domingo, 10 de mayo de 2009

De las próximas elecciones y la democracia representativa





El término Democracia proviene de los vocablos griegos “demos” que significa gente y “kratos” que significa autoridad o poder. Los antiguos griegos en Atenas establecieron formas directas de gobierno reuniéndose para discutir, votando alzando sus manos. Fue un buen comienzo, pero difícil de sustentar. No es fácil asegurar de esa manera que todos pudieran influenciar proporcionalmente en las decisiones de interés colectivo. La democracia directa dió paso a la democracia representativa, donde la gente (nosotros) vota para que sus representantes se reúnan, debatan y alcen sus manos para expresar sus posiciones en nombre de todos. De esto habla el artículo 22 de la Constitución Nacional: “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución”.

¿Cuándo fue que nuestra democracia representativa se desdibujó tanto? ¿Cuándo fue que nuestro voto se transformó en una elección entre quienes:

• Dan testimonio de su lealtad y convicción para con la fracción política que se desempeña en el Poder Ejecutivo (de hecho, son quienes se desempeñan literalmente en el gobierno nacional, o gobiernos provinciales o municipales)
• O “miden” mejor en las encuestas porque son simpáticos o buenos comunicadores (poco importa qué comunican),
• O… son populares por su desempeño artístico -... no lloren por mí Argentina...- o deportivo,
• O… son parientes (esposos “de”, esposas “de”, ¿candidaturas gananciales?,
• O… quienes mas financiamiento tienen para el clientelismo político?


Hace unos años, nos preocupábamos porque sólo prestábamos atención a los “cabeza” de lista y discutíamos (con razón) que detrás de ellos nos imponían a Juan de los Palotes. Y que por cada un cabeza de lista visible y presentable, entraban más de uno de los que no conocíamos nada (ni ellos de sus deberes civiles).

En estas elecciones que se aproximan, ni siquiera tiene sentido prestar atención a los “cabeza” de lista, ya que bajo el engendro de las candidaturas testimoniales ellos son sólo una pantomima. Los que levantarán las manos por nosotros son otros. Quién sabe. El tema es tan pero tan absurdo que no figura en ningún cuerpo legal, lo cual lleva a que el experimento aparentemente no sea punible. Nada impide a un candidato a renunciar luego de ser elegido, aún si lo está anunciando descaradamente mientras hace campaña. Así de sencillo.


Miren qué interesante lo que Sarmiento le respondió a Alberdi al recibir sus "Bases y Puntos de partida para la organización política de la República Argentina" que fueran en 1853 los cimientos para la promulgación de nuestra Constitución Nacional. Desde Yungay, el 16 de Septiembre de 1952 le escribió: "Es posible que su Constitución sea adoptada; es posible que sea alterada, truncada; pero los pueblos por lo suprimido o lo alterado, verán el espíritu que dirige las supresiones".

2 comentarios:

Marce dijo...

Estoy harta y asqueada con las listas sabanas y las candidaturas testimoniales...
Quizas me equivoque pero no recuerdo tanta irreverencia hacia nuestra Constitución como ahora..
Cómo se cura eso? No me gusta la herramienta del voto castigo; pero por qué siempre recurrimos a ella?; Habrá que enseñarles a nuestros dirigentes la Constitución?
Y de una vez por todas... dejemos de ser un pueblo adolescente!!!;

Ale dijo...

Gracias Marcela por pasar por el blog. Nada menos de una mujer tan apegada al Congreso Nacional. Listas sábanas.... parece evidente qué tapan...