lunes, 17 de noviembre de 2014

Nosotras y los tacos altos.


Rebecca Willis, columnista de estilo de la revista Intelligent Life de The Economist se propuso en una reciente nota lograr el diseño de una bota con taco, que permitan caminar todo el día sin desear sacárselas a poco de andar, que sea estable, estilizada, interesante y a la moda. Junto con la diseñadora canadiense Tracey Neuls crearon la “Intelligent Life Boot” que ilustra este post. Si bien la bota resultó muy interesante, lo fueron aún más algunas reflexiones que hizo con respeto a nosotras y los tacos altos.

Rebecca provoca con algunas ideas, dice: los tacos altos son sexuales cambiando la manera en la que nos movemos, señalando pasividad, disponibilidad, nos devuelve cierto sentido de fragilidad, es un símbolo de que logramos escapar del ámbito doméstico. “…trataron alguna vez hacer las tareas domésticas con tacos?”, pregunta. Dice también que es símbolo de status ya que la altura está asociada con el privilegio y la buena nutrición. Pero… si todo esto es cierto, y encima son incómodos, termina preguntándose por qué mujeres “con cerebro suficiente” desean usar tacos?? Remata el párrafo diciendo: “mirando en perspectiva, es probable que estemos atravesando un período de turbulencia cultural, pero en lo inmediato es claro que realmente deseamos ese sentido de elevación. Entonces, por ahora aceptemos la existencia de ese deseo aunque suene tan contra-intuitivo ideológicamente.”

En la búsqueda de la bota soñada, trató de investigar qué es lo que hace a un zapato confortable para lo cual se detuvo a entender qué hace sufrir a los pies. Luego de confirmar lo obvio, que los pies necesitan protección y que el calzado acompaña a la humanidad desde tiempos inmemoriales ya que, antes de la existencia de los antibióticos las heridas podían ser fatales, plantea un concepto que no por inconscientemente sabido, me perturbó: pasamos nuestra vida con zapatos demasiado chicos, que comprimen nuestros huesos y tejidos. Para reforzar el concepto, propone: pongan su pié descalzo sobre un papel, dibujen el contorno y luego hagan lo mismo con el pié calzado. Excepto con calzado deportivo, siempre el contorno desnudo es más grande que el calzado.

Al parecer todos los componentes de los zapatos nos desafían: la suela suele ser muy dura, tiesa, la capellada no nos asegura la adhesión al piso lo que obliga a apretar los dedos de los pies, las puntas son generalmente angostas y en punta oprimiendo los huesos, debilitando los músculos y….los tacos, los tacos…el desafío número uno: aún los más bajos al inclinarnos hacia adelante hace que los tobillos, rodillas, pelvis y espina dorsal deban esforzarse para equilibrar y hacernos lucir erguidas, como si un hilo nos sostuviera tirante desde la cabeza.

Personalmente más de una vez me encontré pensando por qué uso tacos altos. Si bien no soy una militante, para vestimenta formal los prefiero, creo que completan con su carácter el atuendo, me hacen sentir más estilizada y, curiosamente, más segura aunque al mismo tiempo, por momentos, me hagan temblar las piernas!! Rendida entonces ante la evidencia de que por ahora transito con placer (y en tacos…) esta evolución cultural de la que habla Rebecca, elaboré algunas reglas de convivencia con ellos: ya sé que una altura mayor que 8 cm hace que sean casi imposibles de usar sin al menos la ayuda de plataformas ocultas de como máximo 1 cm adicional, que debo alternarlos durante la semana con zapatos de taco más ancho o más bajo, también que no debo usarlos por períodos prolongados por lo que, de ser necesario, llevo unas chatitas a mano… finalmente cuanto más fiel a mi anatomía la horma mejor, por lo que idealmente, todos debieran ser hechos a medida, personalizados como los que se ven en esta foto: mis stilettos personalizados por Silvie Geronimi.



A la que veo complicada es a Cenicienta… miren el diseño del zapato de cristal realizado por Christian Louboutin para el próximo lanzamiento de Disney…


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