lunes, 24 de agosto de 2009

Se vienen las IFRS para Bancos en Argentina

El jueves pasado, el Consejo Profesional en Ciencias Económicas de Buenos Aires (CPCECABA) organizó una media jornada con el título “IFRS - La convergencia, una realidad cercana en las entidades financieras” a la cual tuvieron la amabilidad de invitarme para disertar en la mesa focalizada en los aspectos involucrados con Gobierno Corporativo y Auditoría (http://www.consejo.org.ar/Rcyt09/actual/ref_126.htm).

La actividad fue muy interesante, y a juzgar por la cantidad de público presente, es muy convocante dada la complejidad e intensidad del tema que parece aproximarse. En efecto, en la primer mesa, los funcionarios del BCRA anunciaron que las tareas dentro del organismo están encaminándose para, luego de cumplirse los aspectos formales correspondientes, se emitan las normas que regulen la presentación de los estados financieros de los bancos bajo las normas conocidas como “IFRS”, sigla en inglés que significa “International Financial Reporting Standards”, o Normas Internacionales de Reporte Financiero”.

Según el anuncio, es altamente probable que la adherencia a las normas internacionales sea mandatoria en el ejercicio financiero 2014. De ser así, el denominado balance de apertura (inicial) deberá realizarse a inicio del año 2013. En resumen, tenemos por delante tres años para prepararnos devorando bibliografía y el nuevo set normativo que alterará textos ordenados nucleares como los referidos a clasificación de deudores, capitales mínimos, regímenes informativos varios, etc.


Para la comunidad financiera internacional, las IFRS no son una novedad. Hace ya años que en otras latitudes ya son un hecho. Dentro del BCRA, a su vez, se ha venido también trabajando desde hace años con la convicción de que un marco regulatorio contable robusto, contribuye a la transparencia, y en consecuencia a la generación de confianza. En ese contexto, ha sido pionero en la formación de equipos capacitados y en la construcción de redes de contactos con los foros internacionales más actualizados (tanto los equipos de la Contaduría del propio Banco Central como de los equipos de la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias).

La media jornada organizada por el Consejo lució como una excelente plataforma de visibilidad para tan ambicioso proyecto. Muchas han sido los aspectos para reflexionar, por lo que solo me voy a detener en los que considero más relevantes:

1) La convergencia a IFRS implica un desafío tan, pero tan profundo que nos obligará a revisar conceptos básicos como por ejemplo preguntarnos si un componente de capital es capital o simplemente un pasivo, o a qué tasa debemos devengar el interés de un préstamo o bajo qué contexto debemos constituir previsiones por incobrabilidad.
2) Este nueve esquema impactará en áreas vitales de los Bancos, como por ejemplo, la administración de riesgo crediticio. Los balances, una de las principales herramientas de evaluación crediticia, cambiará, y con ellos, las competencias requeridas para evaluar la generación de un crédito o la cartera crediticia de un banco.
3) Los años de preparación requerirán del involucramiento y capacitación de todas las áreas de los bancos. El proyecto no debe entenderse como de los “contadores” o de la “administración” sino de todas las disciplinas que hacen al día a día del Banco. Eso, debido a que el proyecto y la demanda de información a ser revelada involucra por igual a contadores, especialistas en finanzas, riesgos, abogados, sistemas, recursos humanos.
4) La capacidad de gestionar “datos” va a ser un punto crítico para la implementación. A mayor riqueza y sofisticación de datos a revelar, mayor la exigencia para que los datos fluyan entre los distintos aplicativos informáticos sobre los cuales, es habitual que se almacene la información de manera experta (módulos de tarjetas de crédito, módulos de préstamo, módulos de fideicomisos, módulos de comercio exterior, etc.). La tendencia a la mayor exigencia en cuanto a la gestión de riesgo de tecnología no se detendrá.
5) La crisis financiera internacional ha obligado a replantear aspectos que se consideraban depurados de las normas internacionales de contabilidad, como por ejemplo, la clasificación de instrumentos financieros y su valuación a precio de mercado o la consolidación de activos entregados en fideicomiso. En consecuencia, nos estaremos preparando para insertarnos en un contexto que hoy, no está estabilizado.
6) Las normas internacionales de contabilidad aplicadas a Bancos, deberán resolver cómo se armonizan con los criterios prudenciales. Mientras que las IFRS buscan medir objetivamente, neutralmente, el valor económico de las empresas, los principios prudenciales (bancarios), buscan generar un colchón patrimonial a los bancos que les permitan amortiguar las pérdidas que puedan acarrear la ocurrencia de riesgos (y con ellos, eventualmente, devenir en riesgos sistémicos). Como ejemplo de estas brechas, basta mencionar por ejemplo que las pérdidas por riesgo operacional no son mencionadas en las IFRS, en tanto que en el documento conocido como Basilea II, se reconoce al riesgo operacional en el pilar I (carga de capital) como una categoría de riesgo específica, proveyendo metodología para su medición.

Para quienes trabajamos día a día por la construcción de sistemas financieros robustos, el anuncio de mayor transparencia sólo puede ser recibido con entusiasmo. El Pilar III de Basilea II hace énfasis, justamente, en la disciplina de mercado. Un mercado disciplinado requiere de instituciones transparentes, y, en ese contexto, los marcos de reporte financiero son una pieza clave por cuanto proveen de elementos objetivos, comparables y claros para decidir a quién confiar sus ahorros y, de tal manera, hacer que la cadena de intermediación financiera fluya sin sobresaltos.

A continuación, comparto con ustedes la presentación que realicé en la media jornada, bajo el título: “La Función Compliance y el Proyecto IFRS”.

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