notable cómo se puede ser innecesariamente agudo si nos dejamos llevar.

Urgidos por contestar no importa bien qué, mails destinados a muchas personas (otra patología de la era e-mail que dá para otro post…), se reproducen como hongos al ritmo de respuestas que atosigan las casillas de todos. Matemática pura: si un mail es enviado a cinco destinatarios, y copiado a otros tres, por ejemplo, finalmente entra a ocho casillas. Si cada uno de los ocho, les contesta a todos, en apenas minutos, la bandeja de entrada de cada uno de ellos recibirán ocho mensajes, generalmente con igual asunto, por ejemplo: “Lanzamiento de nuevo producto” sin que ninguno de esos registros concentre la opinión de todos atolondrándonos sin remedio. Si uno de ellos es un poco temperamental o sencillamente no muy agraciado en sus habilidades de redacción y comenta algo que irrita a algún otro, es fácil imaginar el desenlace: expresiones que, de haberlas pensado un minuto tranquilo en su escritorio, tal vez se hubieran resuelto con un llamado telefónico, o la convocatoria a una reunión café de por medio. Hablando se entiende la gente, no?

Es que, el escritorio tiene sus ventajas. Por ejemplo… teclados!! Reconozcamos: no es lo mismo escribir en un teclado normal (y ojo que en la categoría de normal, incluyo a las laptops que muy normales no son..) que en un teclado minúsculo de Blackberry: hombres por dedos significativos, mujeres por uñas largas, todos incómodos.

Presionados por lucir permanentemente “conectados”, apurados por lo supuestamente “impostergable”, con los ojos irritados por las pequeñas pantallas, con los dedos frustrados por los errores de tipeo (quién encuentra los acentos o las mayúsculas!!!) y para colmo de males dañando al idioma, no parecemos estar en condiciones ideales de expresarnos. Si a eso le agregamos que finalmente, el aparato bendito nos interrumpe la fiesta escolar, la entrevista con el médico o el partido de tenis… es evidente que resulta indispensable comenzar a desarrollar algunas habilidades para analizar adecuadamente qué cosas demandan nuestra atención y cómo debemos tratarlas.

Tal vez sea buena idea cambiar de ritmo, o, elegir sencillamente el nuestro.

Nota: Ilustra este post la imágen del cuadro "Pareja Bailando" pintado en el año 1987por Fernando Botero, pintor colombiano nacido en el año 1932.

No hay comentarios: