miércoles, 12 de enero de 2011

Osías el osito en mameluco, paseaba por el Parque Chacabuco

Sí, así como lo leen. Osías, el osito en mameluco, paseaba por el Parque Chacabuco. Buena parte de la infancia de mis dos hijos transcurrió en ese hermoso parque. En la panza uno, de la manito el otro, en cochecito uno, en triciclo o bici con rueditas el otro, como sea, yo les cantaba mi versión libre de la popular canción mientras paseábamos por sus arbolados pasajes.

Enero 2011, transcurrieron casi veinte años desde entonces, estamos de vacaciones, en La Explicada, deliciosamente aislados. Al mediodía entró un mensaje de texto de mami que dice “Hola amores, cómo están? Les mando besitos muchos! Mamá. (Estoy recordando las canciones que cantabas cuando eras chiquitita de Maria Elena, me pegó su fallecimiento). Los quiero”. Así me enteré que María Elena ya no aparecería en algún reportaje sorprendentemente lúcida. Ya no.

Pocas artistas alcanzan, influencian, sensibilizan tan masivamente. Mamá enriqueció mi infancia con sus canciones y cuentos. Yo la disfruté ya adulta y volví a elegirla para mis hijos. Mis hijos, la siguen escuchando, lo que me dá la certeza que mis nietos también lo harán. Me tranquiliza saber que María Elena Walsh, la poeta y cantautora, que por familiar no necesita apellido, simplemente María Elena, está entre nosotros y embellecerá la vida de los que vendrán.

Hoy luego de almorzar con los chicos y recordarla en la sobremesa tarareando juntos, hoy mientras quedé sola pensando, fue iluminándose mi memoria: “…había una vez una vaaaca en la quebraaada de Humahuaaaca…”, “estamos invitados a tomar el té…la tetera de porcelana pero no se vé… yo no sé por qué…”, “…la naranja se paseeea de la sala al comedooor….”, “…quiero una pelota que haga goles… y una abuela que cuente cuentos en camisón…”, “…cantando al sol como la cigarra…”, “…cuando el que te dije salía al balcón…”, “…Manuelita vivía en Pehuajó…”, “…quiero tieeempo pero tieeempo no apuradoooo, tiempo dé jugar que es el mejooor…”, “…. ya la luuuuna baja en camisón a bañarse en un charquito con jabón…”

Lo curioso de este recuerdo es que, como les decía, estoy casi aislada en la chacra así que mi memoria funciona sin los estímulos del aluvión de reseñas biográficas que deben estar colmando los noticieros, los diarios, las páginas de Internet, las redes sociales. Cierro los ojos y con una sensación melancólica en la garganta dejo que fluyan en mi cabeza los recuerdos: su voz inconfundible cantando sus canciones y sus canciones agigantadas, (como si ya no fueran por sí gigantes!) reinterpretadas por otros. Las versiones del Cuarteto Supay y las de Julia Zenco. También la escena de La Historia Oficial, cuando su pequeña protagonista que no necesitaba ser adulta para percibir que corría riesgos de no conocer su pasado, cantaba bajito, bajito….”en el país del no me acuerdo…” y… Mercedes Sosa, en su vuelta cantando “tantas veces me mataron, tantas veces me morí sin embargo estoy aquí, resucitando”.

Recuerdo a María Elena como una mujer con coraje, carácter, de convicciones firmes e independientes. Todavía resuena en mi memoria las enormes críticas que recibió por haber hecho declaraciones públicas en las que manifestaba su discrepancia con la huelga de docentes que se corporizó frente al Congreso en la Carpa Blanca. No sé lo que decían unos ni otros, no sé quién tenía razón lo que sí sé es que fue muy impresionante admirar que alguien se animara a decir lo que pensaba aunque lo que dijera sonara “políticamente incorrecto”. Tal vez repetía en un tono menos poético a su inolvidable vaca estudiosa: “Había una vez una vaca en la quebrada de Humahuaca, como era muy vieja muy vieja, estaba sorda de una oreja, pero a pesar de que era vieja un día quiso ir a la escuela, se puso unos zapatos rojos, guantes de tul y un par de anteojos, la vió la maestra asustada y le dijo “estás equivocada” y la vaca le respondió “por qué no puedo estudiar yo????”




María Elena, gracias por tu luz, eterna.

PS. Buscaré señal en el muelle o donde sea para publicar el post. Tal vez hoy, lunes 10/1 ya no lo logre. Mañana? Sí…tal vez mañana, o pasado…

3 comentarios:

Florencia dijo...

Qué triste lo que pasó y a su vez que lindos recuerdos nos trajo a todos. En casa también nos pusimos a cantar sus canciones, en una especie de agradecimiento por todo lo que nos enseñó y nostalgia por lo que no habremos de recuperar. De chica cantaba sus canciones para divertirme, de más grande ya las cantaba para descubrir que había escondido en ellas,ideas, valores, arte, cosas que lamentablemente se van perdiendo en estas generaciones, pero que algunos intentaremos recuperar cantando sus letras, para que perduren en el tiempo, porque si nos olvidamos de ella y de ellas, como diría el hermanito menor de la Joven Señorita en Dailan Kifki "estamos fritos" . Besos Ale! Gracias por tan lindo texto! Flo3141592 !

José Pagés dijo...

Gracias por este texto tan emotivo. Descubrí a María Elena ya en el secundario, por lo que me interesó más la ironía que destilaba en algunas de sus canciones, infantiles sólo en apariencia.

"Hay que vivos, son los ejecutivos, que vivos que son...". Una buena canción para recordar cuando tenés un equipo a cargo.

La redescubrí con los textos para mis hijos, ya ahí sí infantiles.

Y me descubro ahora tarareando sus canciones por lo bajo, sin darme cuenta, como pequeño homenaje a quien supo hacer grande un género "menor".

Ale dijo...

Florencia, José, todos estamos emocionados por estos días... Gracias por pasar por el blog!!
José, no recordaba la de los ejecutivos!! y lo aleccionadora que resulta en el medio que tanto conocemos! gracias por el recuerdo!