jueves, 2 de julio de 2009

Madoff: Al menos a Pinocho le crecía la nariz.





Desde chicos nos han contado la historia de Pinocho, el personaje cuya historia fuera desarrollada originalmente en un diario italiano entre 1882 y 1883 por Carlo Collodi. Entre muchos rasgos distintivos, la historia subraya el rol de la voz de la conciencia ante la evidencia de una mentira. El relato en un fragmento dice que cada vez que Pinocho mentía la nariz se le alargaba de forma tan extraordinaria: “…que el pobre (…) no podía volverse hacia ningún lado. Si se volvía hacia aquí, pegaba con la nariz en la cama o en los cristales de la ventana; si se volvía hacia allá, pegaba con ella en las paredes o en la puerta del dormitorio; si levantaba un poco la cabeza, corría peligro de meterla en un ojo del Hada”. El pobre Pinocho, cada vez que mentía veía cómo su nariz descontrolada crecía y crecía dejándolo en evidencia.

A Bernard Madoff, condenado esta semana en Estados Unidos a permanecer en prisión por el resto de sus días, lo dejó en evidencia la crisis financiera internacional. Su nariz y su conciencia, se mantuvieron inmutables hasta entonces. Es más, su nariz orgullosa se desplazó con desparpajo hasta último momento por los lugares más selectos de Manhattan y Palm Beach. Al escuchar la sentencia esta semana, balbuceó una inaceptable disculpa. Tarde.

Su estratagema era sencilla: captaba fondos prometiendo retornos muy por encima de los niveles de mercado, pero en lugar de invertirlos, los usaba para devolver capitales a quienes querían ir saliendo. Mientras que los que entraban confiaban que su dinero era adecuadamente invertido, en la práctica lo que pasaba era que fondeaba a los que salían. ¿Cómo suponía Madoff que cuando quisieran salir éstos nuevos podría devolverles el dinero? Confiando que siempre sería capaz de atraer nuevos fondos que alimentarían a los que salen, hasta el infinito. La estructura del fraude lleva al nombre de Carlo Ponzi, un co-terráneo de Pinocho que, curiosamente, al igual que él, nació en el año 1882, montó una estafa con sellos postales y finalmente como Madoff, terminó en la cárcel.

En el mundo Madoff, el dinero sólo existía en los extractos de cuenta que enviaba a sus clientes. Clientes que él ostentaba no estar dispuesto a atender directamente. Su perfil “exclusivo” hacía que más y más gente, muy rica, preparada, pugnaran por entregarles sus ahorros atraídos por sus singulares rendimientos. Para llegar a él, entregaban sus dineros a fondos de inversión “funds feeders”, que a su vez, alimentaban a su empresa “Bernard L Madoff Investment Securities”. Llegó a tener tal demanda, que por períodos, rechazaba inversores aludiendo que debían esperar un tiempo hasta poder entrar. Curiosamente, eso los atraía aún más.

¿Cómo funcionaba internamente Bernard L Madoff Investment Securities? Con personal poco entrenado, siempre dispuesto a obedecer a las indicaciones irracionales que le daban, como por ejemplo simular incesantes movimientos de cuentas para aparentar actividad financiera inexistente. El piso 17 del edificio símbolo “Lipstick Building” dicen que estaba poblado de personal incondicional a Madoff, de bajo nivel, ingenuo y sin formación financiera. Su staff no era el único en obedecer irracionalmente sus órdenes. Algo parecido pasaba con sus clientes: no tenían acceso on line a los saldos de sus cuentas, ni tenían rendiciones de un agente custodio de sus operaciones. Madoff decía que compraba, decía que giraba dinero, decía que custodiaba, decía que contabilizaba. La realidad es que lo único que hacía era incrementar su fortuna personal y su estilo de vida. Nadie lo controlaba.

La contabilidad de la empresa era una caja negra, auditada por una firma que tenía sólo 3 empleados, incluyendo a la secretaria y un socio de 80 años. Su hijo menor, Peter, era a la vez el Gerente de Operaciones y Responsable de Compliance. Se dice que el oscurantismo era total, y que mientras todo funcionó fluidamente, nadie se atrevió a preguntar nada, como si pedirle rendición de cuentas, o detalles sobre su estrategia de inversión, significara “revelar la mágica fórmula de Coca Cola”.

Pero así como el cuento de Pinocho tiene un final, la crisis desencadenó el de Madoff. Durante fines del 2007 y 2008, los inversores no sólo se retrayeron, sino que también pretendieron salir, todos a la vez, entonces, el castillo de naipes se desplomó, dejando al mundo financiero y especialmente a la “Securities and Exchange Comission” responsable de la supervisión en Estados Unidos, sin palabras. El tendal es grande, y penosamente ya incluye al menos dos suicidios.

Algunos números: USS 65000 millones el volumen de la estafa, 46% de tasa de interés anual la rentabilidad prometida, 29 años el tiempo que duró la farsa, 8500 las personas estafadas, 150 años su condena a prisión, 6 veces superior a la última pena otorgada por delitos económicos en Estados Unidos (Caso Enron).

Algunas lecciones: las estructuras de gobierno corporativo de las entidades financieras (cualquiera sea su naturaleza) enfrentan importantes desafíos por su responsabilidad fiduciaria. El escrutinio externo por parte de reguladores, y auditores independientes, debe ser efectiva y mandatoria al igual que la transparencia hacia los clientes y el mercado. Finalmente, la promoción de una cultura de reporte de situaciones sospechosas que proteja a quienes observan irregularidades y las denuncien (Líneas éticas, Whistle-Blowing Policies) es una atributo crucial para el desarrollo de un entorno operacional sano que no responda a jerarquías ni tráfico de influencias, sino sólo al profesionalismo.

Este tipo de escándalo no se construye en la soledad de un despacho por más exclusivo, glamoroso y egocéntrico se sienta su dueño.

6 comentarios:

Marce dijo...

Pero eso fuè en el Gran País de Norte?, donde teoricamente, todos los elementos anti-trust, funcionan a full. Las big 5 audotirías y la mar en coche.
No les creo nada, nadie puede andar impunemente por la vida jugando con el dinero de las personas sin que alguien no lo quiera ver.

Acá en nuestro País hubo casos emblemáticos a la cual la prensa, justicia y/u Organismos de control tambien miraron para otro lado.

Insisto, poderoso caballero Don Dinero.

Excelente comparación con Pinocho... pero al menos él era más tierno.

Ale dijo...

Marce, ahora que te leo, me quedo pensando, Pinocho no merecía semejante comparación!!! Pero, entendeme, fue un recurso literario!
Con respecto al país del norte, sin palabras, el caso Madoff es inaudito.
Gracias por pasar por el blog!!!

julio dijo...

"... 46% de tasa de interés anual la rentabilidad prometida ..." No recuerdo quien dijo al inicio de la crisis global (¡parece que hiciera tanto!) que lo que estaba detrás del desastre se definía con una palabra: codicia. ¿Qué negocio que no fuera droga, trata de blancas, tráfico de órganos, títulos argentinos o, lo que fue, una mayúscula estafa para ricos que no sabían que eran tan tontos, podía rendir esa tasa? ¿No se preguntaron cómo era que el hombre de la máscara de "exclusivo" conseguía esos rendimientos? Sí, se lo preguntaron, pero ¡era tan lindo quedarse en casa mientras él les aseguraba el futuro! Es posible que no se le note a Madoff el crecimiento nasal porque se repartió entre todos. Tanto él como sus afortunados inversores, cómodos, codiciosos, extrañamente poco curiosos, que se auto mintieron, repartieron ese crecimiento. Un milímetro cada uno es imperceptible, Pinocho se lo bancaba solo.
P.D.: ¿se acuerda de ese juego infantil o juvenil de mandar 10 postales y que luego de un tiempito le volvieran cientos (¿para qué las quería?)? Bueh, algo así.

Ale dijo...

Julio, qué bueno eso de que la narizota se distribuyo en todos...Yo hice un punto en cuanto a los cómplices de la jugada fraudulenta pero vos levantás otro que es también muy agobiante, hasta dónde los inversores podemos alegar ignorancia... leía en el mini-research que ahora hay lluvia de juicios de individuos a los fund-feeders. Todos contra todos.
Gracias por el comentario!!!

Javier Conigliaro dijo...

Pobre Pinocho! Mientras era de madera y gracias al hada que era re-gamba, cualquier mentira (y convengamos que no eran tan graves)...zas! Por suerte, luego se transformó en un niño de carne y hueso y se acabaron los problemas. Pinocho, libre ya de mentir y engañar descaradamente al prójimo, pudo finalmente dedicarse a sus fechorías. Algunos rumores indican que es testaferro de algunos emprendimentos non-sanctos de la factoría Disney. Pero yo no me la creo...acaso una empresa que hace negocios con los niños sería capaz de engañarnos?
Pero dejemos a Pinocho y pensemos en esa pobre mujer. Alguien ha pensado en Ruth, esposa del villano Bernard Madoff? Además de transformarse en una de las mujeres más solas de New York, la policía ha tenido que desalojarla a la fuerza de su penthouse de 7 millones de dólares. Ni siquiera le dejaron retirar sus joyas y tapados de piel. Hay derecho? Acaso la justicia es sólo para las minorías? Ayer codeandose junto a su genial marido con el "tout new york", anfitriona de artistas, financistas y clientes, algunos tan importantes como el Sr. Kissinger... opps...ehemm ... Pobre Ruth!!!

Ale dijo...

Tenés razón Javier! La señora Madoff merece todo otro capítulo. Es que este caso no para de dar tela para cortar... increíble. Coincido, lo de las pieles y las joyas fue una crueldad... En fín, en este mundo capitalista todo es posible....
Bromas aparte: Gracias por tu lectura y la fina ironía de tu comentario. Un JC auténtico.