domingo, 18 de octubre de 2009

Microfinanzas, herramienta para la Movilidad Social

Comparto con ustedes, una columna de opinión de mi autoría que se publicó en el día de hoy en la edición impresa del diario Buenos Aires Económico. Fue incluída en una nota sobre Responsabilidad Social Empresaria (RSE). El tema: Microfinanzas.

Microfinanzas, herramienta para la Movilidad Social (*)

(*)Alejandra Naughton
Gerente Coordinadora de Compliance de Banco Supervielle S.A

El concepto de Responsabilidad Social Empresaria está asociado con el desarrollo de un contexto de negocios que considere especialmente al interés público, y la inclusión social. La actividad financiera tiene, a través de las microfinanzas una herramienta muy potente para lograr esos objetivos.
El BCRA emitió la Comunicación “A” 4891 donde definió qué es un microcrédito. Según la norma son préstamos con destino a personas de bajos recursos para atender la actividad productiva, comercial y de servicios, la capacitación para microemprendedores y el mejoramiento de la vivienda única familiar.
Algunos rasgos distintivos: En el análisis de la capacidad de pago de los deudores se privilegia su potencial en lugar de la calidad de las garantías que puedan (o no) ofrecer, el ciclo del microcrédito se realiza in situ, los otorgamientos pueden ser a grupos de personas promoviendo la solidaridad grupal lo que posibilita abordar proyectos más complejos (refacción de viviendas, cloacas, redes de gas).
Hay interesantes experiencias que confirman que esta tecnología crediticia es capaz de resolver necesidades básicas que mejoran la condición de vida de los sectores de menores ingresos. Grupo Supervielle a través de sus empresas Banco Supervielle, y Cordial Microfinanzas se encuentra desarrollando productos para quienes, por falta de posibilidades están expuestos a los canales informales, posibilitando el acceso a servicios financieros más seguros, de mejor calidad y a precios más bajos y transparentes. En ese contexto, acaba de firmar con auspiciosa perspectiva una alianza estratégica con la Fundación Pro Vivienda Social para el otorgamiento microcréditos para mejoramiento de viviendas.
Queda por delante promover estrategias para apoyar la movilización del pequeño ahorro. Llegar a ello implicará diseñar los productos adecuados e innovar en los canales de distribución, por ejemplo con la provisión de servicios bancarios a través de locales comerciales tal como se observa en la experiencia de Brasil o Perú.
Todos estos temas son de enorme relevancia para la base de la pirámide poblacional que se esfuerza para lograr su inclusión social. Curiosamente, son también de difícil asimilación en el entorno bancario que tiende a analizar el pasado de las personas, sin poder avizorar su potencial y promover su movilidad social. El desafío está planteado, está en nuestras manos abordarlo con responsabilidad.

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