viernes, 10 de julio de 2015

Karlovy Vary, en República Checa. Un spa al aire libre.



Llegar a Karlovy Vary es una experiencia contraintuitiva. Típicamente cuando uno se aproxima a una ciudad empieza a ver urbanización, generalmente poco agraciada. En cambio en Karlovy Vary cuando mas cerca está uno de la ciudad, mas dentro de un bosque se encuentra. El verde lo envuelve todo, la ruta se hace sinuosa, hasta introducirnos desprevenidos en una ciudad encantadora.

Sucede que la ciudad se emplaza acompañando el cauce del Río Tepla (significa "caliente") desde su fundación realizada por el Emperador Romano Carlos IV en 1350 quien, si bien lo hizo en ese lugar al parecer sorprendido por las aguas de la zona, seguro no imaginaba que la ciudad seria reconocida mundialmente por siempre por sus virtudes curativas que la convierten en una ciudad termal, o mejor dicho, un spa al aire libre.

Claro que no todo fue gloria desde la fundación ya que la ciudad tuvo sus momentos de esplendor y de declive dependiendo no solo de los cambios políticos y guerras sino también de inundaciones e incendios. De todas maneras, siempre encontró la manera de resurgir. Fue al terminar la segunda mitad del siglo XIX que adquirió su fisonomía armoniosa actual aunque sólo después del año 1989 se dieron las condiciones de estabilidad y vuelta a los esplendores de antaño. Ya para entonces (siglo XIX) los doctores Václav Payer y David Becher habían logrado concluir que las propiedades curativas de las aguas no solo eran importantes a través de eventuales baños sino gracias a su bebida lo cual en la práctica derivó en un cambio muy importante para la ciudad en términos conceptuales ya que dió lugar a la instalación de facilidades para el disfrute y aprovechamiento virtuoso: baños y bebida termal acompañados de actividad física en los spa hoteles y....la calle misma! Fue época de construcción de buena parte de los edificios de art nouveau que hoy se observan como la Sprudel Colonade inmortalizada en numerosas obras pictóricas de varios siglos atrás.

Pero... ¿Qué es la Colonade, o Hot Spring Water como se la conoce hoy en día? Es un fenomenal "brote" de agua que se impulsa desde más de 2000 metros de profundidad, a 73 grados, alcanzando una altura de más de 14 metros y con una continuidad que permite abastecer cómodamente a los hoteles de la zona. No contentos con eso, en Karlovy Vary uno puede caminar siguiendo el río y, de tanto en tanto, servirse las aguas termales de una suerte de fuentes, o sencillamente canillas e ir tomándolas como si nada, paseando. Es muy curioso ver con qué naturalidad vamos por la calle con unas pipas (muy bonitas, justo es reconocerlo) que permiten ir sorbiendo el agua cuya temperatura varía dependiendo del "brote" que uno haya elegido. Su sabor es claramente salado y la riqueza mineral se evidencia con solo ver el sedimento que va dejando en las fuentes (y las cañerías, una visita guiada al "mundo subterráneo" o "underwaters" que parten desde la Colonade es bien aleccionadora).




Dicen que las virtudes curativas de las aguas de Karlovy Vary sanan trastornos digestivos, del hígado, páncreas, riñones e intestinos. Ojalá. Yo solo me permito transmitirles que el estilo, belleza y paz de ese hermoso lugar seguramente es un mimo a la vida y en consecuencia, estoy convencida que solo puede curarnos. Y, si encima le agregamos una dosis de arte con la edición del renombrado Festival de Cine, el bienestar es total!!

Nosotros hicimos circuito de piletas de agua termal y nos tomamos unas cuentas pipas. Caminamos, nos trepamos al cerro hasta el mirador Diana desde donde se observa a Karlovy Vary como emergiendo del bosque. También tuvimos dos ricas cenas. Salimos reconfortados. Creo que Karlovy Vary nos sienta bien! Imposible que la conclusión sea otra...miren esta foto con afiche de película y todo....



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