sábado, 30 de octubre de 2010

No es el qué, es el cómo.


Julio, que paciente y amorosamente me escucha no me deja mentir. Lo que me moviliza hoy es bastante parecido a lo que me movilizó cuando me sorprendí con la masividad de la Fiesta del Bicentenenario. Le dije: “algo no estamos viendo, algo distinto está haciendo este gobierno, algo que llega a dónde otros no llegaron”.

Me volvió a pasar en estos días con la enorme movilización popular a propósito del fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner. Yo no entiendo mucho de militancia, pero soy porteña y ya hace casi treinta años que trabajo en el Microcentro, he cruzado muchas concentraciones populares y creo que puedo distinguir entre una concentración organizada, y una espontánea. Si bien el jueves a la mañana crucé por Avenida de Mayo grupos embanderados, escuché cánticos reconocibles, no fue ese el denominador común a lo largo del día. No. En las largas y silenciosas filas se observaba gente llana dispuesta a esperar hasta seis horas para brindar su tributo.

Juan Llach ayer en La Nación comienza su columna diciendo: “La consternación que genera la muerte del ex presidente Néstor Kirchner frena el desliz de los dedos sobre las teclas. No sólo porque condolerse es una actitud humana obligatoria ante la muerte del prójimo, sino también porque debe reconocérsele a Kirchner su pasión indeclinable por combatir la pobreza y aumentar la equidad, aunque a veces fuera por caminos equivocados”.

Creo que es un párrafo impecable. Creo que algunas facciones de la sociedad entre la cuales me incluyo no hemos estado viendo el trabajo sistemático realizado en favor de redistribuir ingresos en la base de la pirámide poblacional impulsado desde el año 2003. Lo que sí hemos sentido con total claridad fueron los caminos que entendemos equivocados. Como para citar sólo un aspecto de desacuerdo, la manera irresponsable como se ha financiado tal redistribución carece, en mi pensamiento, de la más mínima seriedad. No es sustentable. Se agota en sí misma, no siembra futuro, y genera, curiosamente, también una enorme sensación de injusticia. Injusticias reparadas con más injusticias. Vampiros que se alternan en el poder.

Soy de las personas obcecadas que sueñan con que es posible no sólo “hacer”, sino “hacer bien, de manera sustentable”. Y por eso, creo que me empeño en observar y aprender lo que creo me enseña el apoyo popular a K, tanto en la celebración como en el duelo. Creo que lo que me enseña es que no se puede diseñar un futuro de país sin que todos estemos incluidos. Y tengo la sensación que quienes han participado de las exequias se sienten agradecidos porque, claramente no se han sentido incluidos en gobiernos pasados. Tal vez como muchos de nosotros no nos sentimos incluidos en este. Ciudadanos que se sienten avasallados por el poder de turno.

Como escribí yo misma en mi post del Bicentenario (http://alejandranaughton.blogspot.com/2010/05/memorias-de-un-pasado-en-el-que-el.html) : “…hemos estado oscilando entre enfrentamientos, desacuerdos, e intolerancia política, imposibilitados de construir una visión compartida de país al mismo tiempo que generando personajes individuales enormes. Conflictos por el conflicto en sí mismo. Poder vacío de contenido. Individuos destacados que no encuentran la manera de sumar. Parece que ésta no es la fórmula…la enorme deuda social es el más elocuente e imperdonable testimonio. Pobreza, fenómeno sin sentido en un país rico”.

No es el qué… mayoritariamente coincidimos. El problema es ponernos de acuerdo en el cómo.

4 comentarios:

Marce dijo...

excelente observacion, mañana te dejo mi comentaario

julio dijo...

Ayer un compañero me decía: "ella tiene la jubilación y la pensión del exterior y consiguió la de ama de casa; obvio, está muy acongojada". Hechos, calificaciones aparte, que se imponen a los modos y el fondo.

Gonzalo Luis dijo...

Muy lúcido Alejandra.

Inclusión y sustentabilidad pueden ser la claves a futuro para romper diques y paradigmas desde la gestión privada y/o pública.

Este proceso tanta vocación distributiva como poco apego a las formas.Llegado el caso, son formas.

Otra característica particular es el andamiaje simbólico y mediático que ha construido desde la Cumbre de Mar del Plata hasta nuestros días.

El eje amigo/enemigo ha generado empatías y una retórca èpica que se pudo apreciar en las exequias.

Resumiendo, el ciclo "K" ha generado políticas públicas de corte distributivo con innegable impacto en la base de la pirámide. Esto ha sido acompañado por un relato histórico de corte "épico" en una realción amigo-enemigo lo cúal se ha impregnado en las poblaciones objetivo de esas políticas y en sectores medios.

La economía y la política juntas en el centro de la escena.

Abrazo

Ale dijo...

Gracias Marcela, Julio y Gonzalo por pasar por el blog! Abrazo, ale.