lunes, 23 de abril de 2012

¿Y si en lugar de aplaudir primero pensamos?


Jueves, 23 de Octubre de 2008. Desde este blog escribía a propósito de la privatización de las AFJPs: “El sistema previsional argentino necesita una revisión. También la educación y salud pública. La infraestructura vial. Las redes de sustento social. La matriz energética. Ni hablar de la seguridad. Debemos decidir juntos por dónde empezamos. Pero, una vez más, el impulso y la incapacidad para comunicarnos ganó. La dominancia fiscal. La prepotencia de siempre. Instituciones débiles. Decisiones arbritrarias. Ahora le queda al Congreso mantener un debate profundo sobre un tema que no estaba en agenda”. El debate no fue profundo, fue express. Eso sí: Hubo muchos aplausos.

En estos días el tema es la expropiación del 51% de las acciones de YPF en manos de la española Repsol. Al mismo tiempo que se anuncia en cadena nacional que se envía una ley al Congreso, se hace una toma hostil de la compañía previa emisión simultánea de un decreto de necesidad y urgencia. ¿Qué rol le queda al Congreso? Ajustar su agenda, comprimir debates, debates relámpagos, superficiales. Eso sí: Muchos aplausos.

Me quedo pensando… qué es lo que tanto me perturba. Llegué a la conclusión que son….los aplausos, los aplausos fáciles. Esta actitud exitista que deja la sensación de que cada tema por más análisis complejo, técnico, científico que se merezca, se simplifica binariamente. La mirada binaria…esa amenaza argentina. River-Boca, campo-industria, ricos-pobres, liberales-populistas, educación privada-educación estatal, medicina prepaga-hospitales públicos, políticos-ciudadanos de a pié, los que se fueron-los que se quedaron, que se vayan todos-que sean re-re-re-elegidos, etc., etc.

Aplaudimos el desembarco en las Islas Malvinas, aplaudimos el default de la deuda en 2002, aplaudimos la estatización de las AFJP en 2008, ahora la expropiación de YPF…. Sobre YPF… tampoco podremos pensar antes de aplaudir?

The Guardian, el diario inglés, en su edición de ayer domingo, publica una sugestiva columna escrita por Will Hutton titulada: “Argentina’s oil grab is timely retort to rampaging capitalism” (“El manotazo del petróleo argentino es una réplica oportuna al capitalismo arrasador”). En la misma, a mi juicio se plantea el tema muy asertivamente. Dice (traduzco líbremente):

“Por mucho tiempo, las compañías y el mundo rico han, sin vergüenza, explotado la proposición de que hay sólo una manera de relacionarse con la sociedades: ellos hacen lo que quieren en sus propios términos. Y la sociedad debe aceptar esto porque es el único camino hacia la generación de riqueza. El capital existe por encima de la sociedad y el estado”(…) “Las reacciones de Cristina Fernandez, aunque torpes e injustas en su ejecución, son parte de una reacción creciente a lo largo del mundo ante los excesos que esa proposición conlleva”.

Más adelante reconoce que hay un cambio de humor hacia esa manera de hacer negocios pero dice “el humor debe ser canalizado apropiadamente”. Afirma: “Argentina pudo haber servido a muchos recordándole al mundo global de negocios que hay desagradables consecuencias por ignorar las responsabilidades económicas y sociales, pero…instruir una nacionalización sin compensación será muy difícil que constituya un buen panorama para el futuro.” Sigue: “el humor está cambiando. Necesita ser canalizado a través de la creación de un nuevo y diferente pacto con los ambientes de negocios, las finanzas y la riqueza. Eso es lo que los electorados a lo largo del mundo quieren ver, y CFK, aún con su torpeza y pocos sofisticados modales, logró conectarse con ese humor global”.

¿Ven? Es complejo… ni blanco, ni negro, …¿por qué no darnos la chance de pensar, sopesar alternativas, consecuencias? Quién nos dice, terminamos en serio aplaudiendo, pero con convicción no como acto reflejo…

Una última reflexión, totalmente autoreferrencial: No me resigno, tanto blanco-negro tiene que tener una explicación. Por mi parte lamento observar que en la alternancia en el poder se suele verificar un feroz péndulo que no reconoce méritos al que se vá ni dedica mínimamente tiempo para construir sobre lo que encuentra. En el pasado me tocaron de cerca tanto algunas iniciativas de los 90 como también las secuelas posteriores. Esa experiencia me dejó como lección aprendida que la manera prepotente, inconsulta de implementar reformas deja resabios de rencor que se traduce en rechazos inconscientes a un diálogo posterior por mas franco que se proponga. Sinceramente, soy una convencida que ambas aproximaciones a niveles técnicos eran honestas, ambas tenían temas por mejorar, ambas muchos méritos para retroalimentarse. Pero…no se logró amalgamar nada, sólo confrontación y vuelta a empezar….Ojalá en próximos mandatos logremos romper la inercia y nos animemos a escucharnos y pensar, largo rato, antes de aplaudir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dijo SV en Fb: Muy, muy bueno. Los sabios carecen de certezas, para los necios el mundo se divide entre lo blanco y lo negro.