martes, 30 de junio de 2015

Florencia y sus infinitas vistas.



Florencia es una ciudad para elevarse. Las alturas ofrecen vistas, como dice el tÍtulo de la novela del escritor inglés E. M. Forter llevada al cine por James Ivory "A Room with a view" (conocida en castellano como "Un amor en Florencia"). Todas eternas e inolvidables, ya sean las que sorprenden al finalizar los 223 escalones de la Torre del Palazzo Vecchio desde donde se ve la catedral de Santa María del Fiori, o las que regalan los 114 metros exteriores de la mismísima cúpula desde donde se ve...todo! Pero todo sin la cúpula es nada, y por eso, no hay como la de Piazza de Michelangelo, cerquita pero alto, al otro lado del río donde la vista nos deja sin aire. Todo confluye allí, desde la cúpulas y torres medioevales, hasta el monumento a Miguel Ángel con su David observándolo todo desde lo alto rodeado de las tumbas mediceas.

Todo tiene en Florencia algo que ver con los Medici. Lorenzo, uno de los mas notables, apodado el Magnífico, decía que el arte no solo era para contemplarlo sino para cultivarlo. Así, bajo su mecenazgo se promovieron los mejores talentos que aún hoy, siglos después siguen sorprendiendo como entonces. El David de Miguel Ángel es un claro ejemplo. Dicen que Miguel Ángel lo esculpió usando un bloque de mármol descartado en la construcción de la Basílica. De ser un objeto descartado, pasó a ser un objeto de culto. Le bastó sólo remover las partes que le "sobraban" al bloque de mármol, como él sencillamente explicaba su don. Cuentan que cuando lo emplazó en el acceso al Palazzo de la Signoria, a la intemperie, fue tal el impacto que, además de pasar a llamarlo el "Gigante", el día de su aparición  pasó a ser un hito en el tiempo que determinaba el antes y después de las vivencias de la ciudad y su gente. La identificación colectiva con él fue inmediata.

La Piazza de la Signoria es un  museo al aire libre. Increíble por donde se la mire ya sea por el porte de los edificios que la rodean como por las esculturas que la enaltecen, solas, albergadas por la Logia de Lanzi, o centrando una fuente o en una típica estatua ecuestre. Y...hablando de vistas...nos hospedamos en el Palazzo Uguccioni, en el cuarto piso que regala desde el living la imagen de la Torre de la Signoria y desde una pequeña y deliciosa ventana del contrafrente en la ducha...una vista... no me van a creer, vean la foto que sigue tomada allí, la mismísima Santa María del Fiori.


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