martes, 25 de diciembre de 2012

Postales Navidad 2013


Postal 1: Facu pasa su primer Nochebuena lejos de la familia. Está haciéndose camino en Machu Pichu. Faltan dos minutos para la medianoche. Suena el teléfono. Es él. Acaba de descender a Cuzco, con dos horas de diferencia horaria, nos llamó justo para el brindis. Sí, brindamos todos juntos, burlando las distancias-

Postal 2: Falta también minutos para la medianoche, se corta la luz. Las velas y la música desde el Ipad siguen como si nada, preservando la magia. 

Postal 3: Ofrezco mi primer pan dulce casero. Comen todos entusiasmados. Se escucha: "cortame otra porción, está muy rico, no parece pan dulce". Me quedo pensando...ya no me queda claro si me salió bien o mal. Poco importa.

Postal 4: Somos ya todos grandes en la familia. Sin embargo, las luces de colores ornamentando algunos árboles y la pérgola, las velas y los regalitos al pié del hogar nos dan mucha alegría. La ilusión de la Navidad no entiende de edades.

Ayer leí un tweet de @AlejRozitchner que me encantó: "Madurar trae como consecuencia captar que las fiestas no son la chotada que uno creía cuando era joven y rebelde". 

¡Feliz Navidad!
Pd. nobleza obliga, debo también decir que en el siguiente tweet @AlejRozitchner remata con otra verdad: "Lo otro sobre las fiestas es q si te agarran mal parado (en momentos no felices): agarrate. Se enfrenta y se puede, pero agarrate."

viernes, 21 de diciembre de 2012

Sorpresa en el living.






Cuando llegamos a casa el viernes, como es habitual, sentimos esa alegría que nos trae el saber que quedó atrás la tensión, que sólo nos queda por delante la tranquilidad del campo. Claramente es la más linda y promisoria de las cenas de la semana. Sin embargo, el pasado viernes, algo alteró la velada…luego de un rato de estar instalándonos al febril ritmo de la puesta en marcha de la casa descubrí que una lechuza dormía plácidamente apoyada sobre el telescopio de Leandro que…está ubicado en … el living.   Este año aprendimos que esas lechuzas típicas de la zona se llaman “tamborcitos o alicucú”. Tenemos al menos tres (acaban de ampliar la familia) instaladas en uno de los antiguos árboles que rodean muy cerquita la casa, son perceptibles sólo por ojos muy avezados. Su aparición absolutamente pacífica en el living resultó disparadora de una pequeña reflexión en épocas de renovar esperanza.

Es que…corren tiempo particularmente raros, me pregunto cómo podemos albergar tantas fuerzas opuestas, desencontradas, cuando el respeto mutuo, el bien común y la visión compartida puede traccionar tanto más potentemente.

Por todo eso, se me ocurre que tener en cuenta algunas de las virtudes de los alicucús podrían ayudarnos en este nuevo año que se inicia. Veamos…

Los alicucús son capaces de mantener un perfecto equilibrio y erguirse inmóviles y elegantes largos períodos de tiempo. Sin embargo, si algo las molesta, vuelan bajo, reaccionando pacíficamente.

Tienen una capacidad sorprendente de observación. Su estado de alerta no le rehúye a la mirada fija del ser humano. Muchas veces jugamos a mirarlos fijo y movernos lentamente. Nos siguen atentamente como la Gioconda a los turistas que la visitan.

Se mimetizan casi perfectamente con el follaje. Suelen retraerse sobre sí mismos, para adentro, protegidos por sus ensoñaciones.

Que este nuevo año que se inicia, nos encuentre en nuestro eje, firmes, plantados pacíficamente ante las energías que pretendan movernos de nuestros valores, o distraernos de nuestros propósitos. Que podamos mantenernos atentos y concentrados, capaces de observar incluso en la insondable oscuridad ….y astutos para saber refugiarnos a tiempo cuando necesitemos respirar profundo.

¡Feliz año 2013! Y… Celebremos todos la vida, como dice esta linda canción…