sábado, 20 de diciembre de 2014

Época de reinventarnos.




Parece que no iremos de vacaciones a la luna como imaginábamos de pequeños. Sin embargo, podemos acceder a los más remotos rincones del universo desde nuestra computadora.

Parece que no vamos a tener jubilación y la edad laboral se extenderá. La prosperidad asegurada ya sabemos que no existe y la dinámica "pido prestado de joven mientras me capacito, ahorro de adulto, consumo de retirado" ya no funciona. El crédito es mas selectivo, el adulto no encuentra fácilmente trabajo y a los mayores se les han evaporado los ahorros.

Dice Stephen King (@kingeconomist), economista británico, que el mundo debiera haber aprendido de Argentina en lugar de considerarla "rara o fallida" porque hubiera sacado lecciones aprendidas para resolver el dilema del estancamiento que parece haberse instalado a nivel mundial luego de la crisis financiera mundial.

Radica su razonamiento en que a su criterio, cuando Argentina encontró un limite a su crecimiento por dificultades para exportar a Europa durante las Guerras Mundiales, en lugar de reinventarse y tratar de ampliar mercados y productos que sustituyan a los que se cerraban, decidió encerrarse y entrar en un laberinto del que todavía no salió en el que sólo disputa por la producción, cada vez mas chica.

Pareciera ser que algo de razón tiene, el experimento no funcionó: antes de la guerra Argentina tenía el tamaño de Alemania, ya no... Siguiendo el paralelismo propone que el mundo aprenda de eso y, en lugar de encerrarse esperando que el ciclo se revierta, piense que las condiciones cambiaron y ya no puede vivir por encima de sus posibilidades. De lo contrario, el estancamiento continuará a pesar de tanto estímulo monetario mundial coordinado.

Se me ocurre pensar que Argentina tendrá en el 2015 un año de transición hacia una nueva etapa que es mi deseo finalmente termine con la disputa por repartir lo que ya no tenemos ni tendrán, si no hacemos algo, nuestros descendientes. Ojalá el nuevo año nos encuentre lúcidos para entender que mejor que señalar lo que creemos está mal, nos concentremos en articular acciones coherentes con lo que creemos está bien, y que el concepto del bien incluya a todos (habitantes del pasado, del presente y del futuro) aunque pensemos distinto. Brindo porque la pasión por crecer moral, ética, social y económicamente sustituya al pensamiento binario.

Tomémonos un respiro en estas semanas (que confieso me dispongo a disfrutar por sentirlas como las mejores del año), para recargar energía para esta transición que, tal vez no cumpla nuestras fantasías (como aquellas de ir de vacaciones a la luna), pero en cambio, nos brinde una oportunidad para reinventarnos. Ojalá lo logremos. Unidos.

Para terminar los dejo con unos minutos del concierto en Puente Alsina de Daniel Birenboim y la orquesta West Eastern Divan que luego de unas sentidas palabras que testimonian que uno puede abrirse y ser fiel a su identidad fusiona a Mariano Mores con Maurice Ravel reinventándolos en un momento único.

¡Feliz 2015 para todos, todos!


lunes, 17 de noviembre de 2014

Nosotras y los tacos altos.


Rebecca Willis, columnista de estilo de la revista Intelligent Life de The Economist se propuso en una reciente nota lograr el diseño de una bota con taco, que permitan caminar todo el día sin desear sacárselas a poco de andar, que sea estable, estilizada, interesante y a la moda. Junto con la diseñadora canadiense Tracey Neuls crearon la “Intelligent Life Boot” que ilustra este post. Si bien la bota resultó muy interesante, lo fueron aún más algunas reflexiones que hizo con respeto a nosotras y los tacos altos.

Rebecca provoca con algunas ideas, dice: los tacos altos son sexuales cambiando la manera en la que nos movemos, señalando pasividad, disponibilidad, nos devuelve cierto sentido de fragilidad, es un símbolo de que logramos escapar del ámbito doméstico. “…trataron alguna vez hacer las tareas domésticas con tacos?”, pregunta. Dice también que es símbolo de status ya que la altura está asociada con el privilegio y la buena nutrición. Pero… si todo esto es cierto, y encima son incómodos, termina preguntándose por qué mujeres “con cerebro suficiente” desean usar tacos?? Remata el párrafo diciendo: “mirando en perspectiva, es probable que estemos atravesando un período de turbulencia cultural, pero en lo inmediato es claro que realmente deseamos ese sentido de elevación. Entonces, por ahora aceptemos la existencia de ese deseo aunque suene tan contra-intuitivo ideológicamente.”

En la búsqueda de la bota soñada, trató de investigar qué es lo que hace a un zapato confortable para lo cual se detuvo a entender qué hace sufrir a los pies. Luego de confirmar lo obvio, que los pies necesitan protección y que el calzado acompaña a la humanidad desde tiempos inmemoriales ya que, antes de la existencia de los antibióticos las heridas podían ser fatales, plantea un concepto que no por inconscientemente sabido, me perturbó: pasamos nuestra vida con zapatos demasiado chicos, que comprimen nuestros huesos y tejidos. Para reforzar el concepto, propone: pongan su pié descalzo sobre un papel, dibujen el contorno y luego hagan lo mismo con el pié calzado. Excepto con calzado deportivo, siempre el contorno desnudo es más grande que el calzado.

Al parecer todos los componentes de los zapatos nos desafían: la suela suele ser muy dura, tiesa, la capellada no nos asegura la adhesión al piso lo que obliga a apretar los dedos de los pies, las puntas son generalmente angostas y en punta oprimiendo los huesos, debilitando los músculos y….los tacos, los tacos…el desafío número uno: aún los más bajos al inclinarnos hacia adelante hace que los tobillos, rodillas, pelvis y espina dorsal deban esforzarse para equilibrar y hacernos lucir erguidas, como si un hilo nos sostuviera tirante desde la cabeza.

Personalmente más de una vez me encontré pensando por qué uso tacos altos. Si bien no soy una militante, para vestimenta formal los prefiero, creo que completan con su carácter el atuendo, me hacen sentir más estilizada y, curiosamente, más segura aunque al mismo tiempo, por momentos, me hagan temblar las piernas!! Rendida entonces ante la evidencia de que por ahora transito con placer (y en tacos…) esta evolución cultural de la que habla Rebecca, elaboré algunas reglas de convivencia con ellos: ya sé que una altura mayor que 8 cm hace que sean casi imposibles de usar sin al menos la ayuda de plataformas ocultas de como máximo 1 cm adicional, que debo alternarlos durante la semana con zapatos de taco más ancho o más bajo, también que no debo usarlos por períodos prolongados por lo que, de ser necesario, llevo unas chatitas a mano… finalmente cuanto más fiel a mi anatomía la horma mejor, por lo que idealmente, todos debieran ser hechos a medida, personalizados como los que se ven en esta foto: mis stilettos personalizados por Silvie Geronimi.



A la que veo complicada es a Cenicienta… miren el diseño del zapato de cristal realizado por Christian Louboutin para el próximo lanzamiento de Disney…


sábado, 30 de agosto de 2014

Chicago, mucho más que un musical célebre.




Volviendo de Chicago y todavía abrumada por tanto estímulo, la primera reflexión que me surge es...Chicago es mucho más que un musical inolvidable basado en las crónicas de una periodista del Chicago Tribune sobre asesinatos, ambición, corrupción.

Llegué a la ciudad con el tren que une al aeropuerto con el centro y me dirigí, tal como decía el mapa, hacia el río. A poco de caminar, levanté la vista y... pensé...aha...parece que llegué. Es que la vista de los rascacielos pugnando unos contra otros por asomarse, por lucirse, hace un conjunto francamente imponente (y curiosamente reconocible por las tantas películas y series rodadas allí).

La ciudad y el Rio Chicago corren sinuosos hasta fundirse en el Lago Michigan en un nodo sofisticado que regula la altura de las aguas para prevenir inundaciones. El Lago Michigan es uno de los cinco lagos más grandes de Estados Unidos y el único que se emplaza en su totalidad en su territorio ya que los otros son compartidos con Canadá. Lo curioso es que el río no corta la ciudad, yo diría que todo lo contrario, le pide permiso para pasar, es la ciudad la que lo cruza haciendo de él una cuadrícula por momentos imperceptible.

Es mi primer visita y tuvo fines académicos, por lo que la mayor parte de mi tiempo la pase en la escuela de negocios de la Universidad de Chicago, el Gleacer Center, pero de lo que vi como visitante urbana circunstancial, me quedo con la navegación del río y el Millenium Park.

La navegación del río es atractiva tanto de día como de noche. De día, porque permite apreciar la riqueza arquitectónica de la que la ciudad hace gala empujada por circunstancias tan curiosas como un incendio en el año 1890 que la desvastó hasta la confluencia de nuevas tecnologías, materiales y talento que la reconstruyeron. De noche también, porque las luces le otorgan una ambientación muy sugerente ofreciendo otras perspectivas incluso la del skyline desde el lago, con el Navy Pier y su "vuelta al mundo". Un sólo lamento: el emplazamiento de la Trump Tower es privilegiado. Es lo primero que uno ve cuando accede por el río desde el lago. La Torre es imponente, hace honor al emplazamiento. Pero... el cartel me perturbó. Por qué poner letras enormes cuando el lenguaje dominante es otro, mucho más sutil? Se ve que los millones no entiende de sutilezas.

El Millenium Park, pensado en 1997 para recibir al nuevo milenio pero inaugurado unos años después, está emplazado en forma perpendicular al río, paralelo a la costa del lago, incluso algunas atracciones dentro del parque replican sus curvas. Es el caso por ejemplo del Lurie Garden diseñado por Kathryn Gustafson destacada paisajista que, entre sus obras, incluye el Memorial de Lady Di. Es un oasis en medio de la ciudad, mágicamente hace que cuando uno se adentra en él, todo se aquieta. Tiene curiosas variedades de plantas, y largos contornos en madera que hacen las veces de bancos que por piso, tienen unas piletas de agua en la que la gente, al menos en este Agosto caluroso, refrescaba sus pies.

Sin embargo las atracciones que me resultaron más impactantes del parque las constituyen el Pabellón de Conciertos Jay Prizker y el ícono de la ciudad: la Cloud Gate. Sobre el Pabellón, no voy a extenderme, sólo decir que es un punto de convocatoria para eventos culturales masivos, se erige soberbio y visible desde lejos por su curiosa estructura cortada, superpuesta y metálica. No es casualidad...fue diseñado por el arquitecto canadiense Frank Gehary cuya obra ya había pasado por el blog cuando visitamos en Boston el Centro Stata, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts  (http://alejandranaughton.blogspot.com.ar/2012/10/boston-ii-finale.html).

Pero... la Cloud Gate es, sin lugar a dudas, lo que más me gustó, diría que me fascinó. Una idea original del escultor indio Anis Kapoor inspirado en la cadencia del mercurio pero...gigante. Por su superficie, funciona como un espejo en el que cielo, parque, rascacielos y, fundamentalmente, la gente se reflejan en todas las perspectivas que ofrece su generoso volumen, desafiando la intuición, distorsionando formas, cambiando según la hora, según lo ilumina el sol (cuentan también según lo tapa la nieve en invierno). Como si todo esto fuera poco, en los tiempos que corren diría que es también el paraíso de la "selfiemania" (virtud que seguramente el escultor ni imaginó originalmente). Es que...su exterior invita a sacarse una y otra foto en la que inevitablemente aparecemos y ni hablar si la experiencia se repite en su pasadizo interior. Sus curvas, y las luces que entran desde el exterior y rebotan hacen que en las selfies nos multipliquemos!  Me recordó a la fascinación que me provocaban esos espejos que había allá lejos y hace tiempo en los que nuestra imagen se estiraba o achicaba ante nuestra mirada infantil atónita.

Para terminar con el Parque me quedo pensando en la Crown Fountain del catalán Jaume Piensa. Estructurada sobre dos compactos bloques de ladrillos de vidrio altos (15?, 20 metros?) enfrentados y distanciados por unos cuantos metros ( 30?, 50?, más? menos?) son a la vez pantallas en las que se reproducen con alta definición caras enormes (se dice que se filmaron más de mil caras) en movimiento (de a una, cubren toda la superficie de cada bloque) que hacen gestos y de pronto abren la boca y en ese mismo instante se convierten en fuentes de agua. Así planteado yo se que suena raro, y de hecho saqué fotos en el momento que el agua salía de las bocas y no me gustó....pero debo reconocer que hay otro detalle que tal vez hace una diferencia: entre los dos bloques se extiende una suerte de plaza que por efecto del agua y los ligeros declives hace que se convierta en el paraíso de los chicos (y grandes...) en días de calor. Eso también lo fotografié y lucia mucho más lindo! 

Para ver vidrieras y saber qué propone el mundo de la moda en Chicago, me dejé llevar por Michingan Av, N State Av, y Oak Street... Tal vez sea el entusiasmo del reciente regreso, pero no me pareció que tuvieran nada que envidiarle a la Fifth Avenue de Nueva York.

Para terminar: Chicago debe su nombre al idioma de los pueblos originarios. El río y luego la ciudad deben su nombre a la palabra "shikaakwa" que remitiría al olor fuerte que tenía el río, por efecto del abundante crecimiento de una planta parecida al ajo o a una cebolla salvaje. Ya no...

domingo, 10 de agosto de 2014

Estela de Carlotto, Philomena Lee y Daniel Barenboim. Por el coraje de vivir en paz.


 “No les tengo que contar el coraje que implica que todos ellos juntos vengan y toquen frente al otro (…) y, aunque nos halaguen diciendo que esta es la orquesta de la Paz, déjenme contarles que sabemos que per se no traerá la paz, (…) lo que sí puede traer la paz es la paciencia, el coraje, la curiosidad de escuchar la narrativa del otro, todos tenemos la posibilidad de expresarnos libremente, y lo que es tal vez mas importante, la posibilidad de escuchar la versión del otro…(…) de eso se trata este proyecto porque el sentido de bienestar, justicia, y felicidad de uno, será el del otro”. Estas palabras pertenecen a un discurso de Daniel Barenboim luego de un concierto de Ramallah el 21/8/2005 presentando a la West Eastern Divan Orchestra. La Orquestra, en su página web se presenta como “un taller de trabajo Israelí, Palestino y otros músicos árabes que se reúne en Weimar, Alemania para materializar la esperanza de reemplazar la ignorancia con educación, conocimiento y entendimiento, para humanizar al otro, para imaginar un futuro mejor”.

Por estos días la West Eastern Divan Orchestra con Daniel Borenboim nos visita por Buenos Aires  y fue muy natural tener su mensaje de Paz  muy presente. Porque… curiosamente quiso el destino que sea también por estos días que tuviéramos todos el enorme impacto emocional del encuentro de Estela de Carlotto con su nieto, hijo de su hija brutalmente asesinada por el terrorismo de Estado. Pensé en su entereza, su alivio al saber que cumpliría su sueño luego 37 años de empeño. También en el joven privado de su identidad con sus verdaderas raíces latiendo, en lo que deben estar sintiendo los padres que lo criaron, en sus vidas dando a partir de esta semana un giro insospechado.

Este círculo que parece cerrarse en las vidas de Estela de Carlotto y su nieto me recordó también al de la historia de Philomena Lee, la católica irlandesa que luego de 50 años se animó a contar que fue abandonada por su familia por un embarazo adolescente del que tuvo un hijo al que entregaron en adopción. Luego de una intensa búsqueda logró reencontrarlo pero, penosamente sepultado y mucho más cerca de lo que se imaginaba, en el convento del Sagrado Corazón de Roscrea, de donde los habían separado  y al que recurrentemente ambos fueron, tratando de reencontrarse aunque sistemáticamente disuadidos por una jerarquía católica cruel y despiadada.

¿Cuánto dolor se evitaría si ante la diferencia fuéramos capaces  de  escuchar la narrativa del otro, como propone Barenboim y la fantástica West Eastern Divan Orchestra? Se me ocurre pensar que Estela o Philomena son mujeres que simbolizan la esperanzada lucha por la verdad y por la justicia. Perseverantes, firmes y, notablemente, sin rencores. Ojalá que sus historias circulares tan duras pero también impecables nos alerten sobre la imperiosa necesidad de un mundo mejor en el que hechos atroces no sucedan sólo por ser capaces de encontrar puntos de encuentro con  “paciencia, coraje y curiosidad”, poniéndole sabios límites al pensamiento único. Decía también  por 2005 Barenboim al terminar su discurso: “debemos encontrar la solución juntos, encontrar la manera de compartir con el otro lo que se necesita compartir…” (hablando nada mas ni nada menos que de las disputas territoriales entre Israel y Palestina…).

Antes de terminar: las obras de Estela y Philomena están lejos de considerarse terminadas. Abuelas de Plaza de Mayo sigue en su búsqueda incesante de los más de 300 nietos todavía no encontrados en tanto que Philomena lidera un proyecto que busca la apertura de registros que reparen los daños causados por los mecanismos ilegales de adopción en el seno de algunas órdenes religiosas católicas y protesantes (Magdalene Laundries) que han destruido incontables familias en Irlanda.

 

 

martes, 15 de julio de 2014

De Messi, Mascherano, la capitanía y el balón de oro.


 

Yo tenía una profesora de historia en la escuela secundaria que tomaba lecciones orales. Si durante el comienzo titubeabas pero tenías la fortuna de dar una respuesta correcta hacia el final, la  buena nota estaba asegurada. Si, en cambio, habías comenzado bien pero al final alguna respuesta te encontraba insegura, la desaprobación era inmediata. Recuerdo como si fuera hoy la indignación que me daba su incapacidad para evaluar todo el desarrollo de la presentación y no, tan solo los minutos finales.

Esta semana la recordé. Ante la lluvia de evaluaciones con respecto al merecimiento del balón de oro para Lionel Messi, me encontré cavilando desorientada como en aquellos tiempos. ¿No fue él acaso el que con jugadas decisivas hizo avanzar al equipo categóricamente hacia rondas que hace 24 años se les negaban en un campeonato Mundial? ¿No fue él quien tuviera el record del galardón “The Man of the Match” siendo distinguido cuatro de las siete veces que jugó Argentina? ¿No fue él quien despertaba la locura de los hinchas al comienzo del Mundial con ese cántico y gestos de alabanza “Mee-SSii”, “Mee-SSii”? ¿O era otro?

Para colmo, además de ignorar lo que hizo se instaló una suerte de puja: ¿quién es el auténtico capitán del equipo? ¿Messi o Mascherano?  De pronto, todos somos Mascherano, como si como sociedad tuviéramos mucho en común con sus gestos perserverantes, austeros, colaborativos, limpios. Me ilusiona tanto consenso. Ojalá.

Curiosamente es la segunda vez que Messi pasa por el blog (http://alejandranaughton.blogspot.com.ar/2009/10/cuantos-talentos-como-lionel-messi.html). No sé nada de futbol, pero aprendí a respetarlo. Como leía en una columna de Eduardo Sacheri hace unos días: “(…)el fútbol es el juego que más jugamos. El juego en el que, por detrás de todas nuestras inseguridades nacionales, sabemos que somos buenos”.  Y es exactamente porque es el juego que más jugamos, le reconozco una fenomenal capacidad para reflejarnos. Por eso, quiero detenerme en este símbolo que  creo es el cuestionamiento a Messi, su balón de oro y su capitanía del seleccionado argentino.

Ojalá el país que se viene nos encuentre unidos. Son muchas las responsabilidades que hemos eludido y los errores que recurrentemente hemos cometido en nuestra joven historia. Va siendo hora que no los repitamos más. Sólo una mirada íntegra, capaz de dudar, capaz de pensar dos veces ante sentencias que a priori no admiten matices, capaz de entender que la trama social se compone de la suma de los ciudadanos, no de individualidades o facciones antagónicas, nos harán percibir las complejidades y superar los desafíos que tenemos por delante.

Ojalá seamos capaces sin excluir a nadie, de mirar el todo (a Messi y a Mascherano a la vez), y no sólo la parcialidad de los “minutos finales” (como solía hacer mi profesora de historia…).

 

viernes, 14 de febrero de 2014

La Historia del Amor, de Nicole Krauss



Imposible abarcar todos los matices, los personajes, los senderos que propone Nicole Krauss en este libro....yo sé que no es nada lo que escribiré a continuación aunque al mismo tiempo me preocupa convertir este post en un spoiler... Pero como acabo de terminar el libro y sólo quiero/necesito escribir, les propongo que si ya no lo hicieron, vayan a leerlo, se los recomiendo. Y cuando se sientan perdidos entre sus historias, tomen nota o mejor...entréguense a la autora y a sus más profundas emociones. Sólo diré que habla de...

Dos libros publicados: La Historia del Amor y Palabras para Todas las Cosas. Porque a las cosas hay que escribirlas para no perderlas en el olvido, para hacerlas visibles, decía su autor, Leo Gursky quien paradójicamente nunca vió su nombre estampado en ninguna edición. Así lo quiso su destino. El primer libro lo publicó su amigo, Zvi Litvinoff. Lo hizo con mucha culpa pero impulsado por lo único irrefrenable, el amor por Rosa, su mujer. El segundo libro lo publicó su hijo, Isaac Moritz meses después de su muerte. Así lo quiso su editorial.

Dos Almas: Alma Mereminski y Alma Singer. Alma Mereminski, luego convertida en Alma Moritz por esa curiosa tradición cultural que pretende que las mujeres cambien de identidad cuando se casan, fue la madre de Isaac Moritz. Su padre Leo Gursky estuvo toda su vida enamorado de ella, esperando el momento para reencontrarla. También, toda su vida esperando el momento de contarle a Isaac que él era su verdadero padre. Sin embargo... El encuentro fue con Alma Singer, tantísimos años después del día que se separaron, aunque ella luciera como Alma Mereminski entonces.

La Historia del Amor es un libro maravilloso sobre el amor empecinado en superarlo todo, aunque la manera de emerger no se parezca a nada. Nos habla de alejamientos y reencuentros, de silencios sonoros, de la tristeza como fórmula para sobrevivir, del poder insondable de los objetos que nos acompañan, de cómo hablan de nosotros, de cómo seguirán hablando cuando ya no estemos, del empeño por la felicidad de nuestros seres queridos y a través de ellos de la nuestra. Desafía convenciones sociales, lugares comunes, relatos edulcorados, continentes, el paso del tiempo. Para seguirlo tuve que tomar notas (son las que ilustran el post) aunque en rigor de verdad mi verdadera guía fue la emoción, la que le da todo el sentido del mundo al placer de la lectura.

Es un libro lleno de pliegues, que deja muy sutilmente ver palabras que hilvanadas relativizan el tiempo reconstruyendo sentimientos que parecían estar condenados a perderse, en apariencia inconexos pero que terminan encajando perfectamente. No creo que sea casualidad que la autora haya elegido a una librería "próxima a la casa de Jorge Luis Borges" para una de las tantas paradas de La Historia del Amor en su viaje circular que culmina con el encuentro de Leo y Alma. Se trata del único ejemplar que terminara en las manos de David Singer y Charlotte protagonistas de un amor conyugal convencional contemporáneo cuya único infortunio fue la brevedad... Sin embargo...

¿Ven?..Imposible abarcar todos los matices, los personajes, los senderos que propone Nicole Krauss en este libro....

jueves, 6 de febrero de 2014

Divague de vacaciones lluviosas.



"¿Cuál es tu profesión soñada?", me sorprendió inquisidora una pregunta de seguridad de una plataforma virtual. Silencio. Busqué en mi memoria qué había contestado hace ya tiempo cuando me lo planteó por primera vez. Nada. Me rendí. Busqué en mis anotaciones. Encontré la respuesta: escritora. No lo recordaba pero... Hecho. Juego con la idea, a ver si logro capturar una postal.

Estas vacaciones de verano nos sorprenden también insólitamente con unas lluvias que parecen no terminar. Estamos solos en la chacra, no vemos gente, ni luces en los alrededores, los caminos están intransitables así que ni ir a Lima por víveres es una opción. No nos preocupa mucho. Cocinamos, leemos y miramos películas. Entre ellas, "About time" (2013). Hace rato que quería verla, guionada y dirigida por Richard Curtis, el mismo de Notting Hill (guión, 1998) y Love Actually (guión y dirección, 2003) contaba a priori con toda mi confianza. Y así fue...imaginen: los varones de una familia tienen el don de viajar al pasado, rebobinar y enmendar lo que no salió como hubieran querido (para ellos o para sus seres queridos). Retroceden mágicamente, y listo, los sueños se hacen realidad (a propósito de magia, su protagonista Domhnall Gleeson, nacido en Dublín, es el Bill Weasley de Harry Poter y las reliquias de la muerte (2010).

La película tiene muchas escenas tiernas para recordar, pero entre ellas rescato especialmente una. El papá, a punto de morir le aconseja a su hijo que viva un día de su vida. Uno cualquiera y cuando lo termine, vuelva a vivirlo pero deteniéndose en los matices que no había detectado en la primer edición. Así, una reunión tediosa de trabajo se convierte en objeto de humor, un lugar imponente que había pasado desapercibido lo maravilla, un logro aparentemente rutinario es celebrado como se merece, a los abrazos. La vida, ordinaria, se devela extraordinaria, dice el protagonista hacia el final de la película.

Tan cierto. Cuán extraordinaria es la vida simple, habitual, tanto como nuestra cena al finalizar la película: con un rico vino, una carne con especias y zuccinis de la huerta asados (infaltables este año, son el éxito de la temporada) con el ruido de la lluvia como telón de fondo y Sentimientos Encontrados con Jorge Fernández Díaz sonando desde la radio. ¿Qué más podemos pedir? Comparto el video de la cortina musical del programa. Es la versión callejera de Stand by me, creada en 1961 por Ben E. King a partir un tema gospel del año 1955 y re interpretada numerosas veces, entre ellas por John Lennon en 1975.