jueves, 3 de septiembre de 2009

Sir Charles Goodhart disertó en el BCRA



Sir Charles Goodhart nació en la década del 30 en medio de la Gran Depresión. Es un economista, reconocido mundialmente, formado en Eton College, Trinity College Cambridge, y Harvard. Ocupó posiciones en el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra entre 1997 y 2000, y es actualmente Profesor Emérito de la London School of Economics. Integra la elite de expertos que está repensando el mundo posterior a la crisis que sólo puede compararse a la que lo vió nacer.

Acuñó una ley monetaria que lleva su nombre. Dice la Ley de Goodhart “tan pronto una magnitud se transforma en objetivo de la política monetaria, su comportamiento tradicional experimenta movimientos anómalos".

¿Por qué estoy escribiendo sobre Sir Charles? Tuve la suerte de poder escucharlo esta semana en su paso por Buenos Aires en las prestigiosas Jornadas Monetarias y Bancarias que año a año organiza el BCRA. Me atrajo su simplicidad para plantear temas evidentes pero poco explorados como por ejemplo su afirmación acerca de que mientras que las finanzas se internacionalizan, los conflictos y costos que de las crisis financieras se derivan se resuelven con estructuras jurídicas nacionales. Ni hablar de su porte de hombre sabio, su humildad, su acento inglés, su frescura al contar cómo le explicaron a la Reina en la London School of Economics que la crisis había sido impredecible o su ironía acerca de la soberbia de los CEOs de los Bancos.

El documento publicado en el sitio del BCRA a propósito de su presentación es inquietante. Bajo el título de: ¿Es alcanzable un sistema financiero menos procíclico?, sintetiza: “la actividad bancaria, la intermediación financiera como un todo, es inherentemente procíclica. Las ganancias y los precios de los activos suben en etapa de crecimiento. La mora y la incobrabilidad baja. La volatilidad y los riesgos estimados disminuyen. Las calificadoras de riesgo mejoran sus revisiones. Los bancos entonces, tienden a expandirse. Exactamente, lo contrario pasa cuando la curva de crecimiento se contrae, aunque con mayor ferocidad”.

Dice Goodhart que la incapacidad de los bancos, de los hacedores de política y los reguladores para suavizar estos ciclos financieros suele atribuirse “a la miopía y/o a los ciclos recurrentes de codicia seguida de miedo”. Si la codicia y el miedo son condiciones inherentes a la naturaleza humana, los ciclos son inevitables... Lo que nos queda entonces es intentar diseñar mecanismos para suavizarlos.

Ve en el marco de Basilea II, una herramienta que profundizó el ciclo. Señala que: “los actuales métodos de evaluación de riesgos, Basilea II y la valuación contable a precios de mercado vía aplicación de IFRS son más procíclicos que sus antecesores, Basilea I y la contabilidad valuada a precios de costo histórico”. No propone su remoción, sino la aplicación de nuevos instrumentos contracíclicos.

Un especial párrafo merecen sus pensamientos acerca del efecto de los mecanismos de remuneración bancaria en la crisis reciente y la alineación de incentivos y riesgos. Afirma cosas tan desafiantes como que el perfil de riesgo de un banco está más afectado por los mecanismos de remuneración que por las regulaciones bancarias. Dice que “el riesgo moral surge cuando aquellos que toman decisiones están asegurados contra sus errores, en consecuencia, tienen incentivos para apostar. La furia del público general contra los bonus, recompensas y pensiones de los ejecutivos de los bancos que colapsaron, si bien es de alguna manera una caza de brujas, está fundamentada en la percepción de que la expectativa de muy elevadas ganancias no solamente estuvo en la génesis de esta crisis, sino que nos llevará a la próxima crisis también”. Ironiza: “los reguladores han vacilado en involucrarse con asuntos relacionados con las remuneraciones por razones obvias, pero, es allí donde reside el riesgo moral, quizás, debieran superar su aprensión y sus dudas…”

Al cierre de las jornadas, Martín Redrado, presidente del BCRA, notable anfitrión, fue hilando las distintas reflexiones que habían dejado los expositores componiendo rigurosamente la síntesis del evento. A su momento, le tocó el turno a las contribuciones de Sir. Charles, y sobre ellas, dijo: “Fiel a su estilo desafiante, nos propinó una paliza a los reguladores, en especial, a los del mundo desarrollado, con su detallado listado de errores. Incluso fue mucho más allá y adelantó cuál cree será nuestra incapacidad para avanzar seriamente en un mejor funcionamiento. Profesor Goodhart: Espero que no tengamos un caso de profecía auto cumplida”.

Coincido con Martín Redrado. Ojalá que sólo en esto último, Sir Charles no tenga razón.

2 comentarios:

julio dijo...

No pude verlo a Sir Charles Goodhart (es más, no tenía idea de quién era), pero por suerte puedo leer su disertación en www.bcra.gov.ar (mañana ¡eh!); pero, de todas maneras, este artículo de Ale es maravilloso, porque nos pone en onda sin exigirnos esfuerzos; aunque, lamentablemente, estamos hablando de lo que hay que cambiar y no vemos muchos aires de cambio. Touché Redrado por el plantel de expositores; touché Ale por el post. Muy bueno, muy claro, muy...

Ale dijo...

Hola! Sí.. está colgado en el link de las jornadas. El Profesor Goodhart es tan caballero que, en lugar de dejar flacos powerpoints, o (peor aún) powerpoints abarrotados de gráficos y ecuaciones, dejó un paper corto y claro sobre sus pensamientos. Gracias por leer el blog!! Gracias por comentar!!