martes, 13 de agosto de 2013

Irlanda. Pais de Inmigrantes.




Día 7:

No me es fácil describir todo lo que vimos hoy. Podría decir que en un sólo día visitamos el Jeanie Johnston que es una réplica de un barco utilizado por los emigrantes para cruzar el océano en los años de la hambruna, también la cárcel de Kilmainhaim monumento nacional de una historia difícil y el Museo del Leprechaun personaje de la mitología y el folklore irlandés. Pero la verdad es que lo que siento es otra cosa...

Siento...que la historia de los pueblos siempre tienen una razón de causalidad pero también de casualidad. Lo difícil es desentrañar en esta historia, qué pesó más. Si un pueblo habla gaélico y con el tiempo se le impone otro idioma, si su creencias celtas que se transformaron devotamente a la religión católica pretenden ser extinguidas para dar paso a una religión que le es ajena y... cerrando el circulo, es expuesto obstinadamente al horrible flagelo del hambre...qué suponemos que puede resultar?

Sabemos que a mediados del siglo XIX una peste (que hace bastante poco se supo que se originó en Sudamérica (!) subió hasta el norte y cruzó el océano) malogró varias cosechas de papa, y que la papa era único alimento de los irlandeses, los mismos que trabajaban en la cría de animales, pesca y agricultura. Aunque el hambre arrasaba, los productos debían, por aplicación de las leyes vigentes ser exportados y vendidos en el mercado de Londres....

¿Fueron la casualidad que llevó al horrible hongo a la isla o la causalidad de la ceguera política y comercial quienes generaron uno de los mayores achicamientos de la población jamás vistos? Haya sido el azar o la sinrazón, lo concreto es que se produjo una fenomenal corriente migratoria mayoritariamente hacia los puertos de Boston, Nueva York, Quebec aunque también a otros destinos como Argentina, Nueva Zelanda. Decía el guía del Jeanie Johnston que alrededor de 40 millones de personas en todo el mundo tienen ascendencia irlandesa. Relató las penurias, las precarias condiciones en las que viajaban, las historias de encuentros y desencuentros, y fundamentalmente la emoción con que a menudo lo visitan en ese barco personas que le cuentan tienen apellidos irlandeses y no hablan ni una sola palabra en inglés. Preguntó: "¿tienen alguno de ustedes ancestros irlandeses? Pues bien, bienvenidos nuevamente a casa". 

Mientras la gente se dispersaba, me acerqué para contarle del mío, Naughton, levantó la voz y dijo: "escucharon eso?? Los Naughton llegaron a Argentina!" Casi como si mis bisabuelos hubieran llegado al ..."el fin del mundo".... aludido por el Papa Francisco a poco de abandonar su identidad como Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio! Increíble, las vueltas de la vida... Habló de inmediato del Almirante Brown, su rol en la fundación de la fuerza naval argentina y de su monumento del otro lado del río Liffey. Yo me esforzaba porque no se me escape ese momento increíble.

La historia cuenta que las razones o sinrazones se fueron acumulando y llegaron a un punto de virulencia tal, que derivaron en los acontecimientos que terminaron declarando la independencia del estado libre de Irlanda en 1922. Antes, la cárcel de Kilmainhaim hacinó muchas más personas que lo imaginable porque era un delito mendigar...por hambre...también fue testigo de fusilamientos de los que insólitamente preservó su vida Éamon de Valera quien (tal vez) por haber nacido en Nueva York  y luego terminara accediendo a la presidencia de la nación. 

Yo no sé si fue el hongo, si fue la soberbia, si fue la víctimización o la valentía. Lo que creo es que todos los pueblos por pequeños que sean tienen derecho a ser respetados y que no hay ninguna posibilidad de que no hayan puntos de acuerdo aún ante la más profunda o pequeña de las disidencias. 

Hoy, Irlanda afronta un nuevo desafío, lo dice su gente, están muy enojados. Después de haber sido reconocido como el tigre celta, la recesión económica y el crédito irresponsable le muestran los dientes. Muchos irlandeses, una vez más, se encuentran ante la disyuntiva de partir. Casi con la naturalidad que les dá la historia en sus espaldas, se animan. 

Irlanda, país de emigrantes, ayer, hoy, ojalá nó, mañana. 

En homenaje al pueblo de Irlanda ilustra este post su gente, caminando por Drafton Street en el horario pico.

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