martes, 13 de marzo de 2012

The Wall en Buenos Aires.



The Wall es una opera rock que conocí a través de los discos de Pink Floyd, y de la película de Alan Parker allá por los ochenta. Vino a mi memoria también en Berlín. Imposible no hablar de muros allí. En estos días tenemos la fortuna de tenerla en Buenos Aires.

The Wall narra la historia de un artista de rock, llamado Pink que vive abrumado y retraído por las circunstancias que le tocaron vivir. Ladrillo tras ladrillo construye un muro para aislarse de los horrores de la segunda guerra mundial en la que su padre muere, de un sistema educativo opresivo que no da lugar a la poesía, de su madre sobreprotectora, de la traición de su amada Vera, y paradójicamente de sus fans. Fue escrita por Roger Waters, quien de esa manera logró traducir sus infortunios y la forma de recrearse al superarlos en una obra insoslayable, monumental.

¿Puede uno vivir retraído detrás de una pared? En sus delirios, en sus viajes al interior de su trastornada psiquis, Pink es juzgado acusado de “mostrar sentimientos”. El fallo es contraintuitivo, no es condenado al encierro sino a la liberación, se lo obliga a salir fuera del muro. Se lo impulsa a enfrentar la vida. Al grito de: “Derriben la pared! Derriben la pared!” (Tear down the wall!!), la pared se derrumba para reencontrarse con los que “están afuera”. Varias veces a lo largo de la obra la voz de Waters resuena desde su reclusión preguntando: “Hay alguien afuera?” (Is there anybody out there?).

Si a fines de los 70 principios de los 80 The Wall encontró triste inspiración en las atrocidades de las guerras mundiales, la versión que hoy vemos en la gira se agiganta como una vibrante y casi excluyente expresión artística antibélica que se declara por la paz. Durante el intervalo, la pared se cubre de testimonios enviados de todas partes del mundo de personas que murieron en alguna guerra, el muro se renueva con mas y mas historias, muchas, demasiadas....muy tristes, unas fundiéndose en otras, recordándonos que las guerras son atroces cualquiera sea su latitud o la causa o el disfraz detrás del cual se esconda: Iraq, Malvinas, las Torres Gemelas, Corea, las FARC, Eric Fletcher Waters, Salvador Allende, Federico García Lorca, etc., etc., etc... En todos concluye el absurdo, la injusticia. No hay diferencias.

El muro no sólo es el objeto en torno al cual se construye la historia. Lejos de ser una metáfora, se suma, protagónico a una extraordinaria puesta en escena. Cruza de lado a lado el campo de River para ser sólo interrumpido en el centro por lo que se deja ver del escenario donde se ubica la banda y una gigantesca pantalla circular de 10 metros de diámetro. El escenario es un espacio donde todo es posible, desde ser la base de un espectáculo de fuegos artificiales al compás de los fabulosos órganos de “In the flesh”, hasta ser estrellado por un avión que cruza sobre el público.

El escenario se irá reinventando a lo largo del show con la aparición de gigantescas marionetas (el director del colegio, la madre, la mujer), pero especialmente para ir cerrándose ladrillo tras ladrillo hasta el encierro final previo al juicio. En todo momento, la escena se completa con las proyecciones de imágenes, grafitis, símbolos, colores y efectos especiales que se van sucediendo, completando magistralmente lo que Waters y su banda interpretan en escena, también magistralmente. Notable el homenaje a Jean Charles de Menezes, electricista brasileño que perdiera la vida en la estación del subte de Stockwell de manera absurda y todavía hoy poco clara en manos de Scotland Yard quien lo habría “confundido” con un terrorista supuestamente implicado en los atentados de Londres 2005. Su foto en la pantalla circular coronando el escenario, y una formación de subte proyectada en movimiento en el muro nos hace sentir en el mismísimo andén donde lo asesinaron a quema ropas. Recordemos que Waters es inglés…

El final…qué final! Luego de sorprendernos durante dos horas con efectos y sonidos indescriptibles, con imagen y color de primera calidad, de tenernos en vilo provocando con contrastes desde su delirio de dictador con banderas rojas, brazaletes y armas, a estrofas de fina poesía de un hombre enamorado, luego de ver como el muro crece,bloquea toda la visual y finalmente se desploma, entre escombros… aparece Waters y su banda. Con instrumentos sencillos, clarinetes, mandolinas, acordeones, panderetas, uno al lado del otro, como niños en fila, simples, y con mucha ternura, hacen la versión de “Fuera de la Pared” (Outside the wall). La voz de Roger Waters como un trovador, recita, mientras la banda canta… esta letra: “Solos, o de dos en dos, los que realmente te quieren caminan de arriba a abajo por afuera del muro, algunos de la mano, algunos congregados en bandas, los corazones sangrantes y artistas hacen su labor, y cuando te han dado todo de sí algunos tambalean, y caen, después de todo no es fácil estrellar tu corazón contra el muro de algún necio demente”.

Por una vida sin miedo, sin muros que nos separen. Salud!

Miren qué hermoso suena en el video continuación. Fue la versión que hicieran en Mayo 2011 al finalizar The Wall en Live 02 Arena, Londres Roger Waters, acompañado nada menos que por David Gilmour, y Nick Mason.. (los que quieran escuchar solo la canción adelanten hasta el minuto 2:17.)



Pd. la foto que ilustra el post es propia, sacada durante el concierto del sábado pasado.

3 comentarios:

julio dijo...

Fue una noche maravillosa. La producción de Roger Waters se pasó: con pronóstico de lluvia y todo se consiguió una bonita luna para iluminar el estadio. El Aeroparque aportó lo suyo, con los aviones sobrevolando el Monumental.
Como siempre, gracias Ale por el post, que está muy bonito. Y gracias por comentar que te gustaría haber ido. Fuimos.

Ale dijo...

El que lo hizo posible sos vos que en menos de una semana conseguista primero asombrarme con la sorpresa y luego con la ubicación espectacular que conseguista. Dulce, gracias!!!!Como vos decís: fuimos!

Anónimo dijo...

Alejandra, excelente review!. Yo también estuve el sábado y todavía no me lo puedo sacar de la cabeza. Mientras miraba el show se mezclaban en mi cabeza imágenes que tenían que ver con los 70, la época donde se grabó el disco y a la vez imágenes de lo que está pasando en Europa con la crisis del Capitalismo. Es increíble la conexión. SV desde FB.