domingo, 25 de marzo de 2012

De Serrat-Sabina y mi primer post a dúo.



Hoy puede ser un gran día, imposible de recuperar, un ejemplar único, no lo dejes escapar, que todo lo que te rodea fue puesto para ti.. Y sí… el jueves fue un gran día que definitivamente no dejamos escapar. Lo disfrutamos en familia a pleno. Fue una fiesta y lo seguirá siendo cada vez que en un escenario se enciendan las luces y den rienda suelta a su encanto los dos pájaros que contraatacan.

Recuerdo cuando fuimos a verlos por primera vez a Boca Juniors en 2007 en el debut de “Dos pájaros de un tiro”. Para mí era emocionante ver a Serrat, compañero de la vida y también a Sabina… quería recuperarme del sabor amargo que me había quedado por no haber podido terminar de disfrutar del recital que, también en Boca Juniors, se suspendió aquella noche de Diciembre 2006 en el que se desató una tormenta implacable que nos dejó en medio de un estadio sin luz (todavía recuerdo la salida apretando firme la mano de Facu entre la multitud… y el teléfono de Leandro –en el ala opuesta de la cancha- que por empapado quedó fuera de servicio y no respondía a mi llamado…).

Volviendo a 2007… lo que sí recuerdo es que fui casi inocentemente. Tenía claro por qué quería verlos a cada uno de ellos. Lo que no sabía era que la combinación de ambos iba a convertirse en un espectáculo con identidad propia que hoy encuentra incluso un disco concebido y grabado juntos: “La Orquesta del Titanic”. Dos no es igual que uno más uno dice Sabina y tiene razón!…. si dudan, escuchen el track 1 del álbum y el 2 y el 3….

Ambos han escrito canciones inolvidables, escuchadas una y otra vez (algunas letras salen de mi boca casi sin proponérmelo, de muy dentro, a poco que los primeros acordes suenan) y todos sabemos que las canciones inolvidables se asocian con la voz de su clásico intérprete. Pero no… no es el caso… ambos, cómplices, lograron la magia. Serrat canta canciones de Sabina, Sabina de Serrat con total naturalidad. No nos son ajenas, nos siguen siendo tan familiares como en sus versiones originales.

El jueves, en consecuencia, fui con merecidas expectativas. Dos pájaros contraatacan no sólo nos regala poesía y música. También gracia, picardía, desparpajo. Durante el show ambos mantienen deliciosos contrapuntos, se toman el pelo, se ríen de ellos mismos, se animan a pasos de baile, coquetean con cambios de vestuario, también con las voluptuosas (no podía ser de otra manera…) chicas del coro. Son capaces de desplegar toda la energía en el gran estadio y también de aquietarlo para convertirlo en un espacio pequeño, intimista en el que escucho a cantar, mientras lloro (sí, no aplica lagrimeo…fue más copioso…) Esos locos bajitos. ¿Cómo no hacerlo si nuestros locos bajitos ya son altos y…. estaban junto a nosotros unas butacas a nuestra izquierda? Tal como dice Serrat …nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj…

Pero… había anunciado en el título que este es un post a dúo. Es porque algo también escribió Julio (que también sacó y editó las fotos que ilustran el post), lo hizo en Facebook y es un texto sentido, que querría compartir (no le pedí autorización…confío en que va a saber comprenderme…), porque, como en tantas otras dimensiones, me completa, refleja como en un espejo mis sentimientos. Corto y pego:

“En un momento, al principio cantaba Sabina y el Nano estaba sentadito con el micrófono en la mano, esperando para sumarse. Lo miraba y se me aguaron los ojos; era mi primera juventud ahí, presente sobre el escenario del Luna. Menos delgado que la vez anterior, cuando venía de su segundo cáncer, mayor, pero como siempre divertido y supongo que todavía un galán para las chicas y señoras. Me gusta Sabina, pero el Nano es parte de mí, es como un vecino chistoso, querible que ha estado en mi vida muchos más años que la mayoría de la gente que conozco, que me ha acompañado infinitas horas, a quien quiero como si de verdad él me conociera (tal vez sí, quien sabe). No importa cuánta voz le queda, ha suplido cualquier carencia con gracia, carisma, inteligencia y esa maravillosa dupla que armaron con Sabina que es un perfecto win-win. Trajeron temas nuevos y de los viejos de verdad (¡De cartón piedra!). Maravilloso, más de tres horas, otra noche ganada a la historia.”



PS: extrañé Dieguitos y Mafaldas…

2 comentarios:

julio dijo...

Gracias mi amor por sumarme a tu mhermoso blog. Como dije, me gusta Sabina y tiene temas maravillosos, pero el Nano (que era Joan Manuel o Serrat a secas, luego vino esto de sentirnos tan confianzudos con su niñez) entró en mi vida allá por el 77/78, cuando descubrí que "Tu nombre me sabe a hierba" tenía algunos versos maravillosos. Claro, por el '72 yo era de Sandro. Tal vez los dos Gran Rex y los tres Lunas en el '83 me reivindiquen. Un agradecimiento para el Luna; este "formato teatro" está muy bueno.
Cielo, tus posts son siempre como vos, maravillosos. ¡Ah, y fue una bonita sorpresa mi parrafito ahí!

P.D.: también soy de Sandro.

Ale dijo...

Y...no podía ser de otra manera! Nosotros...a dúo!! Besos a mi incansable y poco objetivo...lector, y hoy, compañero de escritura!