martes, 30 de junio de 2015

Florencia y la Cúpula de Brunelleschi



¿Por qué Santa María del Fiori es la imagen de Florencia por excelencia? Porque se eleva, por encima de todo. La vemos siempre, y la ven quienes llegan a Florencia indicándoles con gesto inequívoco que van por buen camino. Es el centro neurálgico de la ciudad desde la Edad Media, desde la primer construcción de la primer catedral dedicada a Santa Reparata que data del siglo V, y también lo siguió siendo incluso cuando....se tropezó con un problema. Es que... el diseño elegido asumía una cúpula tan pero tan grande que nadie sabía cómo construirla... La más alta y mas ancha ni siquiera imaginada, lo que exigía para mantener las proporciones exteriores e interiores una técnica de doble cúpula, entre las cuales se encuentran estrechas escaleras a las que ayer nos trepamos para llegar a la cima. Con decirles que la altura exterior es de 114 metros y la interior 110!

Hicieron un concurso y terminó siendo adjudicado a Filippo Brunelleschi. Brunelleschi fue el primer arquitecto en abandonar el pragmatismo para incorporar cálculos y proporciones a sus obras. Así, la cúpula se compone de un octógono, ocho paredes  que armoniosamente se van angostando y elevando hasta encontrarse en el centro. Se dice que antes de hacerla estudió muy detenidamente en Roma la estructura del Panteón (comentada en http://alejandranaughton.blogspot.com.ar/2015/06/roma-finale-incluye-consejos-para.html ). Lo cierto es que este hombre notable llevó adelante la construcción de la primer cúpula sin soporte central. Recordemos que la cúpulas a medida que "crecen" generan una tensión del centro hacia el perímetro que hace que se sostengan a si mismas pero, para llegar a eso hay que ayudarlas.... Pues bien, él, en cambio, se valió de la intercalación de cadenas de ladrillos con forma de espina de pescado para que fueran generando esa tensión sin necesitar de un sostén removible una vez terminada la construcción. Ah! Como si todo esto fuera poco, se ocupó personalmente del control de calidad de los ladrillos, y el diseño de los complejos mecanismo de elevación y sostén. Fueron 16 años, y miles de hombres trabajando en una cúpula de 45 metros de diámetros comenzando a 69 metros de altura, cuatro millones de ladrillos...

Hay un libro muy interesante que leí antes del viaje de Ross King cuyo título es mas que evidente. Se titula: "La cúpula de Bruneleschi. Cómo un genio del Renacimiento reinventó la arquitectura". ¿Cómo no va a ser todo un símbolo de Florencia?

Florencia y sus infinitas vistas.



Florencia es una ciudad para elevarse. Las alturas ofrecen vistas, como dice el tÍtulo de la novela del escritor inglés E. M. Forter llevada al cine por James Ivory "A Room with a view" (conocida en castellano como "Un amor en Florencia"). Todas eternas e inolvidables, ya sean las que sorprenden al finalizar los 223 escalones de la Torre del Palazzo Vecchio desde donde se ve la catedral de Santa María del Fiori, o las que regalan los 114 metros exteriores de la mismísima cúpula desde donde se ve...todo! Pero todo sin la cúpula es nada, y por eso, no hay como la de Piazza de Michelangelo, cerquita pero alto, al otro lado del río donde la vista nos deja sin aire. Todo confluye allí, desde la cúpulas y torres medioevales, hasta el monumento a Miguel Ángel con su David observándolo todo desde lo alto rodeado de las tumbas mediceas.

Todo tiene en Florencia algo que ver con los Medici. Lorenzo, uno de los mas notables, apodado el Magnífico, decía que el arte no solo era para contemplarlo sino para cultivarlo. Así, bajo su mecenazgo se promovieron los mejores talentos que aún hoy, siglos después siguen sorprendiendo como entonces. El David de Miguel Ángel es un claro ejemplo. Dicen que Miguel Ángel lo esculpió usando un bloque de mármol descartado en la construcción de la Basílica. De ser un objeto descartado, pasó a ser un objeto de culto. Le bastó sólo remover las partes que le "sobraban" al bloque de mármol, como él sencillamente explicaba su don. Cuentan que cuando lo emplazó en el acceso al Palazzo de la Signoria, a la intemperie, fue tal el impacto que, además de pasar a llamarlo el "Gigante", el día de su aparición  pasó a ser un hito en el tiempo que determinaba el antes y después de las vivencias de la ciudad y su gente. La identificación colectiva con él fue inmediata.

La Piazza de la Signoria es un  museo al aire libre. Increíble por donde se la mire ya sea por el porte de los edificios que la rodean como por las esculturas que la enaltecen, solas, albergadas por la Logia de Lanzi, o centrando una fuente o en una típica estatua ecuestre. Y...hablando de vistas...nos hospedamos en el Palazzo Uguccioni, en el cuarto piso que regala desde el living la imagen de la Torre de la Signoria y desde una pequeña y deliciosa ventana del contrafrente en la ducha...una vista... no me van a creer, vean la foto que sigue tomada allí, la mismísima Santa María del Fiori.


sábado, 27 de junio de 2015

Roma. Finale (incluye consejos para viajeros)



Nos alejamos de Roma, ya estamos camino a Florencia...¿cómo pasaron los días tan rápido? Antes de que la bella Toscana se nos venga encima, termino con algunos temas salpicados que querría queden en mi memoria:

* El Panteón...qué extraña fascinación ejerce. Joya de la arquitectura, construido en honor a las divinidades de Julio Cesar (sobre un templo anterior construido por Agripa) fue el primer templo pagano convertido al cristianismo y, en consecuencia, el mejor conservado. Se conforma de dos espacios bien diferenciados: el pórtico rectangular de acceso en el que se destacan las columnas y el cuerpo central, enorme cúpula (de 43 metros de diámetro) madre de todas las cúpulas. Con categórica coincidencia su alto coincide con su ancho, permitiendo imaginar una esfera perfecta. La sensación de espacio y elevación que crea es clara, así como el ambiente todo, que se ilumina desde el óculo central con diferentes matices conforme gira el sol. Su plaza...su plaza es una fiesta...que gira alrededor de su obelisco.

* El Coliseo es otra joya que no deja de sorprender. Toda su estructura, funcionalidad, circulación es exactamente la que observamos en los estadios deportivos modernos. Como si nada hubiera cambiado, como si los romanos con su impronta lo hubieran hecho todo, sin dejarnos espacio para la evolución. Nosotros hicimos la visita nocturna, resulta mucho más misteriosa por la ausencia de bullicio (sólo entran a esa hora pocos grupos guiados), por la oscuridad y porque permite acceder (a diferencia de las visitas diurnas) al nivel de la arena y los subsuelos donde se pueden apreciar las complejas estructuras que utilizaban para albergar a los gladiadores, y animales de enorme porte, elevarlos y bajarlos a nivel de la arena y hacer circular agua para mantener el ambiente en razonable estado de higiene.

* Capilla Sistina: Sí, si, sí. Ella, y no los Museos Vaticanos es quien nos cautivó en la última noche. Mucho se puede hablar de ella, desde que debe su nombre al Papa Sixto IV hasta que su forma es definida pero imperceptible desde San Pedro, hasta que es el lugar en el que se celebran los cónclaves cada vez que se elige un Papa. Sin embargo voy a decir solo que se relata en el libro de Irving Shone, "La Agonía y el Extasis" que cuando Leonardo Da Vinci vió los frescos en la bóveda pintada por Miguel Ángel, y en particular el cuidadoso estudio de anatomía que había en semejante obra, le dijo: "Si tu uso de la anatomía hace a la Capilla Sistina tan buena, quienes te sucedan deberán usar mas anatomía para ser mejores (...). Llevaste el uso de la anatomía a tal perfección que no hay margen para otros, por lo que quienes te sucedan distorsionarán cuerpos y entonces se dirá: "La culpa es de Miguel Ángel, sin él podríamos haber refinado y mejorado la pintura anatómica durante siglos". Pues bien, tu la comenzaste y la terminaste en sólo un techo". Luego de tantos años de rivalidad y de íntima competencia imagino a Miguel Ángel reconfortado por tan sarcástico elogio.

Para terminar, unos consejos prácticos para visitar Roma:

* La zona de Piazza Spagna es ideal para estar mas o menos a la misma distancia del Vaticano y del Coliseo de manera que, con buen calzado, las recorridas se pueden hacer caminando y, de paso, disfrutando de las callecitas detenidas en el tiempo. Nosotros estuvimos en la zona del Palazzo Borghesse (Hotel Fontanella Borghese), a pocas cuadras de las escalinatas de la Piazza pero a la vez muy tranquilo sin tanto bullicio. 

* En verano, las visitas nocturnas proveen una fantástica oportunidad de evitar colas eternas, tumultos y calor insoportable. De noche pudimos hacer: Coliseo, y Museos Vaticanos. También se pueden hacer los Foros Romanos con espectáculo multimedia y todo (nosotros no llegamos). Como San Pedro está cerrada de noche, les aconsejo ir bien temprano porque las colas durante el día son muy descorazonantes! 

* Para las compras (y si...Roma también es sinónimo de moda y estilo) las calles obligadas son: Vía del Corso, Vía Condotti, Vía Frattina. (la Galería Alberto Sordi puede esperar). 

* Ah...una última: si van por la Fontana de Trevi, esperen un poco, está en plena restauración!

Ahora sí: allá vamos, Florencia!

viernes, 26 de junio de 2015

Roma. Piazza del Campidoglio.



Desde cualquiera de las colinas de Roma, con solo observar la línea del horizonte, se evidencian dos fuerzas, dos culturas que claramente todavía pujan. Ya sea ascendiendo desde Piazza del Popolo hacia el Pincio de Villa Borghese, o desde las terrazas Delle Quadrighe que planea sobre Plaza Venezia, nítidamente se observan cúpulas y mas cúpulas señalando iglesias, y también columnas y obeliscos señalando antiguas ruinas romanas o, más curioso aun, iglesias apoyadas en columnas o encolumnadas frente a obeliscos. Lo mismo se observa si solo nos dejamos llevar por las calles de la ciudad, evitando las grandes arterias: la historia se sucede con nitidez presente.

Tal vez sea la Plaza del Campidoglio el rincón más representativo de esta tensión cultural. De esa colina consagrada a Júpiter Dios de la antigua Roma partían y llegaban los ejércitos del imperio victoriosos y en esa colina se instauraron los gobiernos civiles luego de su caída, aquellos que intentaban ser independientes del poder papal. Una iglesia magnífica se eleva en la colina capitolina e ilustra cómo lo pagano y lo cristiano pueden fusionarse en singular belleza. Es la Iglesia de Santa María de Ara Coeli construida en el siglo XII. Miren estas columna, distintas, provenientes de templos, en una de ellas se observa incrustada (y si...un poco invasiva luce) la figura de la virgen.



Sin embargo, quien terminara poniendo un sello categórico a este rincón de Roma fue Miguel Ángel. A pedido del Papa Pablo III se obsesiona en devolverle a la zona su dignidad perdida y en ella fusiona lo mejor de él: estética y simbolismo, del pasado, del presente y proyectado al futuro. ¿Por qué? Porque utiliza lo que tiene: edificios que delimitan el lugar, una superficie evidentemente curva, una caída abrupta de nivel. Porque lo resignifica: actualiza las fachadas, diseña con mármoles en el piso dibujos que lejos de disimular, exaltan la forma curva del piso y, finalmente, porque hace que el focal se concentre en la estatua ecuestre de Marco Aurelio. Y es allí donde se proyecta el futuro: la estatua dá la espalda a los foros romanos, y se encamina decidida hacia la cúpula de San Pedro que la observa en exacta línea recta en el otro extremo de la ciudad. En el libro de Irving Stone, "La Agonía y el Extasis" Tomasso, amigo entrañable de Miguel Angel, en su lecho de muerte le dice: “Con San Pedro en un extremo y el Campidoglio en el otro, Roma será para siempre tanto de Miguel Ángel como de Julio César o Constantino". 

Un último párrafo para la Cordonata. Ese es el nombre de la curiosa escalera que Miguel Ángel diseñó para resolver el desnivel que le ofrecía la colina. Curiosa porque en lugar de empinarse con breves escalones, se insinúa con unos bien amplios, tanto que la misma podía ser subida por carruajes traccionados a caballo o, mejor aun, por nosotros, turistas del siglo XXI sin siquiera fatigarnos. 

Pd. Este post se llama Roma y no menciona a la Basílica de San Pedro. No es que me haya olvidado....sucede que por su entidad, se llevó la exclusividad de otro post: http://alejandranaughton.blogspot.com.ar/2015/06/de-la-basilica-de-san-pedro-y-el-papa.html

miércoles, 24 de junio de 2015

De la Basílica de San Pedro y el Papa Francisco



Cuando Miguel Ángel esculpió su Piedad apenas tenía 24 años. No creo que haya imaginado entonces que su obra siglos después seguiría generando tanta emoción. Despejó de un bloque de mármol lo necesario hasta descubrir a una madre muy joven, con su hijo en brazos, desgarrado, herido. Dicen que quiso construir desde el dolor de esa madre un claro puente de comunicación que no nos dejara indiferente ante la barbarie. Fue también otro tipo de barbarie, esta vez ejercida por un geólogo y con 15 martillazos la que derivó en que la protegieran con un panel transparente y luego con unas vallas que, lamentablemente hacen ya casi imposible observarla.

Pero ella está allí, en la primer nave de la Basílica de San Pedro, a la derecha, y es luego seguida de obras monumentales. Es que, San Pedro es monumental por donde se la mire. Para empezar, es la iglesia mas grande del mundo pero, a poco de caminarla se nota que todo está proporcionado de manera tal que, a pesar de sus gigantescos rasgos, parezca natural. Un ejemplo son los querubines que sostienen las fuentes de agua bendita...son..mas altos que nosotros! Y otro ejemplo es el baldaquino de Bernini que con sus 29 metros de altura y 46 toneladas de bronce se erige sobre la mismísima tumba de San Pedro señalando también al altar mayor. Ni su altura ni su materia atentan contra la sensación de extraña elevación y movimiento que genera el verlo.

Claro que...no se puede hablar de San Pedro sin hablar de su cúpula y con ella otra vez, hablar de Miguel Ángel, esta vez bien entrados sus 70 años y plantado ya, no solo como escultor, sino como arquitecto. Porque...qué otra cosa es una cúpula que no sea la combinación perfecta entre escultura y arquitectura? Se erige desde entonces blanca en el horizonte romano aunque imperceptible a veces desde la plaza San Pedro.

¿Cómo puede ser que no siempre se vea desde la plaza? Pues se ve dependiendo de los ángulos, las distancias, las alturas. Fue sólo después de la intervención de Bernini que San Pedro encontró su identidad de conjunto arquitectónico perfecto y singular. Esa identidad que hace irrelevante ver todo al mismo tiempo, para dejar paso al descubrimiento acompasado. Descubrimiento del obelisco testigo de la crucifixión de San Pedro, descubrimiento de la enorme fachada hecha por Maderna (tanto que no permite imaginar lo que anticipa), descubrimiento de la cúpula omnipresente aunque no se vea si uno está muy cerca, descubrimiento de largas galerías encolumnadas que parecen abrazar con su forma elíptica a quien se aproxima.

Y es allí, en el concepto de abrazo que me quiero detener. Hoy, asistimos a la audiencia Papal de los días miércoles. Aventura abrumadora por la multitud que moviliza, por la excitación de saber que la experiencia será única. Todo es bullicio hasta que el Papa Francisco aparece por las pantallas gigantes y desde entonces, el bullicio en lugar de convertirse en solemne silencio, se transforma en gritos de aliento, de admiración, de esperanza, mientras su cabeza se observa grácil en movimiento entre la gente de todos los confines del planeta que vienen a visitarlo. Recorre todas y cada una de las calles especialmente delimitadas entre la multitud, una y otra vez, saluda a todos por igual. Permanece en la plaza durante toda la mañana, incansable, a la intemperie...como abrazándonos. Cabeza, cuerpo y brazos. Miguel Ángel, Maderna y Bernini. Ellos, Él, nosotros. Ojalá.

Pd. El 19/3/2013 en este blog escribía así sobre la designación del Cardinal Bergoglio como Papa Francisco. http://alejandranaughton.blogspot.it/2013/03/el-papa-francisco-y-la-argentina-una.html