domingo, 29 de marzo de 2009

Amalita, pintada por Warhol, mirará para siempre una escultura de Rodin







Familia y Arte. Cemento, Acero y Vidrio. Finanzas. Resabios de crisis superadas. Todo confluye en Olga Cossettini 141. En Noviembre de 2008, Buenos Aires vió finalmente abierta a la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat. Moderna, nada tiene que envidiarle a los museos extranjeros. Su porte engalana a Puerto Madero que sigue sumando atracciones para nosotros, felices ciudadanos de Buenos Aires, y turistas que la visitan.

“Amalita” como se la conoce, es una figura pública con misterio. Misterio sobre su nombre (Maria Amalia Lacroze de los Reyes Oribe viuda de Fortabat Pourtale), misterio sobre el tamaño y composición de su fortuna, sobre el indómito coraje para llevar adelante Loma Negra cuando enviudó, sobre sus amores, su relación con el poder de turno, su posible bancarrota, su capacidad para resurgir. Más recientemente, sobre su salud.

Su pinacoteca personal, ahora a la luz, tampoco escapa a ese sino. Las fantasías y misterios que aún puesta a disposición del público despierta, son variadas. Que confió el diseño del monumental edificio a Rafael Viñoly (renombrado arquitecto uruguayo cuyas obras van desde el Forum de Tokyo a la Biblioteca de Chicago) pero finalmente terminó la obra sola por diferencias de criterios, que el nombre de los curadores está guardado sigilosamente y aún más, que pese a su trabajo, finalmente fue ella quien decidió qué obras, dónde y cómo exponerlas. Finalmente, el misterio más penoso: que tuvo que desprenderse de obras de Van Gogh y Degas para salir de la crisis del 2001.

Tal vez por alguna o todas de estas circunstancias, la Colección no provee ningún guión para recorrerla. Los docentes que tengan el gusto de llevar a sus alumnos, deberán generar producción propia para ayudar a digerirla. Es que, es tan espectacular como heterogénea. Espectacular porque en ella convergen: Turner, Brueghel, Chagall, Dalí, Miró, Warhol, Pettoruti, Soldi, Berni, Xul Solar, Klimt, Rodin... Heterogénea porque lo hacen simultáneamente (gracias a las enormes salas) e intermitentemente ordenados de manera imposible de decodificar (¿en el orden que fueron adquiridos, tal vez?).

El segundo subsuelo desplega con orgullo en un extremo a “Juliet and her Nurse” de J. Mallord William Turner y en su ala opuesta, haciéndole frente, “El Almuerzo” de Antonio Berni. Apenas metros separan a las obras pintadas en dos siglos. Entre las paredes laterales, Amalita by Warhol (1980), símbolo de la plástica moderna, mirará para siempre, una espléndida escultura de Auguste Rodin, L´Age d´Airain, (La Edad de Bronce), de 1875.

Algunas pinceladas sobre las obras, sin oficio, mezcladas, como La Colección:

J. Mallord William Turner, “Julieta y su aya” (1836). Ellas, (Julieta y su aya) se ven apenas en un extremo. Lo que domina es el fuego en la Plaza San Marcos, y el cielo. Lo aprecié mucho más a 10 o 15 metros de distancia.

Jan Brueghel, “El Censo de Belén” (1566). Encantador. Esas personas están allí estáticos, pero a la vez en movimiento. Entre la blancura de la nieve, se distinguen con admirable precisión. Los contrastes de colores enfatizan las figuras. Ellos hacen cola. Esperan a la intemperie, amuchados. Sin embargo, el ambiente es pura gracia, serenidad. A pocos metros y en breve nacería el mesías.



Marc Chagall (1887-1985), “Bouquet de Printemps“. Su fondo azul hace el contrapunto exacto para la explosión de color. Ese bouquet no puede refrenar la energía. La expande hasta alcanzar a quien la observa.



Antonio Berni, “El Almuerzo” (1958). Están todos juntos, almorzando, pero a la vez separados. Cada uno en su mundo, proyectando a través de su mirada sus verdades simultáneas, distintas. El estampado del vestidito de la nena que le dá de comer al perro, un encanto.

Carlos Alonso, “La Oreja” (1972). Increíble. Un hombre con la cabeza vendada. Una oreja en la que se detallan cada una de sus partes. Un recuadro con una habitación vacía en la que uno puedo inferir dónde estaba el hombre cuando ¿cortó? su oreja. Una flecha ilustrativa. Las manchas de sangre sugeridas por doquier. Dicen que Alonso es el pintor argentino que más conoce a Van Gogh…

Emilio Pettoruti, “La Resistencia” (1950). ¿Qué resiste este arlequín? ¿De qué se esconde detrás de su antifaz?




Otros, que no quiero dejar de mencionar, me deleitaron, Fernando Fader, “Entre Duraznos Floridos”, Perez Celis con su “Piazzollando”, Rogelio Polesello y su “Corazón Blindado” Y más, muchos más.

La Colección de Amalia Lacroze de Fortabat, cuya permanencia está asegurada por haber donado las obras en vida a la fundación que lleva su nombre, puede visitarse diariamente en un entorno con diseño urbano de excelencia. Ojalá podamos en la locura diaria, encontrar un minuto para visitarla. Amalita joven con la vida por delante (1946), Amalita mujer en plena madurez (1962), pintada por Alejo Vidal-Quadras y Amalita eternizada mirando el mundo a sus piés por Andy Warhol, nos estarán esperando.


Post relacionados con viajes/artes:

http://alejandranaughton.blogspot.com/2008/07/londres-crnica-de-nuestro-paso.html
http://alejandranaughton.blogspot.com/2008/07/pars-iii-finale.html

6 comentarios:

Al Marqz dijo...

Tal vez el arlequín no se esconde sino evita que su rostro verdadero influya en lo que quiere comunicar... Saludos desde PTB.

Ale dijo...

Gracias por el comentario y tus ideas para develar el misterio del arlequín que resiste. Muy amable.

Kitty dijo...

Un blog muy bueno, pero me ha llamado poderosamente la atención este post por el dibujo de Warhol, ya que yo estoy intentando, aún sin éxito, hacer una fotografía con ese estilo.

Saludos desde PTB

Ale dijo...

Gracias Kitty por visitar el blog. Y si tenés ganas de verlo de cerca, no te lo pierdas. Si estás en Buenos Aires, acercate a Puerto Madero y listo! Es un privilegio tener un Warhol original tan cerca!

Anónimo dijo...

hola! conocí tu blog por laura y silvana (trabajo en legales).
me gustó mucho este post. no sabía que tan cerquita tenía la posibilidad de ver estas obras. voy a encontrar el momento para ir.
beso.
tere.

Ale dijo...

Gracias Tere, por el tiempo dedicado a la lectura del post. Viste qué cerquita?? Fue eso lo que más me motivó a escribirlo, quedé realmente sorprendida y quise compartirlo. Cariños, ale.