jueves, 24 de junio de 2010

Berlin

Día 1:

A poco de aproximarse el avión a Berlín, llama la atención la manera en que los edificios se agrupan en formas geométricas atesorando parques internos con árboles que denotan siglos. Los edificios parecen haber sido construidos en el espacio estricto ganado por la remoción de árboles. Son ellos los que dan lugar a los ladrillos, no los ladrillos quienes avanzan prepotentes removiendo por demás.

Día 2:

Curioso. Ahora en la ciudad, es la desaparición del muro quien da lugar a espacios verdes y reconstrucciones reflejo de la unificación. Es también Berlín del Este quien abre espacio para que Occidente ingrese. Cede a la fuerza de lo que el muro intentó retener intentando una de las divisiones más absurdas que se hayan visto en la historia de la humanidad.

El Stadtrunfahrten Berlin Sightseeing Bus nos va transportando alrededor del Tiergaten, espacio verde que, en estos días de verano y Copa Mundial de Futbol invita al relax. En la recorrida el panorama va cambiando. O no tanto. Edificios antiguos, vestigios de la era imperial, se intercalan con enormes espacios vacíos, con edificios de la misma altura, típicamente urbanos, y luego, otra vez, con espacios verdes. Todo dividido por imponentes arterias de varias manos.

Berlín ciudad de contrastes. Fue aquí donde la Revolución Industrial a principios de siglo parecía prometer un futuro sólo de crecimiento, pero también aquí donde años después se instaurara la capital mundial del Cabaret (recuerdan a Liza en la memorable película de Bob Fosse?). También fue aquí donde Hitler llegó al máximo su locura para vivir (morir) luego de cometer tantas atrocidades a la humanidad, su caída. También la ciudad elegida para marcar la división entre el mundo capitalista y el comunista…

Visitamos el Museo de Checkpoint Charlie, punto de control de los aliados en el Muro, símbolo de la resistencia pacífica. Da testimonio de los horrores vividos hasta la unificación. Para recuerdos heróicos me quedo con quienes lograron pasar exitosamente el Muro utilizando los más insólitos recursos: escondidos dentro de un tapizado de un coche, o dentro de su motor, o en globo aerostático… Para recuerdos del horror me quedo con las adopciones forzadas… El gobierno de Berlín oriental apresaba a las familias que capturaran intentando escapar. A sus hijos, les cambiaban la identidad y los entregan en adopción a familias leales al régimen. Extremistas comunistas alemanes, y extremistas de derecha en Argentina. Las ideas extremas, cualquiera sea su signo, tienen mucho más de lo que se imaginan en común.

Una curiosidad: el muro de Berlín fue construido en 1961 como un intento desesperado del gobierno democrático alemán del Este para frenar el éxodo hacia el occidente (que había venido intentado hacerlo infructuosamente de mil maneras desde finales de la guerra). Ese mismo año, del otro lado de la ciudad se re-abría la Whilhelm Memorial Church, ícono de la ciudad, espléndida iglesia que había quedado en ruinas durante un bombardeo al finalizar la Segunda Guerra. Se reabrió como conjunto arquitectónico de 22750 cuadrículas de vidrio azul, con formato octogonal, techo chato y un órgano de más de 5000 pipas. Contrastes…

Día 3:

Comenzó la Premier Business Leadership Series, evento remarcable sobre el cual tengo ganas de escribir ad hoc. Me gustó tanto, que a lo largo de las sucesivas sesiones encontré interesante tweetear algunas ideas. Todo está en mi perfil @alenaughton, y para más de la conferencia, #PBLS10.

A la noche, fuimos al barrio de Mitte. En el este, corazón de la ciudad, estuvimos en el hermoso Mercado Gendarmenmarkt, hoy espectacular plaza enmarcada por imponentes cúpulas. Además de sus rasgos históricos, el barrio cuenta con vidrieras espectaculares con las principales marcas de moda internacional. Hoy calculábamos que de haber comprado el abrigo de Yves Saint Laurent, el de Oscar de la Renta, los Manolos, unas prendas de Stella Mc Cartney y algunas prendas de una diseñadora alemana que me encantó, hubiera gastado cerca de 10000 Euros (qué manera rara de ahorrar la mía).

Dando vueltas por allí caímos en el boulevard de Unter Den Linden y enfilamos para la puerta de Brandemburgo, pero rápidamente se hizo la hora del partido Argentina-Grecia… así que elegimos un lugar para cenar y verlo. En Alemania, el futbol es deporte nacional. Juegue quien juegue. Julio (y los amigos alemanes alrededor) estaba concentrado en el partido y el menú lo elegí yo: goulash y pata de cerdo con chucrut y otras cosas irreproducibles. Todo regado de cerveza. Creo que fue demasiado. Por suerte Argentina ganó así que… volvimos contentos… muy satisfechos en todo sentido… ahora mismo, un té de hierbas se observa en mi mesita de luz. Mejor, lo tomo, leo un poco y trato de dormir. Mañana se reinicia la actividad a las 9:00 AM.

Día 4:

Sigo tweeteando en @alenaughton. Curioso. Algunos me re-tweeean. Mundo loco. Acumulo más material para el futuro post.

Cuando me libero a la tarde, tratamos de salir a dar una vuelta. Nos dá tiempo para visitar la cúpula del Bundestag (Parlamento). Salimos despacito, comiendo una manzana (como corresponde por estas tierras –hoy nos dijeron “an apple a day, keeps the doctor away…” “una manzana al día, mantiene al doctor lejos –pero en inglés suena mas lindo con rima…-“). La idea era tomar un taxi pero caminando, caminando, llegamos. En el camino nos cruzamos con muchos alemanes que se acercaban al FIFA Fan Fest en Tingergarten donde transmitían el partido al aire libre contra Ghana. Todo un espectáculo. Disfrazados, entonados, tomando cerveza.

Bundestag… caramba… a priori es un edificio yo diría, imaginable. Enorme porte, columnas, escaleras, relieves. Es el parlamento alemán, y acompañó su historia en su paso por el imperialismo, los débiles gobiernos democráticos que lo siguieron, el horror del nazismo, la ocupación rusa, la unificación, la saludable democracia de la actualidad. Paradójicamente, la pérdida de su enorme cúpula original no se la debe a un bombardeo de la segunda guerra sino a la locura del gobierno demócrata socialista a poco de asumir Hitler, que desencadenó un atroz incendio para dar luego lugar a la exacerbación de lo que se venía: suprimir las garantías del Estado de Derecho y cometer las más horrendas violaciones a los derechos humanos

Es en el año 1991, con la unificación, cuando deciden volver a reconocer a Berlín como la capital de Alemania e impulsar la restauración del Bundestag. Es entonces cuando la elección recae en… Sir Norman Foster. Qué genio. ¿se acuerdan cuando escribí sobre él y el “patio” del Museo Británico? Que obra impresionante acumula. Para el parlamento alemán articuló un proyecto que integra con perfecta armonía con el edificio original de 1884 una cúpula de 1200 toneladas de acero, 40000 mts2 de vidrio, con una garganta interior compuesta por 360 espejos. Una rampa nos va permitiendo girar a su alrededor y disfrutando de hermosas panorámicas de la ciudad hasta alcanzar la terraza, donde se encuentra algo sorprendente: la cúpula no tiene techo… La garganta interior de espejos desemboca en las alturas en un embudo donde el agua de lluvia es recogida para abastecer un sistema de climatización totalmente ecológico. A su vez, los espejos ayudan a reflejar en la sala de sesiones (recordemos, debajo de la cúpula está el parlamento) la luz natural que a su vez se vale de una “vela” gigante giratoria para mitigar los reflejos molestos que los espejos ocasionan cuando el sol les dá de pleno. El resultado: ahorra energía, evita el uso de combustibles fósiles protegiendo el medio ambiente. Como si todo esto no fuera suficiente para ser el Parlamento más visitado del mundo (30 millones de personas al año), destaco un símbolo no menor: su estética remite a la transparencia que todo gobierno democrático debe tener.

Finalmente, luego de sacar muchas fotos, bajamos con la excitación de saber que habíamos visto algo único. La cola de cuarenta minutos bien había valido la pena. (Me olvidé de un detalle: la visita es gratis).

El partido Alemania-Ghana ya empezó y las avenidas están vacías. Llegamos a Potsmaster Plaz, Sony Center a comer algo. Hoy elige Julio. Bueno, no tanto. Paramos en un restaurant australiano y comemos… bife de canguro! Un poquito… duro. Entre cerveza y cerveza, termina el partido. Gana Alemania y se desata el carnaval. Impresionante cómo festejan!! Luego de dos horas, las cervezas consumidas son muchas, y la alegría también. Banderas, bocinazos, caras maquilladas de negro, rojo y amarillo, caravanas. Un corso, bah. Volvimos también caminando. Acá estamos. Agotados.

Intento escribir, para que no se me escapen las emociones. Mañana publico antes de retomar las actividades. Nighty Nights!

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