domingo, 7 de octubre de 2012

Boston.

Dejamos atrás Nueva York (hasta la semana próxima!) sin antes pasar por el MoMa. Debiéramos ser muy agradecidos por cuánto nos entretenemos con el arte moderno...ciertas obras ....si bien ...sorprendentes (no es fácil elegir el adjetivo...), se exhiben orgullosas demostrando que encuadrar al arte es un absurdo, todo es posible. ¿Cómo juzgar una esquina con una cruz de 30 cm hecha con dos tubos fluorescentes, uno rosa (de frente) y otro celeste (orientado hacia la pared)? O...¿Un espejo que en la parte inferior tiene escrito "Dieu" invitando a mirarnos y reconocernos como dioses de la humanidad? Mis favoritas esta vez: Lea Demoiselles de Avignon de Pablo Picasso y Upside Down Ada, de Alex Katz. 

Descubrir una ciudad no es fácil... Boston desafía los instintos. No se trata de una ciudad antigua, ni moderna, sino de una ciudad que es todo a la vez: cuna histórica de Estados Unidos, albergue de claustros académicos que irradiaron de avances científicos al presente y lo harán seguramente al futuro. Es agua cruzando por todos lados, y tierra firme que sostiene por igual a pequeñas casas de ladrillos rojos, callecitas solo superadas por su estrechez por las de Amsterdam, centros comerciales que se interconectan con hoteles, rascacielos, puertos, antaño apestosos, hoy convocantes por igual del turismo, comercio, armada, convenciones...

Se dice que la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido es la de mejor reputación en el mundo. Una ciudad con su nombre, separada de Boston por el Charles River alberga a la segunda y tercera: Harvard University y Massachusetts Institute of Tecnology (MIT). Cruzar el río es zambullirse en una arquitectura baja, llena de bicicletas, habitada por la población con la mayor diversidad cultural del país por la cantidad de estudiantes de todas las partes del mundo que atrae. Un país está liderando: el 30% de los estudiantes son chinos. 

Entramos a la zona de la Universidad, el otoño nos regaló unas vistas doradas inolvidables. La plaza de Harvard, en cambio ofreció mas colores a propósito de la trigésimo cuarto Octoverfest. Es una buena razón para expresarse con música, colores, disfraces, y mucha comida étnica. La fiesta es, como la ciudad, multicultural. Dos comentarios sobre Harvard:

 * John Harvard fue un inmigrante inglés que la Universidad no reconoce como su fundador sino como su benefactor dado que le donó todo lo que tenia al morir de tuberculosis  a solo un año de instalarse en Estados Unidos en 1638 (dinero y fundamentalmente una gran biblioteca). Qué lejos llegó su apellido, no?

* Estuvimos mirando las carteleras de algunas de las universidades. Tres avisos llamaron mi atención: 1) un volante ofreciendo apoyo en el idioma inglés especialmente en la presentación de trabajos escritos (pensé en la población de alumnos chinos...), 2) otro volante invitando a hacer talleres para recibir orientación sobre auto conocimiento y confianza para participar mas determinadamente en clase y....finalmente 3) un workshop titulado: "Perfeccionismo: un arma de doble filo" en el que se reflexiona sobre la fina linea entre proponerse la excelencia, el alcance de objetivos y el sufrimiento que acarrea el perfeccionismo. Guau...¿no será mucha la exigencia??

Comentarios sobre MIT: todo el complejo arquitectónico luce a diferencia de su vecina, líneas mas rectas, colores mas grises. Se distingue por su ángulos caprichosos y detalles metalizados el que fuera financiado por la Gates Foundation para albergar al Laboratorio de Ciencias de la Computación. Dicen orgullosos los guías que desde el MIT han surgido inventos que nos han cambiado la vida, como las calculadoras, los microondas o los GPS. Por su parte, el museo del MIT invita a disfrutar de la magia de hologramas, robots, y muy especialmente de la fantástica obra de Berenice Abbot, que aun cuando puso la fotografía al servicio de la ciencia no pudo evitar crear piezas artísticas fantásticas, como algunas que inmortalizan algunas vistas de Nueva York.

Sigo en breve! Ahora... A descansar!

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