miércoles, 7 de agosto de 2013

Irlanda. The Burren y Cliff of Moher.

Día 4:



Mirar al océano Atlántico desde las alturas de acantilados como los de Moher, en la costa oeste de Irlanda,  o sus ángulos agudos, sus desprendimientos caprichosos de inmensa altura desde el mar nos hace sentir tan pequeños... Todo lo medimos con relación al nivel del mar, no? Esto es totalmente distinto, inconmensurable. No nos remite al ambiente relajado típico marino, sino a uno dramático, teatral. 

Tomando un barco desde el pequeño puerto de Doolin realizamos una navegación de una hora que nos aproxima a los acantilados. Apreciamos desde allí su imponencia, sus prolijas capas, acumuladas minuciosas una sobre otra a lo largo de millones de años, fruto de desprendimientos, sedimento, erosión, fusión de agua, roca, barro, drenado durante millones de años desde la época en que por Irlanda pasaba la línea del Ecuador (!). Dicen que en 50 millones de años más, la isla se habrá trasladado aún más hacia el polo norte para ser tragada por el océano (eso sí, igual destino correrán la isla de Inglaterra y Escocia...)

Cuando en cambio vemos los Acantilados de Moher desde los senderos del Centro de Visitantes, el desafío es alejarse lo suficiente para ver las caprichosas curvas que forma su costa, espiar hacia abajo para disfrutar de la altura que alcanza en ese punto el máximo de 214 metros. Los reyes de las alturas, quienes disfrutan a pleno, son sin dudas, los pájaros. En un extremo nos encontramos con un acceso señalizado que nos advierte que estamos a punto de entrar a una senda peatonal que une nada menos que Doolin con Galway. Con menos de un metro de ancho, acompaña para placer de los  amante del trekking, las rotundas curvas de la costa a lo largo de los kilómetros que las separan. Es The Burren Way (Burren, camino pedregoso).

Burren es una región que recorrimos de ida y vuelta en el auto, en caminos estrechos, sinuosos, delimitados por cercos de piedras, los mismos que delimitan las fincas rurales, que con toda naturalidad nos iba introduciendo a pintorescos pueblos para sacarnos y devolvernos al paisaje natural pintado de una paleta de distintos verdes excepto por las flores silvestres y los animales pastando.




Me saco el sombrero por el conductor! Terminamos el día con una cena en Aniar, un restaurant trendy de nueva cocina inspirada en el Oeste de Irlanda y...unas cervezas, unas pints en el Neachtains Pub (el "mío"). Es la despedida a Galway, mañana partimos hacia Co. Kerry. Veremos con qué nos sorprende.

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