sábado, 15 de octubre de 2016

De Galway y la magia del Clabbagh.




Hay lugares mágicos. A veces a la magia tratamos de decodificarla (¡como si se pudiera!) desde las virtudes naturales del lugar, otras veces desde su historia, otras desde su gente, su cultura. En Galway, Irlanda, creo que son muchas y variadas las cuestiones que me hacen pensar que es un rincón mágico del planeta. Claro que... es cierto.... para mí, adicionalmente, tiene una magia personal: es la región de Irlanda con mayor densidad de Naughtons, tanto que hasta uno de los pubs más lindos de la ciudad los lleva como nombre desde 1894, el (en gaélico) Tigh Neaćtain Pub. Sin embargo, créanme que no estoy sesgada. Voy a darles mis razones más allá del árbol genealógico que nunca construí...


Galway se recuesta sobre el Océano Atlántico. Las costas de Irlanda, por su origen glaciar, son muy recortadas, angulares. Eso hace que el mar las acaricie directamente a través de sus playas, aunque también golpeando incansablemente a enormes acantilados, o rodeando pacíficamente islas que se desprendieron o.... sencillamente, encontrándose con ríos que bajan de sus tantas lagunas interiores. 


Y hablando de ríos: El río Corrib que divide a la ciudad de Galway, encuentra sus orígenes en un lago de Connemara que lleva también su nombre y desemboca en el mar frente a la ciudad. Río y mar, amablemente, al ritmo de las mareas han aprendido a fusionarse y administrar las fuertes tensiones que resultan de su encuentro. La marea sube, el río cede. Cuando el río caudaloso corre para descargar lo que aporta en exceso la abundante lluvia, el mar retrocede. Por momentos se resisten, se rechazan arremolinándose, pero sabiamente saben cómo desprenderse y retomar su convivencia, independiente. El fluir que generan juntos es apacible y ha sido elegido cotidianamente por una colonia de elegantes aves blancas (¿garzas? ¿cisnes?) que, graciosamente, habitan el lugar. Hermosa imagen mil veces dibujada y fotografiada. De ensueño.


Claro que hablábamos que no era sólo la naturaleza lo que hacía a un lugar especial.... Una leyenda, por ejemplo, aporta carácter, ¿no? Pues bien, ese lugar en el que el río y el mar conviven, se llama Claddagh (significa playa pedregosa). Cuenta la leyenda que por el siglo XVII, un hombre llamado Richard, miembro del clan Joyce nativo de Galway, específicamente del Claddagh fue a trabajar a las Indias Occidentales prometiéndole a su mujer un pronto regreso. Sin embargo, su barco fue capturado por moros de Argelia y él entregado en esclavitud. Curiosamente fue en esa condición que desarrolló su oficio de orfebre. Fueron largos 14 años, y cuando llegó finalmente el momento de la liberación, era tal la maestría que había adquirido que incluso lo invitaron a permanecer al extremo que quien le había enseñado el oficio, le ofreció a su hija (¡!) y la mitad de toda su riqueza en retribución. Él, fiel a su amor, no dudó en volver a Galway para su ansiado reencuentro. Claro que..no lo hizo solo. Volvió con un anillo diseñado e inspirado durante el cautiverio. Es el que hoy conocemos como anillo de Claddagh, uno de los símbolos más extendidos de la identidad irlandesa. Ilustra un corazón coronado y abrazado por dos manos que simbolizan al amor, la amistad y la fidelidad. 


Caminar por el Claddagh todavía hoy, es una fiesta. Sus casitas de antiguos pescadores pintadas con colores distintivos y ventanas y techos muy parejos adornan la "Long Walk". Esa calle fue una idea de Edward Eyre (aventurero cromwelliano, según algunas fuentes locales era padre de Jane el personaje de Charlotte Brontë) quien en el siglo XVII la concibió como un sendero para expandir la ciudad más allá de sus muros medioevales, muchos de los cuales todavía están en pie. Hoy, acompaña el arrullo de los cisnes y a la eterna fusión del río, el mar y los ecos de la historia.


Nos hospedamos en un bed and breakfast que, como no podía ser de otra manera se llama "The Herons Rest" ("El descanso de las garzas"). Delicioso, decorado con calidez, su staff atento a todos los detalles proveyó refugio y placeres culinarios a nuestra estadía en Galway permitiéndonos, desde sus ventanas, convivir con el misterio que todavía prodiga el Clabbagh.


PD. Para más sobre Irlanda dejo los links siguientes de posts ya publicados: 

  • sobre Trinity College: http://alejandranaughton.blogspot.co.uk/2013/08/irlanda-de-trinity-library-mi-apellido.html
  • sobre el mundo de la célebre cerveza Guiness: http://alejandranaughton.blogspot.co.uk/2013/08/irlanda-una-visita-al-mundo-guinness.html
  • sobre la Península de Dingle y los anillos de Kerry: http://alejandranaughton.blogspot.co.uk/2013/08/irlanda-dingle-peninsula-y-ring-of.html
  • sobre los Acantilados de Moher: http://alejandranaughton.blogspot.co.uk/2013/08/irlanda-burren-y-cliff-moher.html
  • sobre Dublin, sus catedrales y sus escritores: http://alejandranaughton.blogspot.co.uk/2013/08/dublin-de-escritores-catedrales-y.html
  • sobre James Joyce: http://alejandranaughton.blogspot.co.uk/2016/10/mas-cerca-de-james-joyce.html
  • sobre el Castillo de Malahide: http://alejandranaughton.blogspot.co.uk/2016/10/castillo-de-malahide-minutos-de-dublin.html

2 comentarios:

Gonzalez Manuel dijo...

Estima Alejandra, alguna vez no pensaste en escribir una novela,
estoy seguro que lo harías muy bien, un fuerte abrazo

Alejandra Naughton dijo...

Gracias Manuel! Con mucha humildad, leo tu comentario. Ojalá! Tal vez en otra vida...