miércoles, 17 de febrero de 2010

Alexander McQueen, su vestido Oyster y yo.




Cuando hace una semana Alexander McQueen fue noticia, vinieron a mi memoria: Londres, Somerset House, y la Skin + Bones Exhibition (Piel + Huesos).

Somerset House es una espectacular residencia construida en el siglo XVI con un enorme patio central detenido en el tiempo hoy ornamentado con aguas danzantes que a nuestro paso nos hacen olvidar del ajetreado pulso londinense. Con ese don que tienen los ingleses para unir con total naturalidad la tradición con el mundo moderno, hoy se define como “un espacio de arte, cultura e intercambio creativo inspirador”.

Skin + Bones Exhibition fue el evento que inauguró, en el año 2008 a las galerías que dan al Tamesis (Embankment Galeries) con el propósito de ser la primera en explorar cómo las prácticas contemporáneas artísticas se “cruzan, fusionan y dividen desafiando nuestro manera de entenderlas, percibirlas, sentirlas”.

Organizada por el Museo de Arte Contemporáneo de Los Angeles, Skin + Bones tiene como subtítulo “Prácticas Paralelas entre la Moda y la Arquitectura” y llegaba por entonces a Londres luego de su exitoso paso por Los Angeles y Tokyo. Su fantástico recorrido nos invita a observar coincidencias y diferencias entre ambas disciplinas, a la vez que curiosos paralelos. Ambas sirven a la humanidad como refugio y protección. La moda parece estar asociada a la fugacidad, la arquitectura a la permanencia. Mientras que la arquitectura por efecto de las nuevas tecnologías parece estar encontrando maneras livianas y etéreas de corporizarse, la moda contrariamente parece estar buscando volumen y formas más contundentes.

Fue allí, en ese inigualable entorno que recuerdo haberlo visto. La impactante noticia del suicidio de McQueen de sólo cuarenta años, me retrotrajo exactamente a ese momento. No tengo fotos (no se podían tomar fotos en Embankment Galleries), y el catálogo de la exposición, que por cuestiones inexplicables permaneció en mi escritorio desde hace casi dos años (tal vez esperando este post) apenas lo menciona. En un mundo con tanto testimonio, me encuentro ante la singular oportunidad de estar en manos sólo de mi memoria... Cierro los ojos y viajo a ese mágico momento. Mis emociones al ver al vestido surgen nítidas, se imponen a las imágenes que, en cambio, se obstinaron en no aparecer. Tuve que realizar entonces, una pequeña investigación. Aprendí que el mío, mi elegido, no es un vestido ignoto…

Su primera versión perteneció a la colección Primavera/Verano 2003 bajo el nombre de “Oyster” (Ostra). Es de seda marfil, y organza de chiffon y seda. Su color arena y sus finísimos volados remiten a los zurcos de una madreperla. También a la espuma del mar. El fino corset se desintegra en una enorme pollera. Cada volado, cada capa brinda movimiento y fragilidad mientras que todas ellas en conjunto otorgan contundente solidez.






Hoy, forma parte de la colección permanente del Metropolitan Museum of Art, de Nueva York. Fue comprado por la Gould Family Foundation, en memoria de Jo Copeland, diseñador americano que vivió entre 1899 a 1982 de notoria influencia en la moda de su país, conocido por el uso de materiales inusuales.

En la reproducción del desfile de Alexander McQueen, Otoño/Invierno 2006 que forma parte de Skin + Bones se observa la nueva versión del Oyster dress. Flota impactante, dentro de una pirámide de vidrio y acero, en el cuerpo del “fantasma” de Kate Moss. Se expande, adopta formas diversas, se revela vaporoso, gira, gira, gira, se desvanece.




Fragilidad y solidez, para aliviar el peso, para protegerme y adaptarme con naturalidad al temperamento del mar.

Sea este mi pequeño y remoto tributo a Alexander McQueen que, paradójicamente, no encontró refugio ni en su valiosa casa del West End, en Londres, ni en su fantásticas e incomparables obras que pertenecerán para siempre a la historia de la moda.

Y si no me creen, admiren este desfile, el del año 2006, titulado “Widows of Culloden”, con su pasarela y puesta escénica trasgresora, sus prendas balloon, sus volados, sus escoceses, su pirámide, el estar sin estar de Kate, su final a toda orquesta, su genio…

5 comentarios:

julio dijo...

Cielo, el último video, el del desfile alrededor de la pirámide, es el de Shin + Bones ¿verdad?

Ale dijo...

Si!!! Lo encontré!!! Te acordás?? Besoooooo.

Anónimo dijo...

as usual, excellent story, outstanding tribute and what a dress!
Gaby.

lili dijo...

Ale me encantó, que bien describis las cosas, como me gusta como redactas, realmente haces vivir lo que contas, te mando un beso !!!!

Ale dijo...

Gracias GAby y Lili!!! Son muy buenas conmigo. Hacen sentir que esta locura de escribir no sólo me estimula a mí!! Gracias, en serio. Beso!